Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Artes Plásticas

El sabor de la derrota, el sabor de la utopía

Archivado en

A veces pareciera que en La Habana es donde único se mueve el pensamiento. Pero cuando uno se asoma a una expo como la del 14 Salón de Premiados del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, se da cuenta que Cuba se está repensando desde cualquier rincón de la Isla: una vez más el discurso de los artistas plásticos se le va de las manos a la censura del sistema.

En la segunda planta del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales se puede encontrar la instalación de Ibrahim Ambar Ricardo Lineamientos y equivalencias (2011), construida con lámparas de luz fría, de una parte, de la otra un único bombillo y detrás un fondo completamente negro. ¿Qué sucede? ¿El artista no cree en los Lineamientos que pretenden llevar a una Cuba diferente y que dicta el mismo poder de hace 55 años? ¿De dónde vienen y hacia dónde van estos lineamientos? ¿Hacia un mismo punto? ¿Y el fondo negro? ¿Solo estética?

Inaugurado el 19 de abril y abierto hasta el 19 de mayo, el Salón puede ser una muestra de por dónde va la plástica cubana. Se encuentra de todo: variedad de técnica y de discursos. Algunos se cantan a sí mismos desde la fotografía; otros, desde la tecnología, lo hacen al poder; o desde la escultura dedican una oda al hambre, a la miseria. Nadie colinda con la complacencia. Coquetean o embisten contra el sistema. Todos, en el fondo, tienen el sabor de la derrota y la desesperación.

Encontramos además la fotografía de una Autopsia (Fernando J. Castro) a un billete de CUC; una serie de fotos digitales del guantanamero Geny Jarrosay, titulada Medidas disciplinarias, evidente castigo por hablar, oler, mirar; o un óleo sobre tela de Arquímedes Lores, Érase una vez, con retratos desfigurados de Marx, Martí, Engels, Bolívar, Fidel, Che, Chávez, e iconografía de un socialismo que se pierde en el caos de la imagen y una frase lapidaria: "Nos estamos autodestruyendo".

Se muestran en total 29 artistas con 28 obras.

Para rematar, en el mismo tono de desencanto, la directora del Centro y crítica de arte Arleen V. Reyes, en las palabras al catálogo, resume el espíritu de las obras y le agrega algunas dosis de frustración, mientras se imagina el desgaste que presupuso la curaduría, cuando hay que responder a funcionarios que nada saben de arte.

Un Salón que de anual ha pasado a ser bienal, que perdió por el camino las obras de artistas de primer nivel y pretende ser "atalaya de tiempos futuros", ¿diferentes?, ¿mejores?, ¿peores?, frente a la centralización y la crisis económica, está condenado, definitivamente, a la utopía.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

Cuando leemos tan buena reseña sobre artistas tan innovadores que a pesar de la censura y el miedo aun crean, nos atrevemos a soñar  que  todavia quedan esperanzas para el futuro que merece Cuba y los cubanos.

Imagen de Anónimo

Linda reseña María, el arte pese a todo se mueve en Cuba.

Imagen de Anónimo

Pues así hemos sido en los últimos 50 años y así seremos por 50 más, unos utópicos derrotados.