Lunes, 11 de Diciembre de 2017
12:11 CET.
Periodismo

Lo que el Congreso de la UPEC nos dejó

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La Unión de Periodistas de Cuba acaba de celebrar su noveno congreso. Me alegró que la televisión transmitiera momentos del evento en la Mesa Redonda y que hubiese artículos dedicados a él en el periódico Granma, para tener idea del periodismo que se avecina, ese que informa al cubano de a pie, carente de otras opciones informativas. (Perdón, ahora contamos además con Telesur, e internet, a 4.50 la hora.)

Las primeras palabras de uno de los participantes en el congreso me llegaron el domingo, transmitidas durante el noticiero, mientras almorzaba. Afirmó que el periodismo en nuestro país no podía seguir siendo oficialista.

Mi madre se entusiasmó. "Viste, me dijo, los tiempos cambian". Me habría contagiado su entusiasmo, si el periodista no hubiese afirmado que necesitamos un periodismo acorde con la actualización de nuestro socialismo.

No puedo recordar el nombre de este periodista ni sus palabras textuales, pero justo ahora tengo ante mí el artículo "El Congreso de quienes nos ven, nos escuchan y leen", del periodista Oscar Sánchez Serra, publicado en Granma el lunes 15 de julio. El autor cita a José Alejandro Rodríguez, de Juventud Rebelde, quién definió al periodista como "un constructor del socialismo".

¿Un periodista es un constructor del socialismo, de un sistema socioeconómico determinado, o un profesional de la información, comprometido, en primer lugar, con la verdad?

¿Qué posibilidades tiene el periodismo de nuestro país de no ser oficialista, cuando los profesionales se definen como constructores del socialismo?

Tengo claro que cada periodista, cada profesional, tiene derecho a profesar cualquier ideología (no sé si lo tienen claro nuestros dirigentes), ¿pero qué confianza podría tener en las informaciones y los análisis de alguien cuya misión es contribuir a la actualización del socialismo? Tanta como en un constructor del capitalismo; tanta como en un periodista cuyo objetivo sea derrocar al Gobierno: ninguna. No puedo confiar en un periodismo encaminado a algo que no sea la búsqueda de la verdad, a cualquier precio.

¿Pueden los periodistas cubanos no ser oficialistas cuando el discurso de clausura de su Congreso fue pronunciado por el miembro del Buró Político y Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel?

Durante su discurso, según la síntesis realizada por Fidel Rendón Matienzo para la portada del Granma del lunes 15 de julio, Díaz-Canel felicitó a la nueva dirección de la UPEC, que tiene la retadora y necesaria misión de lograr el perfeccionamiento de una prensa acorde con las actuales exigencias de la sociedad, del pueblo, para así contribuir al logro de un socialismo próspero y sostenible.

¿Pero cuáles son esas exigencias actuales de la sociedad y del pueblo? ¿Son esas las que en realidad espera que tengan en cuenta los periodistas, o las del Gobierno y del Partido (¿o estoy siendo redundante?) para mantenerse en el poder?

Cuando leo las palabras de Oscar Sánchez Serra (he admirado sus artículos sobre béisbol) afirmando que este fue "un Congreso de la unidad, entre los periodistas…; y entre la prensa y el Partido, sí, porque no nos concebimos sin él…", me asusto.

Recuerdo mi época como traductora de la página web del semanario Tribuna de La Habana, cuando fui miembro de la UPEC, como personal periodístico, y asistía a las reuniones semanales del periódico, en las que se informaba a los periodistas sobre los temas que al Partido le interesaba que fueran tratados en las siguientes ediciones.

Aquello me parecía aberrante, pero ahora le encuentro cierta lógica, si tenemos en cuenta de que aquel era órgano oficial del Partido en Ciudad de La Habana. También tiene lógica que suceda en el Granma, órgano oficial del Partido en el país. ¿Pero el Partido orienta el trabajo de los periodistas a nivel nacional? Quizás la respuesta esté en el artículo 5to de nuestra Constitución: "El Partido Comunista de Cuba, martiano y marxista-leninista, vanguardia organizada de la nación cubana, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia los altos fines de la construcción del socialismo y el avance hacia la sociedad comunista".

No puedo negar, sin embargo, que nuestra prensa es hoy algo distinta a la de quince o veinte años atrás. Incluso el periodista independiente Reinaldo Escobar reconoció, cuando lo entrevisté en febrero de este año, avances como la sección "Cartas a la Dirección" en el Granma. Aunque posteriormente me relató que una carta enviada por él a dicha sesión jamás fue publicada ni respondida.

Vi a la doctora Zenaida Costales en televisión, cuando habló de aquel pintor de brocha gorda que se mostraba tan orgulloso de su trabajo luego de haber pintado una cenefa en la Calzada de Diez de Octubre, y se refirió a la necesidad de contar las historias del pueblo. Tuve ganas de aplaudirla. Esas son también las historias que quiero leer, las que me gustaría escribir. Pero me pregunto si la doctora y el resto de los periodistas, agrupados en la UPEC, estarían dispuestos a reflejar la realidad de esa señora con ambas piernas amputadas, que entrevisté a finales del 2012, para Havana Times.

