Lunes, 11 de Diciembre de 2017
22:11 CET.
Artes Plásticas

«Los artistas cubanos son privilegiados»

Qijano (Albacete, España, 1947). Artista multidisciplinar. Pintor, escultor, editor, diseñador, animador cultural y coleccionista, el artista manchego nunca pasa inadvertido. Tal vez heredero de Don Quijote. Siempre polémico y controversial, ha celebrado más de un centenar de exposiciones individuales en galerías y ferias de medio mundo. Sus libros de alta bibliofilia Los Libros de Qijo forman parte de exclusivas colecciones en muchos países.

Anfitrión por excelencia de artistas y escritores cubanos, es incesante su colaboración con ellos, así como con instituciones de la Isla, y habla para DIARIO DE CUBA acerca de sus cercanas relaciones y vínculos con Cuba.

¿Desde cuándo nace esta simpatía?

Desde la invasión de los barbudos. Recuerdo que al triunfar ellos pregunté al cura de mi pueblo (Bogarra), don Paco, qué pasaría con la bandera de Cuba cuando se declaró Fidel comunista. Y si podríamos seguir poniéndola en las fiestas religiosas como era costumbre junto a las de otros países.

¿En qué año visitas Cuba por primera vez?

Creo que fue al principio de los 70. No me acuerdo. He ido una veintena o treinta de veces. Desde España, República Dominicana, Finlandia, México y Francia.

¿Qué impresión te llevaste en la primera visita?

La de regresar a mis años de infancia.

¿Lo que viste cumplió tus expectativas yendo desde una España franquista?

Las rebasó. Por el enorme contraste entre una dictadura de derecha y la otra del proletariado.

¿Cuál de las dos estás dispuesto a aceptar, tú que eres impredecible?

Muy claramente la del proletariado. Entendiéndolo como la gente de base.

Pero, ¿aceptarías directrices oficiales a cambio de que tu obra sea beneficiada?

¿Eso significa prostituirme? Nunca lo hecho ni lo haré. Me muevo por convicciones.

¿Con quiénes te vinculaste en esos viajes a Cuba?

Fui como turista la primera vez. Los cubanos me acogieron con la tradicional calidez entre nuestros dos pueblos. Y la familia Sorín me relacionó con los artistas y pintores cubanos.

Dime algunos nombres.

Pablo Armando Fernández. Miguel Barnet. Con motivo de una muestra de arte hispanocubano conocí, entre otros, a Eliseo Diego, María Rosa Almendros, al grabador Pérez Triana, Riancho, a Rogelio Rodríguez Coronel, Paneca, los miembros del Taller de Grabado de la Catedral y del Talle de Serigrafía René Portocarrero. A Bernal, Hanoi, Chinolope.

Durante la III Bienal de La Habana, a otros artistas vinculados a Cuba. Y con los artesanos del Fondo de Bienes Culturales.

Colaboré en la creación del Fondo de Desarrollo de la Cultura y la Educación (FONCE), así como de las Librerías Ateneo en Santiago de Cuba, Villa Clara y La Habana, que desarrollaron proyectos de exposiciones con artistas internacionales y locales.

¿Qué son los T.E.G.C.I. que diriges?

Las siglas significan Talleres Experimentales de Gráfica Internacional. Una idea surgida a partir de mi relación con Cuba. Y por la necesidad de continuar con la producción de obras y de acercamiento del arte seriado vinculado al mundo del pensamiento, la cultura y el comercio. Se celebran anualmente desde el 2000. Los años pares en la península y los nones en el exterior. En ellos han participado artistas del área de la cultura occidental y algunos de las culturas árabes y orientales.

¿Y qué significa D. O.?

Son las siglas del grupo Dirección Obligatoria arte y pensamiento. Se crea por los condicionamientos burocráticos durante la Transición española. Que al querer caminar por estructuras no diseñadas eligió ese nombre aparentemente imperativo.

Nuestra dirección es obligatoria pero no es la única. Su singularidad es la relación del arte y la vida cotidiana. Es un grupo permanentemente abierto del que forman parte medio millar de ciudadanos de todo el mundo. Y abarca diferentes disciplinas de las artes, la ciencia y la cultura.

¿Cuáles son tus impresiones de la Bienal de La Habana, en la cual has participado varias veces?

Además del gran nivel de solidaridad internacional, la convivencia y el amoroso trato de los participantes y los organizadores, así como de los componentes de los talleres, en lo personal me sorprendió el éxito de unas piezas que hice con una aplanadora en la calle Cuba, donde me aplaudieron los vecinos desde los balcones y el público como si se tratara de una estrella de cine.

Una anécdota de ese tiempo es la búsqueda de los materiales para realizar la pieza, con el profesor y ensayista Rogelio Rodríguez Coronel, en el entorno del Malecón y La Habana Vieja. Él se sorprendió porque no busqué pigmentos sino legumbres y hojas de plantas autóctonas.

La obra consistió en varias piezas sobre lino de dos metros con los colores de la bandera cubana y se exhibieron durante los talleres de España en el Convento de Santa Clara. Ahora están en colecciones privadas de Europa y América.

¿Quiénes han escrito sobre tu obra?

Además de algunos críticos de prensa especializada con motivo de alguna exposición, me honra lo escrito por Mario Benedetti, Jaime Lavagne, Mario Rodríguez Aragón, Miguel Barnet, Jorge Fernández Torres, Pedro Mir, Antonio Leyva, Julio Vélez, Rogelio Rodríguez Coronel, Markku Sakssa, Pablo Armando Fernández, Odalís Guillermo Pérez, María Paz Menéndez Alonso, Antonio Merino, Ignacio Bellido, entre otros.

