Lunes, 16 de Julio de 2018
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Cine

El último 'apparátchik'

Alfredo Guevara. (AIN)

Hace escasos tres meses, Alfredo Guevara declaraba que el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), fundado por él en 1959, era una institución obsoleta. "Yo diseñé la organización, pero digo, 'esto no funciona más'", aseguró a The New York Times. Apenas tres años atrás, el dictador Fidel Castro reconocía que el modelo cubano no funcionaba más: "El modelo cubano ya no funciona ni para nosotros", dijo Castro a The Atlantic.

Esas afirmaciones debieron acompañarse por el desasosiego o por cierto complejo de culpa, pero de ello no hay noticias. En ambos casos, las declaraciones eran hechas a medios de comunicación de Estados Unidos y explicaban el fiasco en la gestión de un instituto de cine y de un país.

Acaba de morir Alfredo Guevara, quien tuvo poder suficiente para decidir qué se filmaba en Cuba, figura controversial toda su vida. Seguidamente a la firma de la ley 169 de creación del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), del 20 de marzo de 1959, Guevara pasó a controlar prácticamente toda la importación, exportación, la exhibición y la producción cinematográficas en el país.

La cercanía con Fidel y Raúl Castro desde los años 50, de quienes había sido mentor al aconsejarles la lectura de Marx y Lenin y llevarlos por el camino del marxismo, fue decisiva para su nombramiento al frente del Instituto. Pero en 1961, viendo que un grupo de muchachos, apoyados por el magacín Lunes de Revolución, habían realizado un cortometraje sobre la noche habanera, confisca la película y se arma uno de los más sonados episodios de censura en el país.

Durante medio siglo, muchos pormenores de la prohibición del cortometraje PM permanecían en una nebulosa, hasta la reciente publicación del libro El caso PM. Cine, poder y censura (Madrid, Colibrí, 2012) que desgrana paso a paso lo que fue sucediendo alrededor de ese filme de la discordia. Con la censura de PM, que dirigieron Orlando Jiménez Leal y Sabá Cabrera Infante, Guevara destruía cualquier posibilidad de cine independiente.

Como autoridad central del nuevo organismo, cerró las puertas del Instituto a viejas figuras del cine prerrevolucionario, impidiendo que muchos profesionales pudieran seguir trabajando en el sector. Fue muy conocido su enfrentamiento con Ricardo Vigón, cofundador del Cine Club de La Habana (1948) y de la primera Cinemateca de Cuba (1951), de quien dijo no tenía los conocimientos suficientes para trabajar en la industria cinematográfica. A unos que ya colaboraban en el ICAIC, los expulsó; mientras que otros como Guillermo Cabrera Infante se marchaban por enfrentamientos con Guevara.

En un memorando que le escribió, Tomás Gutiérrez Alea (Titón) le criticaba a Guevara: "No puede haber variedad en nuestras obras si todas se deben ajustar al gusto de una sola persona". El presidente del ICAIC llegó prácticamente a condenar el free cinema y la insolencia de todo aquel que lo cuestionara. Los enfrentamientos con Titón fueron célebres, y de ello da cuenta el libro Volver sobre mis pasos (La Habana, Unión, 2008), preparado por su viuda Mirta Ibarra y que contiene la correspondencia del cineasta.

Durante los momentos más crudos de represión a los homosexuales en las décadas de los 60 y 70, Guevara mantuvo una postura un tanto paradójica: protegió a todos los que estaban bajo su feudo, pero no se atrevió a criticar, ni en público ni en privado, las políticas homófobas y criminales de los dirigentes de la revolución cubana. Sin embargo, apoyó la censura más férrea que sufrió el escritor Virgilio Piñera y envió las cámaras del ICAIC a filmar la autoinculpación del poeta Heberto Padilla, después de su encarcelamiento.

Para que se tenga una noción de hasta donde llegó su cinismo, cito este párrafo en que Guevara habla del dramaturgo censurado: "si nos surgiera ahora un Virgilio Piñera que no tuviera esa historia, que no hubiera participado en Lunes, que no se dedicara a tratar de reclutar a los jóvenes intelectuales envenenándolos en sus relaciones y sus posiciones, o proponiéndoles planteamiento de determinadas posiciones ideológicas, y si no existiera ese pasado, y fuera un nuevo Virgilio Piñera el que naciera ahora, diría que eso sería harina de otro costal".