Supongo que sí, porque a pesar de que su pensión no le alcanza y una muchacha la lleva con su silla de ruedas a La Habana Vieja varias veces en la semana a ver qué pueden darle los turistas (nunca usó la palabra mendigar), afirmó que este Gobierno se preocupa por la gente.

La pregunta en realidad es si la doctora Costales y el resto de los periodistas reflejarían la historia de ese otro impedido físico que me vio luego en la calle Mercaderes y quiso contarme su versión de los hechos, o la de ese otro inválido que vi en la calle Obispo cuando se lo llevaba un policía, por pedir dinero, justo el día en que se celebraban las elecciones de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Cuando escuché a aquel periodista decir que no podían seguir siendo oficialistas, llegué a imaginar que en algún momento leería en nuestra prensa cuestionamientos sobre la falta de libertad de prensa y de expresión en nuestro país; que algún periodista cuestionaría la falta de derecho de los cubanos a asociarse en un partido diferente al Partido. Ahora, sé que eso no va a suceder.

En su discurso de clausura, Díaz-Canel dijo que "estamos en un mundo lleno de mitos e hipocresía, en el que se habla de democracia, libertad de prensa, y nada de eso tiene sentido en un mundo de hegemonismo, de espionaje, de amenazas de guerra, de hambre, de analfabetismo". En otras palabras, es necesario establecer el hegemonismo sobre los medios de comunicación, para salvarnos del otro hegemonismo, y de paso del espionaje y todas las otras amenazas.

Cuando leo que los periodistas son constructores del socialismo, me pregunto si serán periodistas o propagandistas del socialismo; si estarán simplemente admitiendo de una vez y por todas que son voceros del Partido, del sistema. Ni siquiera los estoy criticando; para hacerlo, tendríamos que comenzar por cuestionar una Constitución que condiciona las libertades de expresión y de prensa a los fines del socialismo. Algunos podrían decirme que la libertad de prensa es una falacia, que no existe en ninguna parte del mundo; que a los ciudadanos solo se les hace pensar que hay libertad de expresión y de prensa. Puede ser. Aquí por lo menos hay sinceridad en ese aspecto y la Constitución lo deja claro.

Pero en realidad, todos los planteamientos de los periodistas fueron coherentes; tal vez el problema está en el nombre de la organización que los agrupa. No debería llamarse Unión de Periodistas de Cuba, porque no agrupa a todos los periodistas de este país, decididamente no agrupa a todos los que intentan informar sobre la realidad de este país; sino Unión de Periodistas (oficialistas, o no disidentes) de Cuba. No me atreveré a sugerir Unión de Periodistas Pro Socialismo de Cuba, porque para muchos socialistas, lo que ha habido y lo que se pretende actualizar en nuestro país, no es socialismo.

¿Qué me dejó el Congreso de la UPEC? Nada. Si tuve algún vestigio de esperanza en el periodismo que se hace desde los medios oficiales de este país, el Congreso la barrió. Lo más triste es que sé que en el futuro podrán aparecer algunos artículos que algunos lectores encontrarán atrevidos, y los harán creer que el periodismo cubano, el que conocen, evoluciona, que las cosas cambian. Pero lo que tengo claro es que en el fondo, nada va a cambiar. 

 

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Comentarios [ 5 ]

Imagen de Anónimo

¿periodismo para qué?

Imagen de Anónimo

Cuba va a cambiar, de manera súbita, cuando los hermanos Castro no gobiernen más, por las causas que sean.Así de fácil, así de sencillo.Mientras tanto, habrá que pensar que el país es de ellos, como un feudo, y que gracias a esa creencia generalizada, son amos y señores, dueños de vidas, con pasado y presente.Eso sí. El futuro... no se los regalemos.

Imagen de Anónimo

¿Y en los otros 8 Congresos anteriores que hicieron?, nada que valga  la pena gastar una neurona. Comencemos con la frase más despectiva que usan los propios periodistas para discriminar a un cubano, “cubano de a pie” y que por cierto esta excesivamente informado de lo que pasa en Cuba, porque tendría que estar ciego y sordo (al último monito si se lo bailaron), por eso el “general caído del cielo” esta tan preocupado y no quiere que la prensa se le salga de la letrina. En total ellos necesitan que la gente tenga una “percepción” de que hay cambios para ganar tiempo. Necesitan palabrería, demagogia, cháchara reformista, cuentacuentos profesionales, para mantener a todos embelesados.

Imagen de LECTOR707

En Cuba después del 59 los periódicos hacen publicidad, no periodismo.

Imagen de Anónimo

La sra.Yusimi Rodriguez es una "ninna de fuego".Gracias por este regalo .