Música

Darle impulso al heavy metal

Tras festivales organizados por una agencia oficial y un sello independiente francés, los rockeros cubanos empiezan a probar suerte en festivales extranjeros.

Entre el 24 y el 27 de noviembre de 1999 se celebró en Santa Clara la segunda edición del Festival Ciudad Metal. El primero tuvo lugar entre los días 1 y 3 de junio de 1990.  El evento retornó luego de casi una década de ausencia. Allí fue presentado el impreso promocional de la revista independiente Scriptorium. Sus editores fueron los hermanos Michel y Alexander Salazar. Esta publicación dio continuidad a todo un movimiento de publicaciones underground de rock y metal, que ya existía desde la década anterior y se sostuvo durante la de los 2000.   

La crisis económica limito pero no impidió el surgimiento de nuevas agrupaciones durante el crítico periodo de los 90. Como antecedente del retorno de Ciudad Metal, a partir de 1998 tomó fuerza en Holguín el Festival Metal HG.

Y comenzó la implementación de todo un circuito nacional de festivales del género. Es cierto que no siempre la calidad de estos y su infraestructura ha sido la mejor. Sin embargo, el poder de convocatoria de estos eventos es un hecho probado aunque, en más de una ocasión, sus organizadores han tenido que romperse la vida contra los muros de la desidia institucional y sus anquilosados y corruptos valedores.

Debe tenerse en cuenta que estos festivales se realizan bajo el auspicio de la Asociación Hermanos Saiz (AHS). La historia de esta entidad ha transitado desde ser una de las dos brigadas de jóvenes artistas formadas a inicios de los 70, bajo la égida de la UNEAC (la otra brigada se denominaba Raúl Gómez García) hasta su actual estatus como apéndice, político y cultural, de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y su Departamento Ideológico.

En los primeros años de la década inaugural del siglo XXI tomó fuerza en la Isla el metal. Bandas de este género, que sobrevivieron a la década anterior, como Zeus, y surgidas en ese lapsus, como Agonizer, compartieron escena con otras agrupaciones de nueva creación. De entre estas, surgidas en la frontera entre ambos siglos, destaca la capitalina Escape. Sus letras hablan  del destino de miles de cubanos que han apostado su vida a la ruleta mortífera del Estrecho de la Florida. Antes de viajar a EEUU, país donde decidieron permanecer, editaron en la isla el cedé La Hora de la Verdad.

Por otra parte, una breve racha de bandas del denominado estilo "new metal", como Rice and Beans (Matanzas, aún activos), Tribal y Amnesia, dieron paso al fuerte sonido hardcore de grupos, como el ya mencionado Escape, y  Undersight, de Holguín.

También otros estilos del metal se sostuvieron en escena, defendidos por agrupaciones como Combat Noise y Congregation (death metal, La Habana), Mr. Dominus (metal ecléctico, Villa Clara), Blinder (death melódico, Villa Clara), Olimpo (hard rock, Las Tunas), entre otros.      

El arbitrario cierre del antológico Patio de María en 2003 golpeó duramente a la escena metalera, pero no la detuvo. En la segunda mitad de los 2000 llegó a Cuba el impacto del NWOAHM (New Wave of American Heavy Metal). Esta tendencia, y sus exponentes de más renombre internacional, provienen de EEUU: Lamb of God, Chimaira, All That Remains, Atreyu, Atack Atack!… En la Isla, esta línea del metal tuvo como pioneros a la banda capitalina Estigma DC, en el año 2007.

El 19 de julio de 2008 se presentó en la Tribuna Antiimperialista José Martí la legendaria banda brasileña Sepultura. La convocatoria de público rompió todos los pronósticos. Sin embargo, autoridades del Instituto Cubano de la Música falsearon la cifra real de asistentes. Lamentablemente, varios medios de prensa internacional se hicieron eco de esta información: 30.000 asistentes. Quienes estuvieron esa noche en el lugar  coinciden en afirmar que la cifra   superó ampliamente los 80.000 espectadores. En su mayoría, metaleros llegados de toda Cuba.

Para ese momento, el metal en la Isla pareció tomar un segundo aire con la puesta en marcha de una agencia gubernamental especializada en el rock y el metal. En septiembre de 2008 se inauguró en un antiguo cine capitalino el teatro Maxim-Rock. Sin embargo, la situación actual de la agencia es difícil. Pugnas internas de diversa índole y el deterioro del teatro están poniendo en peligro la efectividad de lo que fue una solución esperanzadora en un momento de peligro: el trabajo de María Gattorno como directora.

No obstante, el metal en Cuba no detiene su paso e intenta proyectarse a nivel internacional. Desde 2008 tiene lugar el Festival Brutal Fest. Este es auspiciado por la Agencia Cubana de Rock y el sello discográfico indie francés Brutal Beatdown Records. Gracias a este evento han visitado la Isla, en los últimos cinco años, mayor número de bandas extranjeras que en las primeras cuatro décadas de historia del rock en el país.

Se están realizando dos ediciones anuales de este festival, el cual incluye gira de conciertos de las bandas extranjeras invitadas por distintas ciudades del interior del país. En ese periplo, comparten escenario con bandas metaleras locales como Metástasis (metal-core, Contramaestre, Santiago de Cuba), Arrabio (hardcore punk, Sancti Spiritus) y Switch (hardcore, San Juan y Martínez, Pinar del Río).

Es posible que próximamente bandas metaleras cubanas comiencen a participar en escenarios de importancia fuera de la Isla. A inicios de este año la intervención de tres agrupaciones nacionales de este estilo en un importante evento en Austin, Texas, no dio resultados. Sin embargo el prestigioso festival colombiano Rock al Parque, que se celebra en Bogotá, podría contar en ediciones futuras con la presencia de agrupaciones metaleras cubanas.

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