Martes, 23 de Enero de 2018
16:16 CET.
Semana de cine ruso

Una invasión rusa

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Una semana de cine ruso celebrada este mes en la capital, actualizó a los cinéfilos con la producción más reciente (2010-2012) de ese país, y confirmó que no se le pueden pedir obras de arte al audiovisual contemporáneo.

Encabezó la semana La fortaleza de Brest (2010), coproducción entre Rusia y Bielorrusia, realizada por encargo, con presupuesto estatal y con fines no comerciales, por lo que su exhibición se ha visto limitada a los países que sufrieron la invasión nazi y "a aquellos donde ha habido una revolución": China, Cambodia, Cuba..., interesante asociación de lo padecido bajo el fascismo y las revoluciones.

Rodada en el Memorial dedicado a la fortaleza, hoy territorio bielorruso, sin ser documental, el guión de La fortaleza de Brest se sustenta con rigor en testimonios de los sobrevivientes al ataque del ejército alemán, en 194. Los actores interpretan a los principales héroes de ese momento. "Lo que realmente sucedió en ese lugar —declara su director, Alexandr Kott— no lo sabe nadie, porque casi ninguno sobrevivió para contarlo".

Kott es llamado por la crítica como el revitalizador de aquella cinematografía rusa de las décadas 50-60 del pasado siglo, dedicada a la glorificación de la épica soviética, así en la guerra como en la construcción del socialismo. El filme fue cálidamente acogido por los espectadores, muchos de los cuales lo calificaron de "precioso". En verdad, la película responde con creces a esta valoración y hace justicia al arte de logradas atmósferas históricas, alcanzadas por maestros como Bondarchuk o Guerasimov.

De los nueve filmes presentados, tres de ellos se debían a autoría colectiva: ¡Moscú, te amo! (2010), Árbol de Navidad (2010), Madres (2012).

En la búsqueda de un héroe de nuestro tiempo y de una nueva ideología, el cine ruso actual aspira en todo momento a ser popular, a ganarse al público. Los antiguos, poderosos estudios moscovitas (MosFilm), se dedican ahora a la realización de series y filmes para la TV, mayoreando de esta suerte las comedias y tragicomedias, de tono light e historias fragmentadas, relatos que evaden la manera tradicional, amén del uso y abuso de los efectos digitales (¡Moscú, te amo!) y de toda la parafernalia de la moderna tecnología, más de la estética del videoclip, que en el caso de este filme satura y distorsiona la imagen definitiva. Solo el 50% de la producción se encamina a las pantallas de las salas oscuras.

Árbol de Navidad (Yolki), del kazajo Timur Bekmambetov, se llevaba las palmas con una puesta en escena astuta, calculada, llevada sin altibajos por un guión de sostenida excelencia al articular seis historias cuyo hilo conductor va de una pequeña huérfana al presidente de la República. La gran decepción, fiasco mayor, ¡Moscú, te amo!, película que pretende emular con la francesa París, te amo. Si es que se puede emular en el kistch.

Cine independiente, tal como lo entendemos por acá, no existe. Aunque el kazajo Timur Bekmambetov y el georgiano Levan Gabriadze decidieron crear la productora Bazelevs Productions en 1999, con bastante éxito de taquilla, (Árbol de Navidad y Se busca/ Wanted (Alemania, EEUU, 2008).

En fin, historias deudoras de clásicos o filmes famosos, realizadas sin pizca de imaginación u originalidad, si exceptuamos el buen momento de Job, uno de los 18 cortos que conforman ¡Moscú, te amo!, irónico, divertido y esencial al referirse al Moscú de los desempleados.

Por acuerdo institucional, el cine ruso será visto en Cuba en años alternos, intercambio que permitirá mostrar una semana de cine cubano en Moscú. Cosas veredes, Mío Cid.

 

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Es mejor imitar en el intento, que fracazar sin intentarlo, pues de esta última manera no se gana ni un kilo, y tú no le vas a pagar un sueldo a esa gente - por más elevada que seas. En Cuba somos tan "originales", que no hacemos practicamente ningún cine, a no ser el que le conviene a la crítica de los dos bandos opuestos. El cine, como el peridismo, son una "industria", si no vendes información, ilusión, valores y esperanza - aunque estos bien pueden ser de gratis, no vives, debido al sistema de vida que tenemos en este mundo. El que no trabaja, no come - a no ser por un favor, y tendría que verse el porqué de ese "favor". ¿Dónde están los eternos?

Imagen de Anónimo

Y ya proyectaron KATYN ?