¿Qué te parece el papel de galeristas como Nina Menocal en México, Ángel Romero en España y otros que han propiciado que una lista innumerable de artistas cubanos se radiquen fuera de Cuba?

De Nina Menocal pienso que más que favorecer el arte de los creadores cubanos y su difusión universal, parece estar al servicio de la CIA y de las mafias. Puedo decirlo así tras mi contacto con ella en el D.F. de México y algunas ferias internacionales.

Sobre Ángel Romero agradezco su intento de poner en valor en España la obra de Julio Girona, aunque pienso que una estructura de galería no puede funcionar solo con las conexiones que facilita su oficio.

¿Qué expectativas crees que estos galeristas pretenden crear en los artistas cubanos y cuál es la realidad que se encuentran al salir de Cuba?

Me entristece la fascinación que ejercen en artistas formados sólidamente y la mentira con que son entretenidos y mal utilizados. Los artistas cubanos son privilegiados. La aceptación en el sistema de la dictadura consumista hace que fuera de su país tengan situaciones humillantes e irrespetuosas, que nada tiene que ver con las promesas que les hacen.

He llegado a ver en esquinas de media Europa a artistas cubanos de verdadera valía vendiendo sandwichs y hasta estupefacientes. Me asombra que no solo sucede con los artistas de la plástica, que como sabemos están en manos de especuladores. Esto afecta a todas las disciplinas del arte y hasta del pensamiento.

Es triste ver ofertados como producto de supermercado sionista, a artistas de verdadero talento. Son exhibidos a desorbitados precios en ferias europeas y medios de difusión, y dos años después desaparecen.

Dame nombres de pintores cubanos que puedan estar en esta situación.

Kcho, Bedia, Mendive, Finalé, Payarés y muchos otros.

¿Sabes que Kcho es un artista incondicional a Fidel Castro?

Claro. He compartido con él.

¿No es una ventaja para un creador, a la hora de promocionar su obra, tener detrás todo un Estado que te respalde como, para poner dos ejemplos, el propio Kcho o Silvio Rodríguez?

Sí. Y una mafia. Y un mercado. Todo es válido si se cumplen los fines. Aunque el fin no debe justificar los medios. Ética y estética han de ir parejas.

¿Defiendes el paternalismo con que el Estado trata a los artistas cubanos oficiales?

Solo cuando son verdaderos artistas. Si no, no.

¿No crees que, como todo el mundo, los artistas tienen derecho a ser responsables de su trayectoria y destino?

Evidentemente.

¿Llevas más de cuarenta años con tu pareja?

Desde el 70. Toda una vida.

¿Qué opinas del Centro Nacional de Sexología de La Habana?

Participé en los eventos que en su día organizó la sexóloga y socióloga Mónica Sorín. Aplaudo cualquier iniciativa que deje manifestarse a las personas en sus sentimientos o creencias, siempre que sea con respeto al otro.

¿El franquismo influyó en tu vida como artista e individuo?

No especialmente. Entonces, como ahora, sigo trabajando para describir las situaciones de las gentes y el entorno que me toca compartir. Puedo decirte que he sido menos respetado en la mal llamada etapa socialista española que en la época franquista. Y creo que puedes saber por qué.

Siendo declaradamente de izquierda y republicano, ¿qué opinas de la situación actual de España?

De estas izquierdas, no. Marxista. He de decirte que en absoluto me siento sorprendido. Hace años que sabía que el estado final de esta farsa, mal llamada democracia, acabaría en esto o peor.

¿Y la izquierda sin el marxismo?

Pura pantomima.

¿Y del marxismo sin la izquierda?

Un análisis y método de vida. Como el arte.

¿Te ha beneficiado la etapa en el gobierno del Partido Socialista Español?

No acepté el nepotismo. Y a los herederos y continuadores del franquismo no los considero socialistas. Siempre me he alejado de los ostentadores del poder, el crédito y el dogma. Lucho por mejorar la condición humana con la herramienta llamada arte. Es lo que me motiva. Entiendo el arte como una manifestación analítica de la vida. Te puedo decir que nunca fui perseguido en el franquismo, sí silenciado. Ahora más que nunca.

El Estado español pagara del arca de los contribuyentes al artista Miquel Barceló una obra en Naciones Unidas. que a los pocos años de realizado ya necesita restauración.

Dudo que cobrara la cantidad de dinero del que se habla, pero me consta que a los sumisos y útiles a la estructura se les compensa con títulos y capisayos. Y a veces con el salario.

Eres copropietario de la Colección Soto-Palacio. ¿Estarías dispuesto a donarla a Cuba y a radicarte allí si el Ministerio de Cultura te ofrece una sede permanente y garantías para su conservación?

Prefiero donarla a la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica.

¿Por qué?

Entenderás que por los medios y el respeto con que archivan.

¿Y esto no lo tendrías en Cuba?

Aunque mi corazón y mi cerebro estén en La Habana, las condiciones de humedad y de medios en la Isla recomiendan esperar. Prefiero rescatar colecciones que ya están en Cuba y tratar de ampliar los fondos existentes en casa de mis amigos.

En Florida existen las mismas condiciones que la de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

Ningún espacio de Miami reúne las condiciones que yo exijo.

¿Qué harías si te llega una propuesta desde Miami?

La valoraría con atención y respeto como la oferta de cualquier otro lugar.

¿En cuántos millones de dólares está valorada tu colección?

Te contesto en privado si no lo publicas.

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