Domingo, 17 de Diciembre de 2017
05:39 CET.
Danza

Del ballet a la danza folclórica

Aunque la Prima Ballerina Asolluta entró al primer balcón, el teatro entero aplaudió, y la gente iba vestida como quien va a ver la gran función, no se sintió igual. La Sala García Lorca tiene un no sé qué que le da más glamour al ballet. Pero el Gran Teatro está en reparaciones y las funciones de este fin de semana fueron en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional.

El Ballet Nacional de Cuba celebraba la Gala por el Centenario del Museo Nacional de Bellas Artes con tres brevísimas piezas: Umbral, Evasión, Flora, y luego, Cuadros en una exposición.

Umbral, con escenografía de Zaida del Río y acompañamiento de la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana, es un homenaje que Alicia Alonso hiciera a su maestro George Balanchine.

Inspirada en el óleo homónimo de Marcelo Pogolotti, Evasión es una coreografía que busca encontrar un punto de coincidencia entre lo onírico y lo real, la danza y la plástica, e indiscutiblemente, lo logra.

René Portocarrero y su larga serie de retratos femeninos  fueron el motivo para Flora. Siete mujeres: Violeta —interpretada por la primera bailarina Sadaise Arencibia—, Azul, Verde, Amarilla, Naranja, Roja y Blanca, cada una con un atributo diferente, hacen un recorrido por la historia, la música y la moda en Cuba. Aparecen, desaparecen y pareciera que jugara cada una a ser el fantasma de la siguiente.

En Cuadros en una exposición, alternadas por paseos, las escenas van del colorido que pudiera inspirar una obra de Alicia Leal, como En un mercado; la luz de la mujeres pájaros de Zaida del Río, en En un jardín; al misterio de las Catacumbas de Nelson Domínguez, acostumbrado a manchar la tela con el negro; o Las brujas, de Ileana Mulet, agresivas, perversas e interpretadas por los bailarines Roberto Vega, Alfredo Ibáñez, Luis Valle, Leandro Pérez y Gian Carlo Pérez.

A la par, en el Teatro Mella se celebraba una jornada por los Días de la Danza. De viernes a lunes transitaron por sus tablas las compañías Isa Danza, bajo la dirección de Bárbara Balbuena; Danzares, de Delia M. Barroso; Danza Voluminosa, de Juan M. Más; Raíces Profundas, Yoldance, Danza Chévere, JJ, Banrarrá, Havana Queens, Ebony, y la compañía de Rosario Cárdenas, a quien fuera otorgado el Premio Nacional este año.

Demasiadas compañías para tan poco tiempo y espacio. Y, como consecuencia, una escenografía apenas basada en la iluminación, por lo tanto, lineal, pobre, sin variaciones entre un espectáculo y otro.

Del lirismo del ballet, se pasó, en la misma ciudad, a la música popular, a la tradicional, a la música tecno y sus movimientos más contemporáneos; a la poesía del tambor batá y a los gritos de guerra y de liberación que penosamente solo han quedado en el escenario o marginados a celebraciones familiares y religiosas.

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