Literatura

«La satisfacción de ser la voz del que no tiene»

El poeta Frank Castell habla de su escritura, de la crítica literaria y los premios, y de su amigo encarcelado Ángel Santiesteban.

Cuando conocí a Frank Castell, ya formaba parte del quinteto de mosqueteros de la literatura en Las Tunas, junto a Ray Faxas, Osmany Oduardo, José Alberto Velázquez, y Carlos Esquivel. Aún sigue siendo rebelde,  y honesto como entonces, por ello está parametrado, y es un escritor molesto para los que hacen de la literatura cubana una marioneta. Es por eso, por su obra, que converso hoy con él para los lectores de DIARIO DE CUBA.

Nacido en 1976, Castell ha publicado los libros El suave ruido de las sombras (décimas, Sanlope), Confesiones a la eternidad (Sanlope), Corazón de barco (poesía, Letras Cubanas), Final del día (décima, Sanlope) y Salmos oscuros (poesía, Oriente). Aparece en diversas antologías y ha obtenido premios y menciones en concursos nacionales e internacionales. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y de las Asociación Hermanos Saíz (AHS).

¿Cómo y cuándo comenzaste a escribir?

Comencé a escribir cuando estudiaba en la enseñanza secundaria. Comenzaba a descubrir los cuentos de Ray Bradbury y los de Gilbert K. Chesterton y los tradicionales de Conan Doyle. Te imaginarás que mis historias se movían sobre la base de la ciencia ficción y el policíaco. Pero lo que más me motivó a acercarme a la literatura fue el filme El club de los poetas muertos.

Estudiaba ajedrez en una escuela de altos rendimientos en Las Tunas junto a mi amigo Isael Pérez (lamentablemente fallecido por causas absurdas). Una noche él me invitó al taller literario que dirigía Alberto Garrido, recuerdo que presenté un poema que al final se quedó en un verso. Fue una experiencia favorable porque comencé a inclinarme por conocer lo que se escribía en Las Tunas.

Corría el año 1993 y en esa ciudad se organizaban excelentes eventos literarios...

¿De sanar algo, qué sana la poesía?

La poesía salva el espíritu. Es quien mejor recoge el sentir del ser humano. Yo he sobrevivido  muchos golpes gracias a la poesía

¿Qué significado tienen los premios en tu vida?

Los premios son importantes porque, por lo general, ayudan económicamente.  Pero yo no concurso mucho porque considero que en la actualidad hay demasiado asunto extraliterario, mucho cabildeo. Por lo tanto, prefiero no concursar pues lo que escribo no interesa o molesta.

¿Cuál es la postura crítica de Frank ante la sociedad en que vive?

Desde que comencé a escribir lo he asumido con total libertad. Escribo lo que siento y padezco. Sé que por eso no gano premios ni soy de la gran escena que representa a Cuba ante el mundo. Cuando escribo lo hago por mí y por los que no pueden llevar a la página en blanco su vida.

Cuando presenté mi libro Corazón de barco en la Feria del Libro de La Habana, en 2007, se me acercaron dos personas y me dijeron que en esos poemas que había leído estaban ellos, un señor con un bastón y una mujer que lloraba. Hasta el día de hoy cada vez que leo ante público sucede algo parecido y eso me reconforta.

El escritor es una piedra en el zapato y su visión es más comprometida porque hay algo que se llama trascendencia. Siempre habrá quien cuestione su trabajo. Pero eso no puede detener su ejercicio de ver las luces y las sombras de un país.

¿Opinas que para lograr una buena promoción de la obra el escritor debe congraciarse con el poder político?

Eso es un asunto complejo. Hay quien lo hace y le sale bien y recibe los beneficios. Ese es su problema. Yo escribo lo que pienso y el hecho de no estar en el saco de los vencedores me confiere la ventaja de concebir una obra libre que se sale del guion tradicional.

Por eso tengo el privilegio de leer lo que me dicta la conciencia. Por eso duermo con la conciencia tranquila y la gente me respeta por lo que digo.

¿Cuáles fueron y son tus deseos y aspiraciones como intelectual y como ser humano?

Quise ser un ajedrecista de éxito y no lo pude cumplir por razones extradeportivas. Quise ser un profesional para cumplir con el sueño de mis padres y eso lo logré. Quise ser una mejor persona y eso traté y trato de cumplirlo todos los días. Creo que lo más importante es el intento, tener convicción de que un artista puede transformar la vida de muchas personas.

¿Sientes el desencanto de haber pertenecido a una generación con una historia trágica y retorcida por la dictadura en el poder?

