Restauración

Cecilia Valdés, Rosa La China y Amalia Batista están de fiesta

La próxima reapertura del Teatro Martí, una excelente noticia para la cultura cubana.

Ya el Teatro Martí no es aquella edificación abandonada y rodeada de balaustres oxidados que posaba en la esquina de las calles Dragones y Zulueta, en pleno corazón de La Habana.

Tras 36 años de haberse cerrado al público, trabajadores del Centro Histórico dan los retoques finales para su reinauguración el próximo 24 de febrero, aniversario 119 del estallido de la guerra del 95 o Grito de Baire.

Distintas fuentes confirmaron que la gala de reapertura será dirigida por el maestro Alfonso Menéndez, director artístico del anfiteatro del Centro Histórico. En ella se representará una estampa costumbrista, junto a un collage de óperas, operetas y zarzuelas de las autorías de Giacomo Puccini, Franz Lehar, Gonzalo Roig, Ernesto Lecuona y Rodrigo Prats, entre otros.

Las interpretaciones correrán a cargo del Teatro Lírico Nacional de Cuba (TLNC), la agrupación Vocal Leo, el Coro Nacional de Cuba y el del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), el Conjunto Folklórico Nacional, la compañía del anfiteatro del Centro Histórico y la orquesta del ICRT, bajo la batuta del maestro Miguel Patterson.

Se presume que una sustancial ración de los aplausos que resonarán en el teatro durante la noche del 24 de febrero, estarán dedicados al Dr. Eusebio Leal, historiador de la ciudad, quien encabeza las obras de restauración del Centro Histórico.

Leal —quien acostumbra a vestir de gris en recordación de los reclusos que iniciaron la restauración de La Habana Vieja— legará a generaciones de capitalinos un patrimonio histórico restaurado. Pero desafortunadamente, las paletadas de mezcla, el calor de las fraguas, los martillazos de los herreros y los brochazos de pinturas que hoy devuelven la vitalidad al Centro Histórico, contrastan con el menoscabo causado por la errabunda política que ha convertido a la capital en una gigantesca pocilga atiborrada de escombros, basura, hollín y aguas albañales.

De Irioja 1884 a Martí 2014

Según un 90 porciento de los consultados para este artículo, la historia saturada de patrioterismo y consignas revolucionarias impartida por el sistema nacional de educación, provoca aburrimiento y desinterés en la juventud, al punto, que tanteando informalmente a un grupo de jóvenes con edades comprendidas entre los 20 y los 25 años, ninguno pudo citar algún evento histórico acontecido en el Teatro Martí. "¿Acaso el Martí es una discoteca?", preguntó Yoslaine, de 24 años.

Orlando Morales, un jubilado, justifica la ignorancia juvenil: "Para hablar del teatro Martí, se requiere tener más de 50 años". Conteniendo una carcajada, Morales cuenta que por el año 1962, el teatro se vino abajo cuando el humorista Leopoldo Fernández —más conocido por "Pototo" o "Tres patines"— irrumpió en el proscenio con un cuadro de Fidel Castro y preguntó al público: "¿Y a éste dónde lo colgamos?"

El teatro fue inaugurado en el año 1884 con el nombre de Irioja. Luego, en 1899, cambió de dueño, nombrándosele Edén Garden. No fue hasta 1900 que lo rebautizaron con el nombre de Martí. En el año 1901, los constituyentes acomodados en su platea, agudizaron los debates sobre la controversial Enmienda Platt.

El Martí fue el principal escenario de la zarzuela cubana y española, género chico que junto al teatro bufo constituían las manifestaciones artísticas de mayor arraigo popular entre los habaneros. En sus tablas también incursionó la ópera, con el estreno en la Isla de la Boheme de Giacomo Puccini. El cine sonoro también se apropió de su ciclorama después de 1929.

Sin dudas lo más representativo del teatro vernáculo fue la zarzuela Cecilia Valdés, del maestro Gonzalo Roig, cuya premier se efectuó en el propio escenario, escenificándose más de cien veces desde 1932 hasta 1936.

A la par, se estrenaron zarzuelas y operetas como Rosa la China, de Lecuona; Soledad, Amalia Batista y María Belén Chacón, de Rodrigo Prats; además de las representaciones de las compañías de teatro bufo dirigidas por Carlos Pous y José Sanabria, las de Alberto Garrido (hijo), Federico Piñero y el Teatro Cubano Libre de Carlos Robreño.

Después de 1959 se instaló en el Martí el grupo teatral Jorge Anckermann, que bajo la dirección musical del maestro Gonzalo Roig, interpretó piezas de Enrique Núñez Rodríguez y Eduardo Robreño. En 1962 fue estrenado el drama Santa Camila de La Habana Vieja, del dramaturgo José Ramón Brene, que protagonizaron Verónica Lynn y Julito Martínez, y dirigió el maestro Adolfo De Luis.

El recinto fue cerrado en el año 1977, ante el peligro de que se viniera abajo su techumbre. En 2005 comenzaron las obras de restauración a cargo de la oficina del historiador de la ciudad, con la asistencia de la constructora Puerto Carenas.

Su proyectista general, la arquitecta Marilyn Mederos, apunta que ha sido una labor ardua adaptarle al inmueble de estilo neoclásico del siglo XIX las tecnologías actuales. "Los proyectistas buscaron soluciones precisas para insular las puertas, climatizar el recinto y modificar la cubierta".