Alfredo Guevara, en tanto presidente del ICAIC, dio el visto bueno para que se realizaran cuatro documentales de la ignominia durante el éxodo de Mariel (1980), todos bajo la batuta de Santiago Álvarez y Fidel Castro (y menciono ambos nombres porque ya para entonces el último pensaba por el primero), documentales de corte neoestalinista o neofascista si se quiere, que son una auténtica burla contra el pueblo cubano, y la inteligencia humana también.

Su primer mandato en el ICAIC no estuvo exento de polémica: además de la que hubo alrededor de PM (1961), le siguió la que sostuvo con el dirigente Blas Roca desde el periódico comunista Hoy (1963) a propósito de lo que se consideró como una exhibición de películas decadentes —La dolce vita, entre ellas— que Guevara defendía; y la última a raíz de la producción del filme Cecilia, que dirigió Humberto Solás en 1982 y que fue tan costosa, que le costó su reverendísimo puesto al presidente del ICAIC.

En su primera caída, Alfredo Guevara fue designado como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario ante la UNESCO, y hasta allí fue con su séquito, no se sabe si para beneficiarle o joderle la vida a quién. Siguiendo las instrucciones de su Comandante en Jefe, Guevara permaneció en París hasta 1991, cuando le encomiendan volver al ICAIC y arreglar el desaguisado del filme Alicia en el pueblo de Maravillas, que provocó la destitución de Julio García Espinosa al frente del Instituto (y que por poco causa su cierre o su fusión con las fuerzas armadas o el instituto de televisión).

En una de sus más simpáticas entrevistas, a Castro le dio por hablar de cine. Dijo que le fascinaban las películas de Chaplin y de Cantinflas, y se paró ahí. Esas eran las películas favoritas del Comandante en Jefe, las que no hacían pensar mucho. No mencionó ninguna película cubana, para dolor del presidente del ICAIC.

El 24 de febrero de 1998, Castro hacía públicas sus desavenencias con el presidente del instituto de cine, antes de hablar horrores de la película Guantanamera, que para colmo no había visto: "No padezco del masoquismo de ver algunas de las cosas que con recursos de la Revolución y del pueblo se han creado y que no son un estímulo a la lucha, a la resistencia y al reconocimiento del mérito de tantos héroes anónimos como tiene este país".

Alfredo Guevara tuvo que aguantar con estoicismo la humillación que Castro le había infligido en una de las sesiones de la Asamblea Nacional, en un discurso que fue transmitido en vivo y en directo para todo el país. Desde entonces, su salida del ICAIC había sido prevista, pero no estaba dispuesto a que aquello fuera interpretado como una destitución. En lo que parece ser su última súplica al dictador, Guevara le había pedido el puesto de presidente del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que empezó a ocupar desde 1999.

Refugiado en esa comodidad, el viejo apparátchik empezó a recopilar y a publicar unos voluminosos libros de títulos impronunciables y cursis. Cuando se le creía sin poder, hace dos años, destituyó a todo el personal de la Oficina del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, que lo acompañó en la organización del evento durante casi dos décadas.

Dio órdenes de no proyectar tal película o de no aceptar tal otra a competencia. Por problemas de comunicación, se despertó el sempiterno fantasma de la censura. Con mayor o menor razón, los realizadores afectados fueron ganando quorum hasta que el viejo apparátchik hizo su aparición en escena: "A mí hay que sacarme de aquí a cañonazos", dijo. Pero este 19 de abril, su corazón dejó de funcionar.

Reacciones

Germán Puig, cofundador del Cine-Club de La Habana y de la primera Cinemateca de Cuba, dijo sobre Guevara: "Vivió creyendo que el fin justificaba los medios. Todo lo que se apartara de eso, le estorbaba. Al igual que Fidel Castro, creía que lo que hacía estaba bien hecho, aunque se equivocara. Se ha roto un cordón umbilical, porque Alfredo Guevara decía que yo era enemigo suyo. Él veía en mí a su alter-ego. Creía que tenía la misión de crear una industria cinematográfica, y la realidad prueba que en eso tenía razón".

