Lunes, 11 de Diciembre de 2017
13:45 CET.
Humor

Un brindis por la cadena y por el mono

Deja que el Bacán te cuente es una propuesta humorística que subió a las tablas del capitalino Teatro Mella para refrescar los calores habaneros y la nostalgia futbolística de la terapéutica Copa del Mundo. Su anfitrión fue Nelson Gudín, el "pequeño gigante" oriundo de provincia Granma, casi un Nelson Ned de la sátira costumbrista. Después de un prolongado retiro televisivo por una supuesta mezcla de agotamiento y censura, el histrión volvió a ser noticia para sus seguidores.

La escenografía del espectáculo unipersonal ilustra un paisaje después de la batalla. Una mesa con botellas de Habana Club y cervezas semivacías, sillas volcadas en el piso y el recuerdo de un debate donde se analizaron los problemas cardinales del país. Solo queda un "factor humano" en la escena: el personaje del borracho iluminado, encargado de "explicarle al pueblo" los pormenores de una crucial "reunión de reuniones".

Bajo esta premisa, El Bacán descarga sobre los precios de los automóviles, la lucha contra la homofobia o el mal estado de la televisión cubana. Lo curioso es la tentativa de convertir a un "alcohólico sensato" en conciencia crítica de la sociedad. A pesar de este derroche de lucidez analítica, su embriaguez le permite avanzar y retroceder, salir y entrar de los temas escabrosos.

Deja que el Bacán te cuente abre y cierra cada función con ese único personaje protagónico disertando "a su manera" sobre el "aprieta y suelta" de la política insular. Trago en mano y sin apenas moverse de un micrófono a otro, Nelson Gudín recrea sus peripecias durante su misión internacionalista "Miami Adentro", exhibiendo una ambigüedad que convence por su destreza en el manejo de la herejía jocosa.

En su relato del viaje al "paraíso de la mafia anticubana", narra su reencuentro con un Traidor que no tiene nombre, un compromiso político que no existe y la obligación de evadir manipulaciones mediáticas, capaces de embarcar a criaturas inocentes. "No pudieron conmigo. Yo soy una muralla política", estas resultan frases claves de un discurso populista, incitando a la necesidad de estar en paz con Dios y con el Diablo.

El Bacán de la Vida posee la virtud de rechazar los malos vicios del humor cubano, cuando el cabaret desplazó al teatro como medio de sobrevivencia económica. Gudín no se mete con la gente por cuestiones de raza, sexo o defectos físicos, ni atesta su repertorio con chistes de pinareños que todos repiten a coro. Aunque en ocasiones tiende a concebir el poco refrigerado Teatro Mella como un antro cabaretero de mayores proporciones.

Su punto fuerte es el "arte de la demagogia",  donde imita el tono jadeante de un mesías prehistórico e innombrable. Casi nadie se percata de esta evidencia. ¿Será que El Innombrable se desdibuja con facilidad en el cerebro de la masa? Nelson Gudín se consagra a la tarea de embaucar a "los suyos" en tono gracioso y, de paso, ganarse el pan sin quitárselo a ningún mortal.

El mito popular de la gatica María Ramos sirve de comodín estratégico para burlar a funcionarios hipersensibles que registran los pasos de los "ciudadanos modelos". El Bacán tira la piedra y esconde la mano con el oficio de quien logra meterse en la carne de los enemigos reales, para caricaturizarlos de modo sutil.

Jugar con la cadena y no con el mono: esa es la cuestión. De esta manera, el descontento ante las medidas abusivas e impopulares dictadas por el Gobierno, pasan por el filtro de una magia sin un Mago como máximo responsable del truco inventado.

"¿Cómo está Cuba?",  le pregunta el Traidor de elevada estatura al Bacán de bolsillo ante las cámaras de un canal hispano en la Florida.

"No me puedo quejar",  le responde un calculador Nelson Gudín, sin un trago de ron encima y listo para retornar sin temor al país de la siguaraya.

Fingir es un placer en regímenes donde "nada se hunde porque todo flota" en una marea de choteo, omisiones y paradojas.

Nelson Gudín no es un actor humorístico de la talla de Osvaldo Doimeadiós, Alexis Valdés o esa comediante cubana que encarna a la "infanta maliciosa" Magdalena la Pelúa. El Bacán puede desdoblarse en diversos personajes masculinos o femeninos. ¿Alguien dudaría de su carácter para resistir la gracia que le provocan los otros? Hasta podría ser un bufón inteligente de la multitud alfabetizada. ¿Qué le gustaría ser si no fuera un humorista con humos de escritor serio? ¿Líder natural o jefe impuesto por sí mismo?

Los humoristas de la Isla parecen dirigentes de "nuevo tipo", con vis cómica, que contribuyen a potenciar la capacidad de renuncia y disipación de sus compatriotas. Por lo cual, empuñar la crítica social (ausente en los medios periodísticos oficiales) se revierte en mero exorcismo liberador de tensiones acumuladas. Esa sensación se percibe en los teatros repletos de personas que, entre sonrisas y carcajadas, admiten que no hay nada más reconfortante que matar el tiempo perdido de una eternidad.

¿Quién soporta lo insoportable mejor que los cubanos en materia de longevidad totalitaria, caos material y provisionalidad ideológica? El Bacán de la Vida y el resto de los gaticos de María Ramos pertenecientes al Centro Promotor del Humor, lo demuestran en cada ovación que reciben durante sus rentables giras por la patria.

El Bacán de la Vida: ¿Y cómo está Cuba? No me puedo quejar

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Comentarios [ 10 ]

Imagen de Anónimo

"...convertir a un "alcohólico sensato" en conciencia crítica de la sociedad..."En Cuba hay muy pocas opciones de ser conciencia critica. O se es disidente como Fariñas, las Damas de Blanco, etc o se exibe alguna incapacidad racional: loco, borracho o ambos, como parecia Panfilo.

Imagen de Anónimo

Uno de los mejores artículos sobre la cultura isleña que he leído por estos lares, muy bueno.

Imagen de Anónimo

Muy bien bacan. Todos los artistas cubanos deberían imponer sus ideas y artes enfrentando la censura y el miedo a expresarse libremente. Martí dijo que el humor es como un látigo con cascabeles en la punta. Lo mejor del mundo para el Baca.

Imagen de Anónimo

Cuando le pise el callo a alguien, sera el Bacan de la Villa ( Marista)...

Imagen de Anónimo

Si se nos pide este añootro esfuerzo decisivoel hombre que quede vivoquedará de este tamaño....jajaja

Imagen de Anónimo

Joshua Ramir, ¿tú estabas en el teatro Mella, como el autor del artículo?

Imagen de Joshua Ramir

''Casi nadie se percata de esta evidencia'' que boberia, todo el mundo se da cuenta de eso

Imagen de Anónimo

estoy contigo Anónimo-29 Jul 2014 - 7:07pm

Imagen de elmedicodelmongo

El q no cojio esta fuistes tu,ano 707

Imagen de Anónimo

Bueno, ¿y qué pretende Hector Anton, que el Bacan de la vida haga política? Que le exija eso a los disidentes del "disidentur". Nelson Gudín está haciendo humor, y política con el humor de doble sentido. "¿Cómo está Cuba?" le preguntan. "No me puedo quejar" responde. Si Hector Antón no cogió esa, es que es de otro planeta.