Literatura

Luis Yuseff: «Siento que algunas presencias me abrigan»

Autor de una decena de libros de poemas, el premiado más joven por el Premio Guillén habla de su infancia, de la lectura de poesía, hace un inventario de autores y aventura una antología personal de la poesía cubana.

Luis Yussef  (Holguín, 1975), es el poeta más joven en ganar el premio de poesía de mayor relevancia en Cuba, el Nicolás Guillén, con su libro Aspersores. Autor de diez libros de poesía, ha sido el compilador principal de las antologías Memoria de los otros (cuentos, 2006), El sol eterno. Antología de poetas jóvenes holguineros (2009) y La isla en versos. Cien poetas cubanos (2011), así como de una antología de poetas en homenaje a Gastón Baquero: Poderosos pianos amarillos. Poemas a Gastón Baquero, publicada por el sello holguinero Ediciones La Luz.

 

¿Desde la infancia sabías que le ibas a dedicar tu vida a la literatura? Háblame de tu niñez, la familia y el barrio.

Nada me hizo suponer que iba a dedicarme a la literatura, siempre fui un niño relativamente "normal". En casa teníamos un patio grande donde crecía una mata de mangos, una de ciruelas y otra de limón, y aquello era un bosque para mi hermana Yudith y para mí. Los muchachos del barrio venían con nosotros, pues en sus casas casi nunca dejaban que entráramos demasiados niños y en la nuestra no existían limitaciones de ese tipo, al contrario, nos cuidaban a todos y eran recibidos con mimos como si fueran de la familia.

Nos gustaba escaparnos al río que pasa por el fondo del patio; pero a nuestros padres y abuelos no les agradaba la idea que saliéramos de pesca en esas aguas infectadas de desechos albañales. Sin embargo, para nosotros nunca significó nada toda aquella contaminación que dura hasta hoy, sino que éramos seducidos por los peces de colores que milagrosamente sobrevivían allí. Las cercas copadas de coralillos y cientos de abejas y mariposas, todo esto fue desapareciendo después de unas espantosas fumigaciones esparcidas por unas ruidosas avionetas…

Por otra parte, mi infancia siempre tuvo una especie de ángel guardián, la bisabuela Silvina, ciega, que pesaba cerca de 300 libras, y casi siempre estaba sentada en un butacón de la cocina. Todas las mañanas le daba un beso, y ella me regalaba alguna chuchería, después la ayudaba a ir hasta el jardincito y allí le contaba los marpacíficos que amanecían abiertos. No conservo en la memoria nada más cercano a lo que tengo hoy como hecho poético que ese recuerdo. También contaba algunas historias de mi bisabuelo mambí, que no conocí y que su propia hija, es decir mi abuela, casi tampoco conoció pues murió cuando ella apenas tenía 7 años. Atesoro unas pocas páginas del pequeño carné que lo acreditaba como veterano de la Guerra de Independencia, que milagrosamente sobrevivieron a las inundaciones que el ciclón Flora provocó en los valles del río Cauto.

¿Anhelabas ser otra cosa en la vida?

Ahora, que he publicado algunos libros y también visto algunas de las estructuras más insospechadas que sostienen a la vida ―y a ambos lados he encontrado gente buena y gente mala, dolor y alegría― creo que lo que mejor me hubiera sentado era tener un terreno fértil para, como Emily Dickinson, sembrar rosas, ese tópico que pertenece a la prehistoria de la Poesía y del que tanto huyen los poetas más aventajados de la posmodernidad.

¿Recuerdas lo primero que escribiste?

Sí. Y también lo he olvidado.

¿Qué relación mantienes con otras manifestaciones del arte?

Hace algunos años leí en una carta de Sor Juana Inés de la Cruz unas palabras que me gusta citar: "¿Cómo entender esto sin música?". Eso justifica mi pasión por ese arte.

Súmale al pedido de que se me permita en otra vida ser un jardinero que cultiva la rosa, la posibilidad de que también me sea otorgado el don de cantar como Enrico Caruso o como Bola de Nieve…

Haz un inventario de tus lecturas, tus autores preferidos.

Todos poetas: Gastón Baquero, Dulce María Loynaz y Eliseo Diego. Martí, sobre todo el prosista. Algo de José Lezama Lima, un poco de Virgilio Piñera, todo de Alejandra Pizarnik, Jorge Luis Borges, César Vallejo, Roberto Juarroz, Octavio Paz. También Juan Gelman, Gonzalo Rojas. La Generación del 27: Luis Cernuda, Lorca, Alberti. Gracias a las traducciones: Kavafis, René Char, Paul Celan, Jacques Prévert, Rimbaud, Szymborska, Milosz, Pessoa, T. S. Eliot, Silvia Plath…

¿Hay algún texto que haya marcado tu escritura?

