Obituario

Comprometida y sin olvidos

Pintora, grabadora y poeta, Gina Pellón estuvo comprometida con la democratización de Cuba.

No volverá a aparecer de pronto en París una de aquellas mujeres sin nombre llenas de colores, pintadas con maestría, en las que siempre se notaba el aire primitivo o ingenuo permitido por el oficio y el rigor de un artista. Ni una más. Se ha muerto esta semana Gina Pellón (Cumanayagua, Cuba, 1926) la creadora de esa especie única, de ese canto a la belleza humana y al misterio.

La pintora estudió, en la década de los 50, en la academia habanera de San Alejandro y, en 1959, salió al exilio a Francia. A los pocos meses de su llegada hizo su primera muestra en Lucerna, Suiza y, desde ese momento, realizó, año tras año, exposiciones individuales personales o colectivas en las principales galerías de Europa.

Para los críticos y expertos es una figura decisiva en el expresionismo cubano del siglo XX. Los que se acercan a sus cuadros sin necesidad de definirlos o encasillarlos lo más seguro es que se queden con el poder y la libertad que trasmiten.

Gina Pellón trajo de Cuba una luz y unos colores en la memoria, pero en su casa parisina y en otros ámbitos más abstractos, descubrió los tonos de la pintura que hizo a lo largo de su vida. Dijo una vez que el sol en abundancia encandila la vista y quema los colores y, por lo tanto, impide que se puedan apreciar los matices.

En esas condiciones, le contó al periodista Luis de la Paz que París "fue una revelación como lo fue también el movimiento pictórico danés Cobra, con el cual me identifiqué desde principios de los años 60. París tiene una luz mágica que va cambiando de tonalidades según la época del año y que nunca se repite".

Su trabajo como grabadora y sus libros de versos complementan la dimensión de la obra artística de una mujer que, por otra parte, caminaba por el mundo comprometida con la realidad de su país al que no regresó nunca. "Me he considerado desde siempre una fiel exiliada opuesta al régimen totalitario que impera en Cuba, como tal he desarrollado una carrera artística en consecuencia con mis principios."

Los presos políticos, la oposición pacífica y las Damas de Blanco la recuerdan en la primera fila de los intelectuales exiliados que apoyan sin fisuras el proceso de democratización de aquella nación. Es demasiado impersonal este párrafo. La gratitud y mi admiración por Gina Pellón me obligan a añadir que mi familia y la de muchos de mis amigos periodistas y escritores encarcelados o perseguidos en Cuba, en algún momento, la tuvieron muy cerca a toda hora. Allí sigue.

Las mujeres que salen en estos versos de Gina Pellón no tienen el colorido de su pintura. Son los retratos de las muchachas que ella dejó en su pueblo, en el centro de la Isla, cuando se fue a La Habana y, por fin, a París: "Así pasa todo sin que pase nada./ Los días se siguen, la costumbre se instala,/ erotismo del campo bajo un sol de montaña./ Las guajiras de ahora ya no tienen caballos/ pero tienen los trajes tejidos por el sueño/ y tienen la esperanza de no abrir las ventanas/ para impedir que entre el vendedor de olvidos".

Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Fue una gran artista y un ser humano inigualable. Una gran pérdida ! Otra que se se marcha sin regresar ni de visita al suelo que nos vio nacer y sin ver los cambios que tanto deseamos. Que en paz descanse.

Imagen de Anónimo

Gracias, Raúl, por esta hermosa necrológica. Mi paisana Gina, desconocida en su propio país, no pudo volver jamás a Cuba ni a su natal Cumanayagua. Qué triste. NA