Fausto Canel, quien trabajó en el ICAIC hasta exiliarse en 1969, recuerda: "Fue un dirigente brillante que quiso hacer la cuadratura del círculo: quiso promover un cine de calidad y hasta crítico en un contexto marxista-leninista en el que creía. Pudo hacer lo que hizo en momentos en que el régimen cubano estaba en formación, pero en cuanto se convirtió en un régimen leninista, él tuvo que entrar por el aro. Cometió errores inmensos por razones de temperamento, metió la pata con la censura de PM. Ese fue un grave error que le cayó en sus espaldas y que Fidel Castro nunca le perdonó".

"Se cuenta que Alfredo Guevara le ganó la presidencia de la FEU a Fidel Castro y entonces este se preguntó cómo era posible que ese hombre con frenillo y que no sabía hablar en público, podía ganarle. Y le ganó porque tenía el apoyo de la juventud comunista, que entonces tenía un entramado muy sólido. A partir de entonces, Fidel Castro se acercó a Guevara y le pidió que por favor le diera una mano co2n la educación de Raúl Castro, y es cuando consigue que inviten a Raúl a un congreso de las juventudes, organizado por la Internacional Comunista en Praga. Así fue cómo Alfredo se llevó a Raúl y lo empezó a meter en el mundo comunista. Luego fueron invitados a Moscú, regresaron en barco y se hicieron muy amigos".

"Por esa época, Fidel Castro era un lector voraz de Benito Mussolini y de Primo de Rivera. El consejo de Alfredo fue: 'léete a Marx y a Lenin que son los que tienen las cosas claras'..."

"Le parecía completamente estúpido perseguir a los homosexuales y sobre todo mandarlos para campos de concentración. Él era más inteligente que los imbéciles. Le gustaba estar rodeado por hombres bonitos. Él nunca se hubiera tirado contra el poder e hizo lo que pudo".

Orlando Jiménez Leal, co-director de PM y del documental Conducta impropia, dice: "Alfredo Guevara quería ser poeta. Un día en una larga caminata en Madrid, mi amigo Roberto Fandiño me dijo: 'Yo he sido el confesor de Alfredo Guevara'. Le pregunté que si era Père Lachaise y me dijo aun más, que él era el corrector de sus poemas".

"Cuando llegamos a su casa, para probarme lo que decía, Fandiño sacó unos extraños manuscritos. Eran los poemas de Alfredo. Yo leí aquello con extrañeza y con pasión. Recuerdo que eran unos hermosos ripios, una mezcla de Luis Cernuda y Miguel Hernández en proporciones que no recuerdo. Había una extraña reiteración de las caracolas y el mar. ¿Qué extraño poder tenía este hombre? ¿Cómo pudo ganar tantas batallas prácticamente en solitario? ¿Qué intrigas palaciegas controlaba?"

"Lo cierto es que tenía un extraño ascendente sobre Fidel Castro que nadie hasta ahora podía entender. Fue un apparátchik aplicado, rebelde y sinuoso. Paseaba su saco sobre sus hombros como una especie de desafío a ese mundo machista que lo rodeaba. Tuvo la virtud de crear una industria de cine en Cuba. En realidad creó el aparato de propaganda más poderoso que tenía la revolución. Con él infectó con boberías ideológicas a medio mundo. Que descanse en paz".


29 comentarios

Imagen de Anónimo

Alguien que me aclare: no fue a Alfredo Guevara a quien se jineteo Edmundo Gracia para que lo pusieran de conductor en el programa "De La Gran Escena"?

Imagen de Anónimo

Susana Miguel, viuda de Guevara, cuñada del primer director de la segunda Cinemateca de Cuba, fundadora del círculo de estudio 'Amiguitos y guatacas del ICAIC' en pleno Miami Lakes...Fela La Pelúa... 