No se ha informado sobre las garantías de la resonancia acústica, ya que es conocido que la sala Federico García Lorca del Gran Teatro de Habana, sufrió serias afectaciones tras su remodelación.

El maestro Pedro Arias, barítono, exdirector artístico e historiador del teatro lírico, afirma que "en el teatro de las cien puertas", como también le llamaban, se mantenían las portillas abiertas para ventilar la sala durante las funciones.

"Nunca fue necesario utilizar micrófonos a pesar del ruido de tranvías y automotores que circulaban por las calles aledañas —aclaró—. Por consiguiente, es muy probable que las soluciones citadas por la arquitecta Mederos, beneficien al género lírico, muy afectado por la deficiente resonancia de las salas capitalinas."

A la espera de que repiquen las campanas

Una joven soprano del TLNC, que participará en la gala de inauguración, comentó que para ella representa un honor actuar en el mismo escenario donde se desempeñaron exitosamente figuras tan admiradas como Raquel Domínguez, Blanca Becerra, Alicia Rico, Candita Quintana, Rita Montaner, María de los Ángeles Santana y Rosita Fornés, entre otras.

Según afirman las fuentes, el Martí volverá a fomentar el teatro bufo y la zarzuela, géneros que necesitan ser rescatados por la cultura cubana. Ahora las expectativas se centran en que las tradicionales "campanas de la alegría" que resonaban antes de cada función del teatro y que anunciarán su reinauguración, vuelvan a repicar.

Comentarios [ 12 ]

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      Yo propongo para el estreno una nueva versión de la zarzuela de Rosa, pero llamada "Raúl la China", o en lugar de Amalia, "Fidel más malo que Batista", o en lugar de Cecilia "Un tarro en el gobierno cubano: la china de Birán", o bien en lugar de El Cafetal, "A robar comunistas, en el platanal de Fidel". ¿Alguine propone alguna obra más para los días iniciales del estreno?...

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     ¿Y Leal, con Raúl, Fidel, Mariela, Antonio y Dalia cuándo estrenan "Comunismo con riquezas para nosotros y miseria con sometimiento para los cubanos eternamente", pensé que sería la zarzuela de estreno del teatro o "Los esclavos cubanos en el platanal comunista" o "Fidel y Raúl dictadores sin igual". Yo propongo a al mismo elenco que cité al inicio para interpretar cualquiera de esas zarzuelas. Aunque no sé si me sugerirán alguna obra del teatro bufo en consonancia con lo qué pasa en Cuba para el estreno del teatro Martí, que no sé como Leal no lo rebautizó como Fidel.

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Pero que dejen a un lado las obras de :la mulata.el negrito y el gallego,de lo contrario nadie asistirá

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Muchos han escrito sin saber nada del movimiento teatral cubano que creó las condiciones para que el llamado 'Teatro Bufo' muriera de muerte natural,ya que en la época de oro del teatro cubano,cuando las grandes obras en las décadas de los 60 y 70,antes que Quesada parmetrara a los artistas ,La Habana era un ir y venir de buen teatro y al Teatro Martí solo acudian los ancianos a dormir en sus lunetas,Si su repertorio no se actualiza será solo un museo,todo lo demás que se diga es destilar veneno y frustración,algo muy comun en los foreros de estas páginas.

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Desde cuando Eusebio Leal es doctor, a no ser Honoris Causa dado por alguna universidad por su labor como restaurador de la ciudad, porque tengo entendido que el solo llegó a ser seminarista sin concluir sus estudios sacerdotales, COMENTARIO de Esopo.

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Irijoa

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Eusebio Leal ha sido un oportunista que se ha dedicado a robar y vivir bien a costa de la ciudad de La Habana, que se cae a pedazos, sólo restaura algún Museo o como ahora este teatro mientras a sus alrededores los edificios caen día a día. Este Leal tiene cola y lo veremos ante la Justicia.

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¡Al Cesar lo que es del Cesar! Siempre queremos ver las cosas en blanco o negro y perdemos los matices, porque somos superficiales y por eso caemos en posiciones extremas que no nos llevan a ninguna parte. Eusebio Leal merece el crédito de haber rescatado algo de La Habana Vieja que se hubiera perdido. Que ha habido corrupción y saqueo, también es cierto, pero es preferible el saqueo que deja algo positivo al que se lo lleva todo. Ya vendrán tiempos mejores, pero sentarse a esperar que La Habana termine en una ruina irrecuperable tampoco es la salida más adecuada. 

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Para el anonimo de las 2.22

Te ciega el odio y la ignorancia. Eusebio Leal merece un monument que lo recuerde mas alla de su vida..ignorante.

 

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El "Dr Leal" no es ningun orgullo para los cubanos, bufon del tirano dictador, dilapiador del patrimonio, con su empresa solo ha camuflajeado robo y distorsion de la historia, ha acomodado la verdad. Los cubanos menores de 30 años no conocen el teatro Martí porque fué dejado al abandono, fue censurado, fue destruido y despreciado por la nueva lacra socialista, tal como en venezuela. Si fue reconstruido y no restaurado es por que seguro algun beneficio encontraron en CUC! Esto no es el teatro Marti, es solo las paredes retocadas, el teatro martí fue mucha alma, depositadas por artistas que fueron apartados, censurados, vejados y obligados a aceptar un regimen que odiaba la cultura cubana y al mismo cubano. Poco a poco sus obras con temas costumbrista que reflejaban la cotiniedad, fueros siendo infiltados y con temas convenientes. "Con la revolucion todo" murió el teatro Martí.