Lunes, 18 de Diciembre de 2017
23:41 CET.
Arte

Lo que brilla en La Habana Vieja

La ciudad se mueve y nosotros con ella. Recorrer La Habana Vieja es medir su temperatura. La gente baja al puerto en busca de aire, a sentarse en el malecón, cazar el favor de algún turista o ver qué milagro ocurre.

En esta ocasión hay tres puntos sobre los que vale la pena detenerse: Factoría Habana, parque Guayasamín y Las Carolinas.

'El ardid de los inocentes' en la Factoría Habana

Del 17 de mayo al 1 de julio, el Museo Nacional de Bellas Artes prometía exhibir diez de las obras de videoarte adquiridas para su colección, pero el evento quedó suspendido sin previo anuncio. Sin embargo, Factoría Habana tiene abiertas sus puertas con una muestra de jóvenes: El ardid de los inocentes.

Con la curaduría de Onedys Calvo, los plásticos Luis Gárciga, Marianela Orozco, Nestor Siré, Grethel Rasúa, Reinier Quer, Celia y Yunior, y Ricardo M. Hernández, proponen una Subversión de usos & cambio de signos. Expectativas/ Paradojas y una retroalimentación entre espacio urbano e individuo.

Celia y Yunior exhiben una serie fotográfica que aun pensada como arte colinda con la imagen documental, en tanto da detalles precisos de las edificaciones y las plantas, casi árboles, que se han hospedado en paredes y muros. Colonias epífitas, la serie, concibe como un todo a plantas, arquitectura y moradores.

Las propuestas de Grethel Rasúa son, digamos, más radicales. Imágenes capturadas entre 2008 y 2013, reunidas bajo el título Cubiertas de deseos, donde se ve La Habana y su franco deterioro.

Rasúa no necesita trabajar en photoshop para mostrar el remiendo como constante o como alternativa en la ciudad. Es La Habana que duele a todos, La Habana de la indolencia y la miseria, donde la gente forma parte del paisaje junto a sus trapos sucios, sus ropas desaliñadas, sus arrugas o sus ventanas hechas de cualquier material, los balcones sin balaústres, el cemento crudo o la columna ya de madera o mampostería para evitar el derrumbe total.

El videoarte De la permanencia y otras necesidades, también de Grethel, habla de resistencia, de quien coquetea constantemente con el peligro, con lo prohibido. La imagen duele solo de verla pasar: una mujer lame las púas de un cactus.

Factoría Habana es desde hace un tiempo punto común para jóvenes artistas. A primera vista podría parecer un almacén, pero la espacialidad del lugar y el buen uso que se le ha dado desde su inauguración hablan de la valía de sus especialistas.

Esta muestra permanecerá abierta hasta el 24 de agosto.

Un cementerio en la calle Mercaderes

Un poco más abajo, en la calle Mercaderes, justo en el parque Guayasamín, hay una instalación que asusta. Cruces con flores y nombres de soldados caídos en la guerra de las Malvinas. Es un monumento a los argentinos y, de alguna manera también, a sus familiares, que cuando en 1983 las fuerzas británicas ofrecieron repatriar los restos, contestaron que "no se puede repatriar lo que ya descansa en su patria".

La universidad nacional de LANU trae a la Habana Vieja un fragmento del cementerio argentino de Darwin, donde descansan 649 cuerpos.

Tumbas en ascenso, cruces que se elevan ¿al cielo?, sobre nuestras cabezas, por lo que representan; ¿valentía?, ¿arrojo?, ¿sacrificio?

Mientras más detalles se encuentran a la instalación, más parece que un monumento así es el que debiera erigírsele a los balseros, víctimas de esta guerra silenciosa que ya lleva más de medio siglo.

Danza contemporánea y más en Las Carolinas

Danza Teatro Retazos en Las Carolinas, invita a las Segundas Jornadas de Intercambio cultural con artistas escandinavos.

En el programa hay un taller dirigido a bailarines de Danza Abierta y de Retazos, impartido por la bailarina, coreógrafa y actriz sueca Alma Söderberg; un taller de diseño de iluminación para técnicos de teatro; las presentaciones infantiles de las puestas ABC y Max. La obra sobre la pelota, el auto y la lámpara, para niños menores de cuatro años…; es solo ejemplo del trabajo que realizan Isabel Bustos y Miguel Azcue, directores de las Jornadas Tránsitos-Habana.

La propuesta de la inauguración fue ver la danza, gozar la danza. Un recorrido del cielo a la tierra y ya en la tierra a la contemporaneidad y a la vorágine cotidiana donde el amor y la violencia se confunden.

Cada una de las entradas de los bailarines eran expresiones de mundos tan distantes como pueden serlo La Habana y cualquier ciudad sueca. Sin embargo, el desenfado que permite la danza contemporánea, la libertad de expresión y la relación que se establece con el cuerpo nos recuerda que la raza humana es única. Más que una valkiria que vocaliza en sueco y que atraviesa el escenario, o que los ángeles que bendicen el patio con su vuelo inicial, les une a ambas compañías algo etéreo que molesta, pero que resulta natural a esta expresión artística.

Danza Teatro Retazos se ha propuesto aprovechar el espacio que se ha ganado su directora, Isabel Bustos, y recorre la ciudad no solo durante el mes de marzo, cuando convoca a su habitual evento, Ciudad en Movimiento.

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Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

Es cierto que se hacen cosas en La Habana, algunas interesantes, pero aún así, sigue siendo una ciudad muerta donde los mismos artistas están pensando en cómo abandonar la Isla. Los más jóvenes son los más entusiasmados obviamente ya que comienzan en el mundillo, pero luego les viene la disidia y el ciclo se repite de nuevo en espiral. Recuerdo a una parienta que cada vez que llegaba el "festival de cine" era como un momento estelar de su vida en la miserable cotidianidad de la ciudad. No creo que su entusiasmo fuera motivado por las películas que iba a ver, sino por ese glamour del pobre que se daba alrededor de la Cinemateca y los cines escogidos con invitados extranjeros y turistas; mucho ligue y jineteo, vaya. No obstante, hay que alegrarse que todavía exista la voluntad de hacer algo.Amadeus

Imagen de Anónimo

Se agradece este rertato de la cultura habanera, viva a pesar de dictadores y amenuences...

Imagen de Anónimo

¿Cuándo se dejarán de comer tanta m... con las Islas Falkland? Son inglesas, los habitantes de esas islas han decidido en un referendum de seguir siendo ingleses. Todo lo demás es la bobería patriotera de lo que no supieron o pudieron defender en su momento. Es como el cuento de la buena pipa de los bolivianos y el mar. Lo perdieron por no tener los atributos bien puestos para combatir a los chilenos, el resto es historia. No hay mar. Y punto. Suiza y Austria no tienen mar y no por eso se ponen a llorar.