Domingo, 17 de Diciembre de 2017
10:46 CET.
Teatro

'La soledad no es silencio' y teatro musical en La Habana

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Contra toda regla, una de las actrices comienza de espaldas al público. Solo se ven el perfil del rostro y los movimientos de sus hombros. No es una puesta en escena a taquilla abierta, sino un ensayo con público para anunciar que el grupo de teatro El taller estrenará en julio La soledad no es silencio, texto inspirado en Cartas al cielo, de Teresa Cárdenas, premio David 1997 y una década después, premio Casa de las Américas.

La dinámica de trabajo de El Taller establece una relación directa entre la autora y el director, donde la primera adquiere cierto protagonismo; una segunda etapa donde el director hace que las actrices produzcan sus propios textos; y una tercera donde el público forma parte de la maduración del proceso teatral.

Se muestra un proceso en proceso. Los presentes ven el redescubrimiento del cuerpo a partir de las dinámicas de entrenamiento y del texto mismo: vuelo, caída, desequilibrio. Nadia Cárdenas Pluma y Lianet Alarcón, bajo la dirección de Marco A. Llacobet, encarnan la tragedia de una mujer negra y una judía. La madre ausente, el abandono y sus consecuencias; el miedo, la emigración siempre forzosa y el odio con muchas caras. El trance como recurso para llevar a escena a otras mujeres.

En julio, cuando la obra sea formalmente estrenada, no solo se verán las angustias, la incomprensión y el racismo que sufre la niña que protagoniza el libro de Teresa Cárdenas, sino un texto atravesado por los poemas Amenaza, de Gottfried Benn, y Batalla de Marne, de Wilhelm Klemm; el texto de Natalia Bolívar y Natalia del Río La muerte es principio no fin, Quintín Bandera; la autobiografía de Malcolm X; y entre otros, La muerte de Ivan Ilich, de León Tolstoi.

Se trata de una propuesta que podría ser interesante sobre las tablas cubanas y por la que Dimas Rolando ha querido apostar al asumir la dirección general del espectáculo.

Teatro musical

Mientras, el Anfiteatro de la Habana anuncia para junio el regreso del musical; y en el Bertold Brecht, Mefisto Teatro ha estado presentando desde el mes de abril el musical Fresa y Chocolate.

Bajo la dirección general de Tony Díaz, no veremos las versiones de La catedral del helado, de Osmel Poveda; ni El lobo, el bosque y el hombre nuevo, de Rafael González, para la compañía Rita Montaner; la adaptación Para comerte mejor, firmada por Isidoro Núñez y el propio Tony Díaz; o la cinematográfica de Tomás Gutiérrez Alea, que llegara a la nominación de los Oscar; sino el libreto musical que Senel Paz terminara en diciembre de 2010.

Este género, el musical, relegado durante décadas "por superfluo y burgués", según la ideología revolucionaria, regresa al escenario nacional de manera decorosa, aún cuando le falte todo el andamiaje que incluye diseño de luces, vestuario, escenografía y el talento que exige. 

Un año y tanto atrás, el Anfiteatro tuvo en cartelera El rey león; y Mefisto Teatro ha presentado ya Cabaret y Chicago. Ahora se anuncia el estreno de Evita.

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