Ley de Cine

Cineastas cubanos vs. Estado cubano

Cineastas: 'La Ley que fundara el ICAIC en 1959 no se corresponde con los nuevos tiempos.'

Una de las batallas más intensas en el campo de las ideas es la sostenida actualmente por los cineastas cubanos y las instituciones gubernamentales, renuentes estas últimas a conceder libertad e independencia a la inteligencia organizada.

Cineastas Cubanos se ha dado en llamar el grupo conformado tanto por creadores que iniciaron su carrera (35mm) en el Instituto Cubano del Arte y la Cinematografía Cubanos (ICAIC), como por jóvenes realizadores independientes que asumen el digital como medio fundamental de expresión. También incluye a muchos directores de televisión que ya han realizado su vela de armas en largometrajes de ficción en colaboración con el Instituto.

Sesionando en asamblea permanente en el Centro Cultural Fresa y Chocolate ―justo frente al edificio del ICAIC, en la calle 23―, los cineastas exigen al Gobierno una Ley de Cine que les permita producir de acuerdo con el sistema económico vigente en la Isla, así como la existencia autorizada de productoras independientes, lejos de la anquilosada estructura de la estatal ICAIC, entre otras prerrogativas afines a la gestión artística.

Los dos Manolos

Al habla con los directores Manolito Herrera (No hay sábado sin sol, Capablanca, Bailando Chachachá), vicepresidente de la Asociación de Medios, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y Manuel Pérez (Páginas del diario de Mauricio, El hombre de Maisinicú), quien junto a Fernando Pérez encabeza a los cineastas que esperan ―y desesperan― por acuerdos y soluciones factibles, esta reportera obtuvo la información que sigue.

'No requerimos de un pozo de petróleo'

Para Manolito Herrera, el temor del ICAIC, del Ministerio de Cultura y de otros entes involucrados, es que "nosotros vayamos a pedir recursos que el Estado no tiene o no está dispuesto a concedernos. La verdad es que no necesitamos de un pozo de petróleo para echar a andar nuestra cinematografía, hoy a la zaga de toda la que se produce en América Latina. Y ni hablar del mundo. Pero sí hay un dinero destinado a la Institución y este puede repartirse entre las pequeñas productoras ya existentes y aún no autorizadas legalmente, y así contribuir a su futuro desarrollo.

"La Ley de Cine es un asunto muy viejo, va para más de ocho años que fue propuesta y solicitada por los cineastas, desde el VII Congreso UNEAC. Salimos del VIII, y nada. Decepcionante. Es curioso cómo hoy las mayores trabas para la organización en nuestra esfera —y un posible control que sin dudas la Ley establecerá para evitar el caos de producciones independientes—, sean las que opone precisamente el organismo que más interesado debería estar en ello, por una simple cuestión de supervivencia."

En el VIII Congreso de la UNEAC, celebrado en fecha reciente, propusiste que los cineastas se separaran de la Asociación de Medios, Radio y Televisión, que se constituyeran en asociación per se, aunque aún dentro de la Unión. ¿Tiene que ver con el grupo Cineastas Cubanos? ¿Cómo marcha tal iniciativa?

Nada que ver, solo que la mayoría de los cineastas entrarían en esta Asociación, cuyo perfil y proyecciones estarían más acorde con nuestra profesión y expectativas. Este año, ya no será posible su constitución, será más adelante, cuando la propia jerarquización y puesta al día de la actual Asociación de Medios, Radio y TV,  permita la separación, muy conveniente para ellos también, pues deben decrecer —tienen más de 2.000 miembros en toda la Isla— para luego crecer muy selectivamente, atendiendo a los auténticos creadores.

¿Cómo ves el cine cubano ahora mismo?

¡Muy bien! Se está produciendo muy buen cine en Guantánamo, en Las Tunas, en Villa Clara: hay una efervescencia creadora muy difícil de parar, gracias a las nuevas tecnologías: los jóvenes están haciendo animados en 3D, hay de todo: ficción, documentales, videoclips, cortos experimentales… Sobra imaginación y ganas de trabajar. Por eso la Ley de Cine es de tanta urgencia.

