Martes, 12 de Diciembre de 2017
11:12 CET.
Cine

Cuba cinematográfica

Consolidado como uno de los espacios de mayor resonancia y libre experimentación del audiovisual nacional, realizado por jóvenes menores de 35 años, la Muestra Joven ICAIC —antes denominada de los Nuevos Realizadores−, llegaba a su XII edición con un visible retroceso, tanto en la calidad técnica de muchas de las obras presentadas, como en las temáticas abordadas, pálido reflejo del nivel variopinto y en apariencia anárquico, contestatario, que otrora le diera preeminencia, por su audacia y desprejuiciada asunción de riesgos, tanto formales como éticos.

Sin postularse como un movimiento, los realizadores independientes —de todas las edades— han generado obras importantes desde finales de la década del 80, algunas ya consideradas como clásicos del cine cubano contemporáneo, si entendemos como "clásico" lo que se inscribe en el rubro de inolvidable: Memorias del Desarrollo, Utopía, Las manos y el ángel, Habaneceres, Video de familia, Al compás del pilón, Sola, Cucarachas rojas, El patio de mi casa, La catedral sumergida, Todo por Carlitos, El dictado, Top, Desnuda

Ellos, creadores por su cuenta, han despertado esperanzas, tanto en la crítica especializada como en las instituciones —ICAIC, ICRT— por el rescate o reconquista de una cinematografía que sostuviera liderazgo latinoamericano indiscutible durante los primeros tres lustros de la revolución castrista.

Cronistas de su tiempo, los jóvenes cineastas y videastas independientes han acosado literalmente la realidad de su entorno, enfocando sus trabajos sobre temas silenciados o considerados tabúes (deMoler); cuestionando o revalorizando figuras olvidadas (Las manos y el ángel; Rara avis, caso Mañach; Virgilio en la Ciudad Celeste; Paradojas de la vida…) con puntos de vista que van desde la crítica más radical (Habaneceres, Video de familia, Calle G, Todo por ella…), hasta la más moderada o autocensurada, donde se prefiere mostrar antes que demostrar.

Ingeniosidad, creatividad, audaces irreverencias acompañaron hasta la X Muestra, donde predominó la mirada social descarnada: Cuca y el pollo (miseria de los 90); Contenedores, La guerra de las canicas, De buzos, leones y tanqueros; la religiosidad: Rastafari; 25 kms; Para subir al cielo; las tradiciones: Los últimos gaiteiros de La Habana. Obras donde la sátira, el buen humor y la poesía no han sido olvidados: El patio de mi casa, La tejedora, Sola, Despertando a Quan-Tri.

Los noveles autores se acercan a los ancianos: Voces desde el olvido, Home; a los locos: Existen, Duendes de mi ciudad; a oficios inusitados —sepultureros en El fin de nuestros afanes—, problemas de contaminación ambiental: Guanabo 23, Réquiem por el Undoso, o temáticas raciales: Reconstruyendo al héroe; a los graffiteros, los raperos (Revolution); marginales (Los ángeles no tienen alas); historias de prostitución (Sexo, historias y cintas de video, Frutas en el café); de identidad (Variaciones de la primavera) y censura (Zona de silencio).

El género mayoritario ha seguido siendo el documental, por razones obvias de financiamiento. Le sigue la ficción. Y luego el animado, de sutil ironía o franca, descarnada sátira, con autores de reconocido prestigio internacional como Yolyanko William, Ernesto Piña, Ismary González, Adanoe Lima, Alexander Rodríguez, Yemeli Cruz, Harold Rensoli.

Vámonos para el XII

Creadores de nueve provincias, algunos debutando, otros repitiendo, se presentaban con 33 filmes de ficción, 28 documentales y 11 cortos de animación. En total 72 obras en concurso, seleccionadas de l56 inscripciones. Por primera vez, la ficción superaba al documental, sobresaliendo Melaza, de Carlos Lechuga; la experimentada Milena Almira con Reflexión, rodada en París, donde reside ahora la videasta; Koala, de Yimit Ramírez González y Claudia Claremi; El chat (Cosette Celecia, Yaima Cabezas); Oslo (Luis Ernesto Doñas), Nani y Tati (Adolfo Menas Cejas).

El documental oscilaba entre la consabida crónica de costumbres (Bohemio, David Pérez), a la desigual Gira —¡dos documentales en uno!— que sacrificaba una buena edición a la espontaneidad del "sucedido en tiempo real", discutible quehacer del joven Ernesto Sánchez que lo lleva a competir al festival uruguayo. No faltaba el buen humor (Tótem, Néstor Siré Mederos) y la nostalgia (El latido de las burbujas, Aram Vidal), cuya fabulosa fotografía fue de lo mejor que se vio en la XII Muestra, material débil en sus previsibles entrevistas. La Certeza, de Armando Capó, documental de 52 minutos, abordaba con mesurado discurso la fe, mientras en los animados sobresalían La madre, de Ivette Ávila Martín, y El maestrico, de Isis Chaviano… En fin, el mar.

Sin sorpresas inolvidables, al estilo Model Town (Valeria López Mancheva) o La piscina (Carlos M. Quintela), la reciente Muestra Joven ICAIC despedía a su directora fundadora, Marisol Rodríguez, e iniciaba una nueva etapa —organizativa, de intercambios internacionales, de búsqueda de financiamiento— para convocar la XIII edición, con la peculiaridad de que toca ahora a los jóvenes armar su fiesta, pues sin directores ni presidentes designados por el ICAIC —aunque el evento sigue dentro de la institución— cinco jóvenes realizadores tendrán la responsabilidad de echar a andar el futuro encuentro, pentarquía conformada por quienes llevan más de 10 años en tales trajines y cuyo amor, entusiasmo y dedicación han sido puestos a prueba ya en esta XII Muestra.

Cuba, país sin Ley de Cine que proteja a cineastas y videastas, con una industria cinematográfica colapsada desde hace un cuarto de siglo, donde la circulación y distribución de los audiovisuales pertenece al Estado, que no exhibe en los circuitos de estreno ni en las salas de cine, a nivel nacional, las obras de los nuevos realizadores, visibles solo de festival en festival, paradójicamente está generando, por "la izquierda", una de la más rica, variada y creciente manifestación cinematográfica, poco conocida por los espectadores del patio —protagonistas de esos filmes—, y ganadora de eventos en el extranjero, como el premio Goya de este año concedido a Juan de los muertos, primer filme de terror de la filmografía cubana.

Si puede haber alguna grandeza, decía un famoso, es la de "no llegar nunca, ser perfectibles cada vez". A pesar de los riesgos. Hoy somos más, afirmaba uno de los realizadores en el máximo encuentro. ¿Le damos un voto de confianza a la XIII? 

'La certeza', de Armando Capó

Tráiler de un documental sobre la vida de algunos pobladores del Oriente de Cuba. "Cada uno de ellos viaja de la cotidianeidad de su mundo ordinario (…) hasta el espacio donde se reúnen para recuperar algo que no les puede ofrecer la racionalidad de la sociedad moderna: la fe", explica la sinopsis. Se presentó en la XII Muestra Joven ICAIC 2013.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de ceuce

Acabo de ver Juan de los Muertos, tremenda pena ajena. Qué película más porquería, puras malas palabras y la misma bobería de siempre. Alexis Díaz de Villegas es un gran actor de teatro pero me da pena que lo subutilicen en estas bufonadas.

Imagen de Anónimo

Muy buen artículo, gracias a la autora por esta geogrfía cinematográfica cubana. y a Diario, "mi diario", siempre apuntando alto.Luis Felipe Rojas