Lunes, 18 de Diciembre de 2017
00:36 CET.
Artes plásticas

Nuevas realidades

La artista Sandra Ceballos funda un Museo de Arte Maniaco (MAM), que a diferencia del art brut, creado por el francés Jean Dubuffet o la variante norteamericana outsider, hace más inclusiva la propuesta y a la vez menos arriesgada.

En la muestra Mentes Peligrosas, en la galería Espacio Aglutinador, hubo instalación, pintura, escultura. El abarrotamiento del espacio y la repetición una y otra vez del mismo tema musical lograron un ambiente neurótico.

Una idea surgida tras largas conversaciones entre Orlando Hernández, investigador de este tipo de trabajo outsider, y Ceballos, es bienvenida en tanto los espacios cubanos oficiales de arte pecan por su percepción exclusivista y academicista, y aun cuando lo que se lleve a las galerías sea el performance o la instalación o la experimentación, el artista debe haber entrado por el canal de las instituciones.

Un arte feo, maniaco, donde el único contacto es a veces la violencia, el desespero o los monstruos que desvelan pesadillas que persisten hasta con los ojos abiertos, no es para una galería convencional cubana. Habría que cambiar demasiados nombres entre los que deciden.

Por eso Ceballos se centra en los artistas "marginales y marginados por la infraestructura promocional de la cultura", aunque en su sala también estaban las firmas de Ponjuán, Bárzaga, Samuel Riera, Otari Oliva, que para nada clasifican en esta definición dada por ella para DIARIO DE CUBA.

"Mientras no aparezca un local va a ser un museo itinerante, con exposiciones transitorias. Estas exposiciones no siempre van a estar hechas por mí. Hay otros curadores. Y otros espacios como el de Alfredo Ramos, que es un fotógrafo de la calle línea; la casa Gaia con Esther Cardoso. También desde Madrid una persona me ofreció mover la colección y de repente, es necesario, casi obligatorio que Orlando cure una exhibición. Yo quisiera que fuera la próxima. Él tiene una colección impresionante de artistas outsider y puede perfectamente hacer este trabajo para el museo de arte maniaco."

Desde la XI Bienal de la Habana, Sandra Ceballos viene trabajando sobre esta idea.

Sin embargo, la propuesta de otro galerista, Samuel Riera, es más ortodoxa y a la vez más radical. Esto, que podría parecer una contradicción, no lo es.

En Riera Studio, Carlos Javier Garcías o Carlitos, el profe, no padece de vez en cuando de presiones psicológicas o de alguna adicción a narcóticos. A él unas voces le hablan, le ordenan, la dirigen los pasos, y así expresa su arte. Cada una de sus piezas es un análisis fragmentado de su vida

Con Carlitos solo coincidimos en la misma realidad a ratos, que uno tiene que ir cazando para enterarse de lo que quiere. En lo que dice y hace no es que haya una realidad enferma, simplemente es otra realidad. Un fragmento de su texto, Apto 11 / 669,  puede decir más: "(1) Buenas madrugadas, tardes y noches / (b) Buenos días 31+13=54 / (2) 31 alarma francesa y cantidad de segmentos de mi bandera cubana, totales + unitarios 28 (alma inglesa) +3=31…".

Riera Studio encamina hoy proyectos de cooperación con la Fundación NAEMI en Florida y la Galería Christian Berst Art Brut Paris; y apuesta por artistas con vivencias similares y aparentemente desatinadas.

A los extremos de Carlitos, el profe, llegan los cuadernos de Luis Casalí y de Mita, expuestos en Espacio Aglutinador.

Lo más interesante de esta nueva corriente de arte en Cuba, es que no trata al artista o al sujeto como enfermo. No es trabajo clínico lo que se pretende, sino es el arte reciclando espacios y realidades, como si nuestra realidad estuviera agotada.

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