Opinión

La UNEAC ante un gran reto

Archivado en:

Se avecina un congreso más de la organización de artistas y escritores. ¿Van a seguir estos cumpliendo sumisamente las órdenes oficiales?

Próximamente se realizará el VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el cual tendrá lugar en una sociedad en crisis general, donde  sus componentes tratan de encontrar soluciones por diferentes vías.

Hasta ahora la UNEAC, como organización gubernamental que es, controlada por el Partido y el Gobierno, ha mantenido una posición totalmente oficialista de defensa a priori del régimen, actuando como inquisidora contra cualquiera de sus miembros que se haya atrevido a expresar o defender una opinión propia, ajena a lo establecido y aprobado.

Nunca en su historia, desde el célebre caso Padilla, pasando por prohibiciones y censura a autores y directores teatrales, coreógrafos, directores de cine, escritores, poetas, actores, compositores, músicos, intérpretes musicales, pintores y otros, hasta nuestros días, se ha erigido en defensa de ningún artista ante las arbitrariedades gubernamentales contra la libertad de expresión.

Todo lo contrario: sumisamente lo ha criticado, sancionado y hasta expulsado de sus filas, cumpliendo la máxima de profunda raíz totalitaria  de "Dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada", en obediencia a la autoritaria "voz del amo".

La UNEAC siempre se ha mostrado complaciente en el apoyo inmediato a todo lo oficialista, hasta llegar a la doblez de aceptar ser manipulada en tareas y actividades de pura propaganda política e ideológica, movilizando a escritores y artistas para su cumplimiento, como es el caso de los conciertos y otras actividades artísticas "Por los Cinco" (en apoyo de los cinco espías castristas enjuiciados en EEUU) y hasta amenizando los mítines de repudio contra los opositores pacíficos.  

Desgraciadamente, por migajas económicas, protagonismo personal, algunos premios y hasta cobardía ciudadana, muchos de sus miembros se han convertido en figuras del Olimpo gubernamental, hasta el extremo de que en la población ya son conocidos como "el pianista oficial", "el pintor oficial", "el cantautor oficial", "el escritor oficial", etcétera. Aunque es verdad también que, contra viento y marea y hasta poniendo en riesgo su proyección pública y carrera, algunos de sus miembros han mantenido una actitud decorosa y valiente, y no se han sumado al juego político. Pero estos son los menos.

En las informaciones hechas públicas de las reuniones efectuadas en las diferentes provincias como preparación previa del congreso parece estar presente el carácter crítico en los cuestionamientos y discusiones sobre los problemas analizados que afectan la creación artística y su difusión, así como también lo relacionado con la comercialización del producto artístico, el apoyo al arte verdadero y no a la mediocridad, la defensa del patrimonio cultural, el rescate de valores éticos, morales y cívicos, un mayor acceso a los medios y otras cuestiones.

Falta por ver si el mismo carácter se mantendrá dentro de las sesiones de las comisiones y en la plenaria del congreso, ante la segura presencia de autoridades partidistas y gubernamentales, y no se diluirá en acuerdos genéricos e intrascendentes, como ha sido habitual en los anteriores.

La UNEAC, y los escritores y artistas que la componen, tienen ante sí un gran reto cívico: o continúan cumpliendo órdenes, aceptando calladamente un falso compromiso patriótico en nombre de una manipulada "identidad nacional", ajenos al sentir de los cubanos que exigen cambios verdaderos y profundos, o asumen su responsabilidad histórica con la nación cubana. La frase "La cultura: espada y escudo de la nación", que tanto gustan de enarbolar, solo será real cuando deje de responder a un único partido y a su gobierno, y responda a todos los cubanos, piensen como piensen y residan donde residan.

Comentarios [ 1 ]

Imagen de javier monzon velazques

La UNEAC seguira siendo lo que es; la mayoria de los artistas, aunque en su yo interno discrepen del regimen, seguiran perteneciendo a ella, o los pasaran al ostracismo. Aunque no tuviese un solo miembro, esa "institucion" seguira existiendo como fachada de los  "culturosos" alineados  junto al regimen.