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Estimada Viuda de Guevara (Anónimo 11:11 pm), aquí le dejo otras fuentes que indican que la Cinemateca de Cuba fue fundada mucho antes que el ICAIC. El historiador Leopoldo Fornés:http://books.google.es/books?id=lJduKDMU8pcC&pg=PA191&lpg=PA191&dq=Funda...Y esta otra, el estudioso de la obra del ICAIC Juan A. García Borrero:http://cinecubanolapupilainsomne.wordpress.com/2007/05/29/una-aclaracion...Otra fuente más, William Luis:http://books.google.es/books?id=zR9CpsQ0rqkC&pg=PA48&lpg=PA48&dq=Fundaci...Puedo entender lo que es perder a un ser querido, pero vaya a llorar a la escalinata de la Universidad si quiere, y deje de enredar la historia más de lo que está enredada de por sí.Y firma, el Dr. Chappotín, propietario de la funeraria "La última noche que pasé contigo"

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Manuel Zayas DESCONOCE que la cinemateca no se creó en 1952 sino a partir de  la creación del ICAIC. No es una fuente de confianza asi que no te cites más tú mismo. QUE EGO!

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De todos los articulos que he leido sobre Alfredo y su muerte, este me parece es el mejor hilvanado e ilustrado....Ivan Canas

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Carlos Delgado Miami, USAUn ijoeputa menos, quedan muchos que se deben morir ya, los castros, toitos, sin excepcion de edad, no sirve ninguno, ni de aca ni de alla.

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Es increible como sigue habiendo gente que quieren a toda costa escamotear el mundo y la sociedad civil que existía antes del 1959 .La cinemateca de Cuba , su concepto como lo conocemos hoy en dia data,como señala un anonimo en 1951. Y asi es reconocida por la FIAF  , recuerdo que a principios de los ´90 se produjo en la Habana un ecnuentro de Cinematecas y de Archivos Filmicos y todos los delegados ente los que se encontraba el critico e historiador de cine Roman Goubert , hablaban de la Cinemateca de Cuba que existia desde los primeros años de 1950  y era pionera dentro de las de America Latina, recuerdo a los directores de la cinemateca de Jerusalem un matrimonio que con su patrimonio personal la habían creado despues de declararse el estado de Israel y que estaban muy asombrados al hablar de como Cuba tenía un Cinemateca tan antigua ,mencionaban la fecha de 1950 cuadno se referían a su antiguedad. En ese momento el que llevaba esos temas era Pepe Horta hoy exiliado en Miami , y mano derecha de Alfredo Guevara durante muchos años y que sabe de esto y mucho más.

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¿Que nadie lo ha presentado como intelectual? Pues es como destacado intelectual que lo despide La Jiribilla en su obituario:http://www.lajiribilla.cu/articulo/4449/muere-alfredo-guevaraComisario político y administrador era lo que era.

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Bueno, nadie lo ha presentado nunca como un intelectual, que recuerde. El difunto tiene un historial de altas y bajas dentro del poder cultural como funcionario, aunque nunca llegó a la pijama y la bicicleta, ni a ministro de cultura, que fue su gran sueño político-administrativo. De tiempo en tiempo, algún otro funcionario lo enfocaba y trataba de hacerlo polvo, pensando que era vulnerable, pero él estaba protegido nada menos que por Raúl Castro. Fidel no le perdonaba dos desagradables momentos, cuando lo derrotó en unas elecciones en la Universidad y después cuando creó un lío tremendo con los intelectuales en los sesentas, creando un cisma entre ellos, lo último que necesitaba Castro en aquel momento que consolidaba su poder frente a ese sector, que para él era muy difícil manejar, pués a los intelectuales se les puede comprar, aterrorizar, etecétera, pero es muy difícil engañarlos con palabras, que los hechos niegan. Juan Blanco, que le puso música a El Mégano, la peliculita en 16 mm de los carboneros de la Ciénaga de Zapata, me dijo que Guevara no tenía talento artístico, pero era un fan del cine de muy alto nivel. Él quería en esos días tener un destino artístico dentro del cine , pero la realidad le deparó algo diferente. Quizás para bien de todos, porque de otra manera jamás se hubiera enfrentado nadie contra Blas Roca y pandilla por la proyección de La dolce vita y otras tantas inolvidables películas.

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Llanto por un Bandido ? asi parece, los intelectuales son de dos tipos o cientificos o Culturales ( entre ellos se incluyen los filosofos y los publicistas) me pregunto donde está la obra escrita, cientifica, filosófica o cultural del Sr. Guevara.  simplemente un Apparatchik nada de intelectual. nunca paso de ser un auxiliar de producción ni siquiera del mas malo de los llamados cineastras cubanos. 

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