Esas películas solo se ven en festivales de provincias…

Ese es otro de los problemas a resolver por la Ley: la distribución. Hay documentales y cortos que pueden pasar por la TV y hasta ahora es mínima la producción que accede a los canales, previa censura.

Las pequeñas productoras, ¿serán independientes de verás o seguirán a la sombra del ICAIC?

Habrá coproducciones de muchas de ellas con el ICAIC, habrá producciones totalmente del Instituto y seguro que habrá otras muchas cuya producción será independiente totalmente. Ahí tienes Juan de los Muertos, de Alejandro Brugués, premio Goya de los independientes, porque no era producción del ICAIC. Eso te da una medida de cuál puede ser el futuro.

Y del futuro es de lo que conversamos con el director Manuel Pérez, quien es cortés y tajante: "La Ley que fundara el ICAIC en 1959 no se corresponde con los nuevos tiempos, sin contar que nunca llegó a ser una ley que regulara producción y distribución, como la de otros países —México, Argentina, Bolivia, Venezuela, etc.—. Se trata, por Cineastas Cubanos, de encarrilar la industria, el cine cubano que se hace ya en digital y que se hará dentro de cinco, diez años, con la nuevas tecnologías: establecer las bases del futuro de nuestra cinematografía, conciliar la producción estatal con la incipiente y meritoria producción independiente que hoy es una fuerza indetenible".

El ICAIC, pues, es historia…

"Sí, una historia muy importante al punto que los nuevos cineastas quieren su marca, que los represente internacionalmente en los festivales del orbe, y esa es una función futura que el ICAIC deberá asumir con un mayor nivel de calidad y riesgo artístico."

¿Qué esperamos?

A la hora de coger el toro por los cuernos, a los desconcertados cineastas cubanos, perplejos ante la indecisa, negligente y obtusa conducta de las autoridades, les ha faltado valor: el valor de comprender que al Estado ¿socialista? no le interesa el arte, solo la propaganda ideológica, la cual no garantiza los artistas, sino todo lo contrario. El Estado solo quiere ganar tiempo, ver de qué manera neutraliza la posible Ley, de qué manera no pierde el control sobre los cuentapropistas cinematográficos. Esa es la razón. Y no verla, en toda su crudeza, es pecar de ilusos o tontos redomados.

Comentarios [ 8 ]

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Cuba y los cubanos necesitamos una cultura independiente, no una burbuja oficialista que agrupa y le perdona la vida a unos cuantos privilegiados... y por ahí para allá.. ley de cine independiente, ley de músicos independiente, radio, televisión, prensa independientes.... LIbertad en todos los  sentidos

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Es absurdo todo en ese país, porque si tengo cámara y edito un film independiente, nadie puede prohibirlo, si no lo quieren las distribuidoras lo mando a concursos y si no lo exhiben lo veo en casa. En Cuba todo es tipo 1984.

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El arte tiene que ser independiente, si recibe dinero y recursos de cualquier Estado, se convertirá por ley, en servidor de ese Estado.

Augusto Lázaro

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Juegen con la cadena, con el mono no.

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Es pobre lo que puede dar el cine cubano, en esas circunstancias. Siempre hay que pasar el filtro de la Seguridad del Estado, porque cualquier cosa, imágen o diálogo que pueda rozar a los Castro, es algo prohibido.

Y para eso la UNEAC, el ICAIC y el Minint han puesto a gente perversa, que no le interesa en lo más mínimo la calidad de las obras, personajes siniestros como Pepe Santana o Rumy Zamora.

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La dictadura todo lo que sabe hacer es acartonado y rigido: dejen a los realizadores que hagan lo que quieran, que se busquen sus recursos y al igual que en los hoteles regenteados por los militares se imponga la ley del mercado.

KT

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Prieto respondió con frase evasiva. Ahora el gobierno impide a trabajadores su supervivencia legal. Silencio del gobierno es responsable de convertir diálogo económico en problema social y quizás político.

Imagen de Anónimo

DDC debería analizar lo que los cineastas dicen de modo confuso. Desean que tratados como a otros artistas que venden obras en el mercado del arte, artesanos, pintores y músicos. Quieren adaptar la ley de cooperativas no agrícolas.