Cuando tenía catorce años leí por vez primera "Eternidad", de Dulce María Loynaz. Siempre he dicho que ese pequeño poema fue revelador para mí.

Desde ese día nunca más volví a leer un poema como lo hacía hasta ese momento. Quedé convencido de que el lector de versos obligatoriamente necesita sentirse involucrado con el texto. De lo contrario, la lectura se convierte en tedio. Y eso es responsabilidad de quien lo escribe, no de quien los lee; por más que también existe una pereza intelectual en algunos lectores que muchas veces justifica su distanciamiento de la poesía como género, a la vez que les impide proveerse de buenos libros, de relecturas reconciliadoras.

¿Cuáles serían los poemas cubanos que incluirías en tu antología personal?  

Sin orden ni concierto y recurriendo a la austeridad, pues las impresiones de antologías son limitadas:

José Martí con unos cuantos Versos sencillos y Versos libres.

"Palabras escritas en la arena por un inocente", "Palabras de Paolo al hechicero" y "Saúl sobre su espada", de Gastón Baquero.

"Poema CXXIV" ("Isla mía…") de Poemas sin nombre, "Al Almendares", "Eternidad", "Carta de amor al rey Tuk-Tank-Amon" y "La novia de Lázaro", de Dulce María Loynaz.

"El primer discurso", "El sitio en que tan bien se está", "Nombrar las cosas" y "Nostalgia de por la tarde", de Eliseo Diego.

"Ah, que tú escapes", "Noche insular, jardines invisibles", "La madre" y "El pabellón del vacío", de José Lezama Lima.

"La isla en peso", "Vida de Flora" y "Solicitación de canonización de Rosa Cagí", de Virgilio Piñera.

"Soneto de las contradicciones", de Gertrudis Gómez de Avellaneda.

"Poema a Gala", "Este poema es la exaltación", "De María García Granados a José Martí" y "Poema para la mujer que habla sola en el parque de Calzada", de Lina de Feria.

"Poemetos de Alma Rubens (XIV, XV, XVVII, XX)", de José Manuel Poveda.

"Nocturno y elegía", "Elegía sin nombre"; "Poema impaciente" y "Canción sin tiempo II", de Emilio Ballagas.

"Una dulce nevada…", "El distinto" y "Carta a César Vallejo", de Fina García Marruz. "Aguas", de Delfín Prats.

"Repaso final", de Antón Arrufat.

"¿Y Fernández?", de Roberto Fernández Retamar…

Hay más, pero estoy agotado…

Ya vas dejando de ser un poeta joven. ¿Eso te espanta?

"El poeta no tiene otra edad que la plenitud de sus versos…" No son palabras mías, eso le escribió Gastón Baquero a Cintio Vitier en una carta de 193… Y me parece muy sabio.

Háblame de tu vínculo con la ciudad, los amigos y los cafés.

He permanecido la mayor parte de mi vida viviendo en Holguín, pues ni siquiera en los años de estudiante universitario me alejé de la ciudad donde nací. Eso supone un vínculo casi visceral con este sitio, también con algunos amigos, cuya nómina varía, unas veces para bien otras para mal…

Sobre los café, que no son tantos en cualquier ciudad de provincia como lo es Holguín, cada día me alejo más. La rudeza de los tiempos que corren no alcanzan a justificar lo áspero que suele ser el trato que nos damos los cubanos, unos a otros. Una vez me sentí tan ofendido en uno de esos sitios que hasta sentí vergüenza de los míos, quise escribir algo, una crónica, un artículo bien crítico, pero terminé por escribir un poema, "Efecto café bulevar", que no es otra cosa que una reconciliación con mi época, con mi cultura, con mi país…

Es una pena, de verdad, pero antes que ser maltratado por espíritus concentrados en sus miserias, prefiero quedarme en casa donde me gusta recibir únicamente a los amigos, y brindarles una taza de café, de ese que se cosecha en las montañas orientales, recién colado, café carretero que tan bien cuela mi padre…

En 2009 ganaste el Premio de Poesía La Gaceta de Cuba, y eso te permitió viajar al Festival Internacional de Poesía de Medellín, uno de los encuentros de poesía más importante del mundo ¿Qué te aportó el premio, y qué el viaje?   

Creo que todos los poetas cubanos deberían de tener la oportunidad de asistir a ese festival. Recuerdo con asombro la tarde de la clausura: de pronto comenzó a caer un aguacero torrencial, todos sacaron capas y paraguas y no se movieron durante las cuatro horas que duró la lectura.

El respeto de un público que acude masivamente a las presentaciones de los invitados es lo que más me ha admirado en años. Por mucho tiempo olvidé los versos de Juan Manuel Roca donde asegura que en Medellín "crecen por igual las orquídeas y la rabia…"

En 2011 obtuviste el Premio Nacional de Poesía Nicolás Guillén, ¿cuál es el camino?

