Lunes, 18 de Diciembre de 2017
18:01 CET.
Cine

La mirada femenina

¿Qué tipo de audiovisual hace una mujer? Esta interrogante, así como otras sobre los estereotipos femeninos actuales en el audiovisual cubano o las presencias y omisiones de las realizadoras a través de la historia del cine nacional, dieron pie a un encuentro de tres días en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), con la presencia de guionistas, escritoras, directoras de cine y video, maquillistas, sonidistas, fotógrafas, periodistas, dirigentes de cine clubes, trabajadoras y trabajadores de la imagen, en un intercambio de experiencias y un homenaje a seis destacadas figuras del medio.

Nada académico, sin conferencias teóricas ni ponencias descerebrantes, el evento aglutinó, en un intercambio "en familia", a realizadoras y técnicas-os que se ocuparon de aspectos disímiles del quehacer de la imagen en movimiento, las dificultades a enfrentar y las ya confrontadas: incomprensiones machistas, problemas de financiamiento, censuras, de género e incluso de claridad conceptual de las propias fuerzas, y la consiguiente autoestima.

Las homenajeadas confesaron virtudes y errores, se exhibieron cortometrajes de las nuevas realizadoras (Las camas solas, Sandra Gómez; Esperando que caiga el jabalí, de Almeyda Castillo; El grito, de Milena Almira, entre otras), y se debatieron los estereotipos, para llegar a la conclusión de que siempre existirán y que, a la larga, no todos son tan negativos.

Se vendieron libros sobre cine, muchos escritos por ellas; se acordó realizar este encuentro de forma anual y se anunciaron acciones concretas que daban nuevo aire a la Mediateca de Mujeres Realizadoras Cubanas, dirigida por la cineasta y videasta Marina Ochoa (Blanco es mi pelo, negra es mi piel; Detrás del cristal...)

La Mediateca de Mujeres Realizadoras Cubanas

Aunque echó a andar con ayuda de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano en 2004, ahora es que la Mediateca se propone acciones concretas para el acceso a recursos, financiamientos económicos y otros apoyos, con tal de sacar de la invisibilidad a las mujeres.

Contar con recursos propios para producir los filmes no es una quimera para la enérgica Marina Ochoa, quien ya ha dado los primeros pasos, con bastante fruto y mejores potencialidades. "Ya estamos recogiendo resultados y el horizonte se ve bastante luminoso", afirma con optimismo.

Marina está inmersa en la batalla que vienen dando los trabajadores del ICAIC para que la institución no cierre y se pierda todo el legado artístico que ha signado su producción, con los consabidos altibajos que le impuso el Período Especial y la crítica existencia desde entonces. (En los 90 la cifra de documentales anuales bajó de l2 a cero, y a duras penas se llegaba a cuatro largometrajes al año. No obstante, se produjeron, en aquel momento, los filmes de Fernando Pérez —Madagascar, La vida es silbar— y Tomás Gutiérrez Alea —Fresa y chocolate; Guantanamera— con el coraje propio de sobrevivientes.)

Marina Ochoa, quien este año estuvo en Los Ángeles y Miami con una muestra de 27 filmes realizados por mujeres, y en el homenaje que Nueva York le rindió a Sara Gómez, ha comenzado con muy buen pie los contactos de patrocinadores internacionales en "un proyecto ambicioso que incluye cineastas de la diáspora como Irene López Kuchilán, entre otras".

"Debemos pensar las estrategias de distribución, porque en lo esencial, la Mediateca trabajará como una productora. El próximo mes se librará un concurso de guiones, bajo seudónimo, para que ganen los mejores, y se les hará un presupuesto a esos guiones triunfadores".

La Mediateca, como proyecto de un ICAIC que lucha y resiste, posiblemente establezca sus oficinas en el sexto piso del emblemático edificio de la Calle 23 entre l0 y 12.

Cineastas homenajeadas

En el I Encuentro de Mujeres del Audiovisual fueron homenajeadas Estela Bravo, Julia Osendi, María Eulalia Douglas (Mayuya), Gina Prevart, Nilda Rodríguez, Gloria Argüelles: seis creadoras cuya obra ha sido realizada después del triunfo de la revolución y en muchos casos, como el de Estela, al servicio de ella.

La cineasta norteamericana (El Santo Padre y la Gloria, Niños desaparecidos, Operación Peter Pan, Los que se fueron...) comienza su carrera en Cuba, donde reside desde los años 70. Con innumerables premios internacionales, paradójicamente Estela Bravo nunca ha recibido un premio en el país que los acogió, a ella y su esposo Ernesto Bravo, guionista de sus filmes.

Julia Osendi, cronista deportiva de la televisión, ha realizado más de cien materiales de vídeo, siendo los más notables los realizados en los Juegos Olímpicos de Londres, Beijing y Atlanta. Resúmenes, reportajes o documentales, como quieran llamarle, su obra está ahí, como testimonio de momentos irrepetibles.

Investigadora de la Cinemateca, María Eulalia Douglas tiene a su haber la compilación La tienda negra y otros libros de obligada consulta si se trata de estudiar la producción del cine cubano realizada por el ICAIC.

Por su parte, Gina Prevart es Presidenta del Cine Club Félix Varela, vinculada al cine desde 1947 a través de la Federación de Juventudes Católicas. Presidenta también de la OCIC (Centro Católico de Orientación Cinematográfica), con reconocimiento internacional en Montreal en 1998, y actualmente presidenta emérita de la Asociación Católica Cubana para la Comunicación (Signis), con más de 60 años de su vida dedicada al cine.

Nilda Rodríguez Torres, escritora, guionista de televisión y radio (Sector 40, Día y Noche, Tras la huella), es la autora del serial En silencio ha tenido que ser, que marcó toda una época del policíaco cubano en la pequeña pantalla, con actores como Sergio Corrieri y René de la Cruz.

Gloria Argüelles (Yoyita), editora del Noticiero Latinoamericano, bajo las órdenes de Santiago Álvarez, es fundadora del ICAIC y a los 63 años comenzó a dirigir premiados cortometrajes. Reconoce los límites de la edición "porque es el director quien decide". Ahora tiene a dos jóvenes editores bajo su experimentado mando y es feliz, muy feliz como directora, porque "yo soy cine".

Todas ellas, así como las participantes en el evento, concluyeron por unanimidad que "sí hay una mirada especial de las féminas: son más detallistas, más sensibles al dolor, al sufrimiento, de mucha fuerza en las descripciones, observadoras nobles del ser humano y sus diferencias. Y sus aportes al audiovisual de la nación son indiscutibles".

Establecer un diálogo permanente es un espacio ganado. El I Encuentro de Mujeres del Audiovisual ha iniciado un camino pretencioso y alentador, si se piensa que recuperar el cine cubano parece ser actualmente una utopía.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Le ronca el tamarindo hacerle un homenaje a Estela Bravo, la más conotada alabardera de Castro.En ese listado faltan muchos nombres de mujeres cineastas que tuvieron que pulirla para que el ICAIC les dejara filmar.  

Imagen de Anónimo

y Zarita gomez?!!!