XVII Festival Internacional de Poesía

El aura de los ausentes

Poetas de cuatro continentes leen en La Habana y recuerdan a Gastón Baquero y Octavio Paz, entre otros.

Intenso, maratónico, el XVII Festival Internacional de Poesía de La Habana recibió a creadores de cuatro continentes para festejar el jubileo de poetas esenciales como Gertrudis Gómez de Avellaneda, Gastón Baquero, Samuel Feijoó, Ángel Gaztelu, Octavio Paz, Dylan Thomas, Julia de Burgos y Nicanor Parra, entre otros centenarios. Se quedaba fuera Julio Cortázar, aunque sin mala intención: a veces fue difícil hallar al estudioso de cada cual, poniendo en evidencia la crítica situación en este campo que tienen nuestros académicos: sin acceso a fuentes actualizadas, sin internet, precaria información e insuficiente confrontación con teóricos de otras latitudes.

La alegría del lenguaje

De Burkina Faso llegó Hassanne Kouyaté; de Congo, Kaya Makhélé; y de Irán, Mahnaz Badihian. Los tres, leyendo desde la musicalidad de sus lenguas originales, se unieron a las voces indígenas de América, Canadá y Brasil, con temas inspirados en el amor, el dolor o la muerte. O en calamidades sociales: el foro de las poetas "Mujer, poesía y acción ciudadana", así lo probó.

Rico y plural universo de simbolistas, especulativos, nativistas, comprometidos, dogmáticos, reivindicativos… Originales y precisos unos, ambiguos otros, abocados al vacío desconfiado del discurso, máscaras de lo que se dice y lo que se calla: estados de ánimo entre esperanza y desolación, conjunción del yo y la naturaleza para hablarnos de la belleza del mundo.

Hubo su "Encuentro de Poetas en Defensa de la Humanidad", con Fernando Rendón, Premio Nobel Alternativo, y director del Festival Internacional de Poesía de Medellín. Trovadores, mimos y performáticos representaban, actuaban poemas. De Teatro Buscón, Cristina Palomino, excelente en Azul, de la poeta ecuatoriana Sara Venegas. Todo un lujo de ver.

Rito Ramón Aroche se instaló en el Pabellón Cuba, sede de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), con su Escuela de Poesía de La Habana, taller que aborda la imagen literaria, el libro y su estructura, así como la vanguardia.

El Festival se extiende por primera vez a provincias —Pinar del Río, Matanzas, Artemisa― y en la capital a todos los municipios, asaltando calles y parques. Los recitales en el Prado y el parque El Quijote, ( 23 y J), en pleno Vedado, lucían tanto a extranjeros como a los miembros habaneros de los talleres literarios. Poetas repentistas de Mayabeque se presentaron en el Hurón Azul de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

La poesía callejera de los raperos también anunciaba su panel, por ser autores de gran fuerza de imágenes y recursos verbales.

Centenarios esenciales

Lina de Feria disertó en Bauta sobre el padre Ángel Gaztelu; la doctora Yolanda Ricardo, sobre Julia de Burgos; Samuel Feijoó fue estudiado por los ponentes Virgilio López Lemus, Dario García Luzón, Daina Rodríguez y Nils Longueira. Gastón Baquero centró el panel de César López y Manuel García Verdecia. Y volvía de nuevo a ser amado en la Casa Lezama Lima por Virgilio López Lemus, Enrique Saínz y César López en un gran coloquio.

El broche de oro de los homenajes acaeció en la Sala Villena, de la UNEAC, donde el agregado cultural de la Embajada de México en Cuba, Dr. Javier Villaseñor Alonso, poeta y escritor, junto al cubano Rafael Acosta de Arriba, autor del primer libro escrito y publicado en Cuba acerca de Octavio Paz, daba lectura a un estudio sobre ese texto extraordinario que es Piedra de Sol, así como leería poemas de ese libro. Le seguía Lina de Feria sobre la antipoesía de Nicanor Parra, Waldo Leyva nos acercaría a otro mexicano, Efraín Huerta, mientras que el poeta y traductor Omar Pérez traía a escena al galés Dylan Thomas, cuyo centenario se conmemora este año. Todo ello moderado por el también poeta Víctor Fowler, autor de tal iniciativa, la cual será mantenida en próximos eventos.

Así, el protagonismo de los clásicos, su naturaleza polémica y transgresora, creaba la atmósfera casi perfecta, vital: inseparables, literatura y vida se dejaron celebrar como un continuo.

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

¡Qué maravilla! Poetas de cuatro continentes... ¿Y del continente Exilio --la verdadera "Aura de los Ausentes"?  El título de ese XVII Festival es un auténtico lapsus. No hay motivo para tanta autocomplaciente celebración. ¡Bájense de esa nube de una vez por todas, literatos oficiales y cuasi-, semi- y/o pseudo- oficialistas! No sigan con esa alegre lengua de trapo: hacen el ridículo. Entre paréntesis, les recuerdo que hace muy poco Gastón Baquero y hasta Octavio Paz eran mal vistos en Cuba, por no decir cuasi no vistos. Menos mal. Atmósfera cuasi perfecta, en efecto, Azucena Plasencia.