Jueves, 14 de Diciembre de 2017
01:56 CET.
30º Festival de Cine de Miami

Menú fílmico cubano: Ansias de cambio, sueños y frustraciones

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Los organizadores del trigésimo Festival Internacional de Cine de Miami aseguraron este lunes que el tema cubano seguirá presente, como ha sucedido históricamente.

"Este año llegan a las pantallas del evento largometrajes de ficción y documentales que, esencialmente, expresan el ansia de cambio de un pueblo y su comunidad exiliada, involucrados en más de cinco décadas de control totalitario, mediante el retrato de sus sueños y frustraciones", señaló la dirección del evento en un comunicado.

El movimiento de jóvenes realizadores llega al Festival de Miami con dos largometrajes que intentan nuevas formas de aproximación a las circunstancias sociales y existenciales de la Isla.

Melaza, de Carlos Lechuga, es un ejemplo de cine comprometido con su tiempo.

En un pueblo imaginario, devastado económicamente por el cierre y desmantelamiento del central azucarero que fuera centro de su desarrollo, un matrimonio de jóvenes hace lo indecible por sobrevivir. Desde alquilar su casa a una amiga prostituta para que desempeñe su faena hasta vender en bolsa negra la temida carne de res, delito penado con las más extensas condenas carcelarias del país.

La joven protagonista, es empleada del central y regresa a sus ruinas todos los días para hacer llamadas y elaborar informes sin destino cierto, mientras su esposo es maestro de la escuela primaria, de unos pocos alumnos, donde parece percibir una miserable remuneración por sus servicios. La angustia de no lucir como un inútil ante la familia lo hará dar pasos desesperados.

Melaza refleja el fracaso de un sistema anacrónico que se resiste a desaparecer.

La piscina, de Carlos Machado, es el otro largometraje independiente procedente de Cuba. Filme minimalista e inquietante, ocurre en una piscina donde un profesor de natación instruye a un grupo de estudiantes con deficiencias físicas, quienes se crecen ante sus limitaciones y manifiestan de manera abierta y descarnada sus insatisfacciones y esperanzas.

A un género híbrido entre la ficción y el documental pertenece Amor crónico del actor, de Jorge Perugorría, quien sigue la imaginaria gira de la cantante Cucú Diamantes por varios pueblos de la Isla.

Hip-Hop y desarraigo

Entre los documentales programados está ¡Viva Cuba Libre!: Rap is War, de Jesse Acevedo, otra aproximación al cultivo del hip-hop social. Realizado con cámara oculta, refiere los avatares de este movimiento cultural contestatario y la represión que conlleva.

Otros dos documentales regresan a la especial circunstancia de la comunidad exiliada cubana. De un país de sueños dejado atrás para siempre y de los cuantiosos éxitos en tierra ajena hablan Cubamerican, de José Enrique Pardo, y Lost Country, de Heather Burky, aproximaciones diversas a un mismo drama.

Por otra parte, Day of the Flowers, del director John Roberts, sigue el viaje de dos hermanas escocesas a Cuba para depositar las cenizas de su padre, donde encuentran "tropiezos" que no olvidarán, entre ellos la primera actuación del bailarín Carlos Acosta, quien reside en Londres.

Por último, el Festival de Miami ha sido escogido por los directores León Ichaso y Orlando Jiménez Leal para reestrenar una copia, totalmente restaurada, del que es considerado el mejor largometraje de ficción realizado en el exilio, El Super, basado en una obra de teatro de Iván Acosta, sobre el desarraigo de los primeros cubanos llegados a Estados Unidos después de 1959.

La 30ª edición del Festival Internacional de Cine de Miami se celebrará del 1 al 10 de marzo, organizado por el Miami Dade College.

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