Domingo, 17 de Diciembre de 2017
15:08 CET.
Televisión

Hasta nunca, Tony

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Uno los libros de mi niñez que más recuerdo es el titulado Así también sirve. Soviético, soyuzmultfilm-made: un erizo se dedicaba a reparar todo tipo de artefactos rotos que le traían los demás animales, pero lo hacía, como se dice, a lo cubano. Ahí como quiera. El lío era que funcionara. "Así también sirve", replicaba el bicho cuando los dolientes le reclamaban por la chapucería.

El pasado domingo 19 de mayo llegó a su fin la segunda temporada del musical televisivo Todo con Tony, uno de esos programas "así-también-sirve", al menos en lo referido a la conducción.

La propuesta del Canal Educativo para los domingos a las 2:30 PM también me recuerda aquella anécdota del maestro de literatura que, tras leer el cuaderno de poesía de un alumno, le dice a este que los exergos estaban buenos. Porque eso sí, al Tony lo que es del Tony: aquí las transiciones (las llamadas "cortinas") con el logotipo del programa como idea central, no estaban mal.

Al proyecto dirigido por Maiquel Díaz y conducido por el actor Tony Arroyo, para ayudarlo, no queda otro recurso que atribuirle una vocación anti a toda prueba. Una voluntad total de parodiar hasta la parodia y venderse como no-programa y no-formato. Por ahí un alma noble podría comenzar a hilvanar teorías sobre la valentía artística del realizador y del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), al so$tener esta suerte de "musical en farsa" obsesionado por el desmontaje y el ready-made, en un medio y para un público (el cubano) en general poco dables a ponderar la experimentación.

Pero no. Si la cosa iba por ahí, este televidente (teledoliente) no se creyó la supuesta actitud renovadora, iconoclasta, experimental... y no se lo creyó, sobre todo, por un tremendo problema de conductor. Quizás si no fuera por Tony Arroyo pudiera perdonarse la sensación de aturdimiento, de parafernalia, producida por lo extraño del formato: la etiqueta de variedad que quiere exhibir el programa termina por propiciar tremendo reguero, con su conductor moviéndose por una sucesión o maraña de ambientes, invitados y temáticas casi nunca relacionadas entre sí, ora haciendo entrevistas con preguntas que muchas veces respondía él mismo, ora leyéndonos su parte del guión de un par de hojas presilladas ahí, a lo erizo soviético.

Entrevistas frecuentemente kilométricas (llegué a sentir miedo de que alguno de los interlocutores se fuera a quedar dormido), aburridas (¿a quién le importa, un domingo por la tarde, la versión larga del currículum vitae de un actor de reparto?), o con el invitado mal escogido (un psiquiatra para hablar de las fiestas de quince como fenómeno sociocultural).

Entre Tony y Tony, había videos musicales usados más como transiciones que como piezas clave dentro de un programa musical. Había también tics imprevisibles, inexplicables: mini-promos de chicas anónimas que están como un tren (Who the fuck are Karla & Ismaray?!), un nano reality show triste de Tony y el compositor de la música-tema del programa actuando de sí mismos.

Y sobre todo, había, (h)ay, Tony: un repertorio de risas estentóreas y/o forzadas tras varios minutos de atonalidad, diálogos sin mirar al interlocutor, expresión-cero, momentos en que parecía desconcentrado, brumoso... y para rematar, ese acento que parece un crisol de identidades intelectual latinoamericano-gallego-rioplatenses, que por demás le impide modular bien, poner los énfasis donde van... Ya desde la temporada inicial, Arroyo (con la anuencia de su director) parece encontrar una estrategia en la desfachatez y la payasada, pero falla porque le falta el don de la simpatía y la naturalidad, elemental para cualquier conductor. Todo Tony es impostado, artificioso, circunstancial: lo mismo practica una gesticulación hiper-sofisticada que le espanta un beso a un realizador de video-clips.

¿Quiénes ven este programa? En agosto de 2012, la web Cubadebate daba a conocer, con relación a la primera temporada, que su rating fue bastante bajo, apenas 7.8 % en su mejor momento (y 4.9 en el peor), a pesar de estar ubicado en el horario del domingo por la tarde.

Con estos truenos, el panorama no debe haber variado mucho de entonces acá. En el ICRT lo deben saber y quizás por eso el programa fue lanzado a una pelea desigual con propuestas de mucho más arraigo como la pelota y Arte Siete.

En buena lógica, no se puede entender que un canal de televisión haya seguido invirtiendo dinero  para conseguir a cambio solamente el 7.8 % de la tajada rating, en uno de los momentos televisivos más importantes de la semana. La respuesta, ya se sabe, es que en Cuba no son los canales los que se juegan sus finanzas, sino la Televisión, o sea el Estado, o sea el Pueblo, que cada vez ve menos televisión nacional, pero la sigue pagando. Ergo: Así también sirve.

Entonces, igual nos suenan una tercera temporada. En última instancia, y si no quedara más remedio... ¿Podría por lo menos ser Todo sin Tony?

 

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Tony Arroyo publicó una respuesta en La Chiringa de Cuba.http://www.chiringadecuba.com/respuesta-a-nico-cervantes-a-propsito-de-t...

Imagen de Anónimo

Un artículo bien escrito; por lo que veo, Todo con Tony es uno de esos programas inmetibles que nunca ha faltado en la tele cubana desde que tengo uso de razón. Sin embargo, me convence de la verdad de ese dicho: no hay mala promoción, sólo promoción. Después de (a pesar de) leer el artículo, corrí a Youtube a  buscar Todo con Tony a ver si de verdad era tan pujón…todavía no lo encuentro,Saludos desde Taos, La Te