Todo tiempo siempre es difícil. A mí me tocó pertenecer a una promoción que nació torcida, con ventajas y desventajas. Me tocó escribir hasta el momento sin más compromiso que conmigo y mi verdad. No me interesa agradar. Por eso mi obra no es amable. Por eso voy como un paria por las calles.

Soy único aunque digan que soy de la Generación Cero o Zero.

¿Qué autores o libros te formaron?

En el plano universal está César Vallejo, un poeta que me enseñó que el poema tiene sangre, víscera, mundo. En el plano más cercano está Guillermo Vidal, mi padre, a quien respeté y respeto por su altura moral y por su valentía a la hora de asumir la literatura.

Además de las lecturas me marcaron mis dolores, carencias, incomprensiones y silencios. La separación y la muerte están en mi obra como un tema fuerte, serio. Gracias a la poesía puedo asimilar mejor tantos desafíos.

¿Qué te parece las nuevas formas que tienen los más jóvenes de escribir sus poemas?

Respeto lo que escriben los más jóvenes porque también pasé por esas rupturas. Considero que se precisa tener madurez para asumir las nuevas tendencias. Pero existe sobredimensionamiento de algunas voces de la poesía cubana actual. Me parecen autores de poses que, muchas ocasiones ven en ellos a lo único bueno que se escribe en Cuba.

Hablar de los contemporáneos es un riesgo. Prefiero dejar que el tiempo pase. No olviden que en Cuba hubo modas que quedaron luego en eso: vacío.

¿Es tu obra una obra de denuncia?

Mi obra refleja quién soy, qué pienso. Lo otro se lo dejo al lector. Cada lector es un mundo aparte. Hay quien comparte lo que digo y quien no soporta mis razones. Nadie, si se respeta, escribe por gusto.

¿Qué criterio tienes de los críticos y la crítica literaria en Cuba?

En Cuba hay de todo un poco, buenos y malos críticos. Por lo general, la crítica literaria se mueve por zonas diversas. Cuando un crítico arremete con lo establecido genera una explosión que estremece un poco la vida cultural. Pero casi siempre están los críticos que se pasan la vida celebrando y hablando de proyectos culturales de bajo valor, pero que gozan del apoyo de sectores poderosos. Entonces sucede que la obra auténtica, revolucionaria, valiente, queda reducida a unas pocas líneas en algún sitio.

¿A tu juicio está en lo que escribes la memoria histórica de la Cuba de hoy?

La memoria histórica de un país está en el arte. Creo más en el arte que la historia misma. Es un tema harto conocido y debatido.

¿Te ha dado alguna satisfacción la literatura?

Sí. La satisfacción de ser la voz del que no tiene.

¿Tienes algún compromiso como escritor con la sociedad o la política?

Tengo compromiso con el futuro porque el presente no me pertenece. No me interesa la política, ni mucho menos ejercerla. Soy un poeta.

¿Cómo escritor cuál es la experiencia más excitante y liberadora que hayas vivido?

Presentar mi libro Salmos oscuros en Remanganagua, hace apenas unos días, donde está el corazón de José Martí, el corazón de Cuba.

Para concluir, sé de tu amistad con ese magnífico escritor que es Ángel Santiesteban. Él ahora mismo se encuentra cumpliendo una condena. ¿Cómo catalogas la actitud de la intelectualidad cubana ante este hecho?

Mira, Ángel es mi amigo desde hace años. La última vez que coincidí con él fue en Manzanillo, en una feria del libro, en 2007. Teníamos amigos en común, entre ellos Guillermo Vidal y ya eso nos unía.

Ángel siempre fue respetuoso conmigo y con mi obra: estuvo en la presentación de Corazón de barco en La Habana en un gesto hermoso. Pero también después de la muerte del Guille, vino a una feria del libro a Las Tunas y entregó su pago íntegro a Solangel, la viuda del más grande autor que ha dado esta provincia porque Ángel es así.

Desconozco las razones por las que está preso, pero sí he leído algunos trabajos sobre él. Solo espero que esté bien. Puede Angelito estar seguro que aquí tiene a un amigo. No culpo a quienes le han dado la espalda porque cada quien responde a sus intereses. Yo pongo la amistad por encima de todo. Desde mi humilde obra le envío un abrazo.

Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Frank Castell no habla de politica, ustedes se lo preguntan , dejen al joven seguir cumpliendo con su arte y no utilicen mas su talento para mesquindades, te felicito Frank.

Imagen de Anónimo

Que sigan los totos pensando que al regimen castrista lo van a sacar con poesias, escritores, intelectuales, musikitos, blogueros, etc.

Mientras no aparezcan cubanos dispuestos a morir enfrentandose a los esbirros, van a vivir de ese cuento que ya aburre.