Supongo que tendré que seguir escribiendo, todo lo demás es circunstancial, realmente circunstancial… Este premio es bien importante en el panorama literario cubano, históricamente polémico, lo que no le quita relevancia.

Sé que muchos amigos se alegraron de que fuera premiado, me convirtió además en el autor más joven en obtenerlo. Aspersores, es un cuaderno bien intimista, yo diría que "doméstico", escrito casi para ser leído únicamente en casa.

Parece que eso fue lo que llamó la atención a los miembros del jurado. Se escribe, muchas veces bien, pero a veces nos olvidamos de esa "tripa dolorosa", que es como le dice Juan Gelman al corazón.

Una última pregunta: ¿Cómo definirías a un poeta?

Como un cristal. Existe una ciencia, la cristalografía, que estudia estas caprichosas estructuras. Los hay azules, como el cariño; los hay rojos, como la sangre; negros como la noche; verdes como la esperanza; violetas como las pasiones carnales; dorados como las promesas; blancos como la bondad; grises como la hipocresía. Algunos son opacos, otros brillan. A veces son frágiles, pero otros son prácticamente infracturables como el diamante, cuya variedad polimórfica es el carbono, y que puede convertirse en diamante, pero para eso hay que someterlo a altas presiones.

Lo heroico, realmente, no es ser cristal, sino escoger el color predominante.

Comentarios [ 9 ]

Imagen de Anónimo

cada vez que oigo esa tontería de que la ausencia de internet condiciona la ignorancia o la incultura me dan ganas de reír. no es que haya que ser tecno-apocalípticos, pero vamos... 

independientemente de eso, ver en el final de la entrevista un homenaje al rimbaud de voyelles es querer ver demasiado. lo que hace rimbaud en su soneto, precisamente, es encontrar correspondencias insólitas (justo lo contrario de establecer equivalencias entre el verde y la esperanza o entre la blancura y la bondad); lo que tenemos aquí, en cambio, es tópico tras tópico.

Imagen de Anónimo

Con tristeza no veo que mencione ningún poema del gran José María Heredia ni de Julian del Casal; grandes entre Los grandes poetas cubanos. Felicito al Chico porque ha de ser tarea de titanes escribir poesía en Cuba rodeado de tantas miserias; algún lamentablemente tan humanas, y con ese regimen que oprime cualquier brote de individualidad y superación personal o intelecto. Mis más sinceras felicitaciones; Es una Pena que desde Europa no nos llegue ningún poema suyo. 

Imagen de Anónimo

Les perdono todo, tanto al poeta como al entrevistador. Son provincianos, no por culpa de ellos, sino por haber nacido en aquel feudo de los Castro, donde aún no ha llegado el Internet, con la libertad que lo poseemos en el exterior, ni todos los libros que deberían haber leído. Donde se anda por el siglo XIX. O el XVIII, con el cáncer de la inquisición.  No encuentro mala la entrevista, aunque considero que hay otras lecturas, pero allí, ¿de dónde escoger? Aún me acuerdo leyendo a escondidas «La Casa Verde» de Vargas Llosa y que jamás pude deleitarme con Jorge Luis Borges en esa misma ciudad. Por lo demás razón tiene el poeta. El Premio Nicolás Guillén un día ya no estará. Tiempo al tiempo. Felicidades a Luis Yuseff y Rafael Vilches, en la tierra de Guillermo Cabrera Infante, Gastón Baquero y Reinaldo Arenas. Y de Juanito Márquez. Y de Cosme Proenza.

Imagen de Anónimo

Y Fidel?

Imagen de Anónimo

Bueno, lo de los colores es un homenaje al Rimbaud del poema a las vocales... Nada cursi, el guiño a R  le da otra resonancia metafórica, tessera... Los pocos poemas de Luis que he leído me han gustado,  beatus ille... Y por supuesto que la "antología" que sugiere tiene mucho de rápido inventario, generosidad incluida. JPS

Imagen de Anónimo

 "azules como el cariño", "rojos como la sangre", "negros como la noche", "verdes como la esperanza",  "violetas como las pasiones carnales", "dorados como las promesas", "blancos como la bondad", "grises como la hipocresía"... una enumeración como esta me hace dudar que haya leído a celan, pero es testimonio suficiente de que ha leído -demasiado- a dulce maría, a darío y a alberti (y no me extrañaría que también a buesa y a vargas vila).

lo siento, pero cuando un poeta reproduce, sin asomo de ironía, los más tristes lugares comunes de la cursilería cromática, debe perder ese título.

Imagen de Anónimo

Esto es lo mejorcito de la poesía cubana? A echar un pie.

Imagen de Anónimo

El entrevistador hace preguntas de revistilla de modas. Y este poeta necesita rectificar sus lecturas. 

Imagen de Anónimo

Patético el ANGELOTE.

BESOS A VILCHES tiro de gracia.