Miércoles, 23 de Agosto de 2017
02:02 CEST.
Literatura

'Distintos modos de evitar a un poeta'

Esa especie persistente que son los poetas no solo se niega a desparecer sino que continúa reproduciéndose una generación tras otra convencida que siempre queda algo por decir, de que el silencio puede ser tan enemigo como el rumor. El pasado mes de septiembre se presentó en Nueva York Distintos modos de evitar a un poeta, antología de la más reciente promoción de poetas cubanos reunida por la escritora Lizabel Mónica, quien en la actualidad cursa estudios de doctorado en literatura latinoamericana en la universidad de Princeton. Las respuestas de Lizabel Mónica, joven ya veterana en empresas de difusión cultural como la revista Cacharros o el Proyecto Desliz, a mi interrogatorio pueden servir como introducción a esta antología y como resumen sobre las perspectivas e intereses de los jóvenes poetas cubanos.

¿Qué te decidió a hacer esta antología?

El motivo principal está relacionado con la dificultad de estos autores de llegar a los medios tradicionales en Cuba, donde la prensa, la televisión e incluso las revistas literarias oficiales están en manos de escritores establecidos que pertenecen a otras generaciones, cuyos temas y modos distan considerablemente de los nuestros.

No es casualidad que esta generación de escritores se caracterice por ser una de las que más se ha esforzado en la creación de medios alternativos. La proliferación de revistas literarias que circulan o circularon como archivos digitales durante la última década en el país —Disparo en Red, The Revolution Evening Post, La Caja de la China, 33 y 1/3 o el mismo Desliz, por mencionar algunos—, ponen al descubierto una necesidad.

Si la promoción de los 80 tuvo su antología con Retrato de grupo (1989) y la década de los 90 vio las suyas con 26 nuevos poetas cubanos. Mapa imaginario (1995), la nuestra, salvo las compilaciones aparecidas en las revistas de circulación alternativa mencionadas, no ha tenido hasta el momento un gesto similar. Distintos modos de evitar a un poeta es ese gesto.  

¿Cuáles fueron tus criterios para elegir autores y poesías?

Elegí a 25 poetas de los más representativos para quienes comenzamos a publicar a partir del año 2000. Todos ellos pertenecen a lo que se conoce como la Generación 0, denominación que no solo alude a la circunstancia de haber arribado al mundo editorial con el nuevo milenio, sino también al giro estético e ideológico que analizo brevemente en el prólogo de la antología.

Todos estos autores han ganado premios y han publicado libros, pero aún permanecen al margen de revistas oficiales y medios de prensa. No obstante, entre nosotros circulan libros, filmes, materiales foráneos de toda índole, constituyendo un universo común que a la vez se encuentra notablemente vinculado con el universo de referencias de cualquier joven en el entorno de un mundo globalizado. Tal y como señalo en el prólogo, es esta la primera generación dentro del país que, después de cincuenta años de aislamiento, logra estar a tono con la moda, las lecturas y la cultura fílmica de sus contemporáneos en otras partes del mundo.

Esto se debe a varios cambios circunstanciales que analizo en la introducción, entre los cuales los nuevos medios juegan un papel fundamental. Volviendo al tema de la elección de los autores, no diría que somos una comunidad, pero sí puedo asegurar que cada uno de los poetas que aparecen en Distintos modos... conoce la obra del resto de los autores con quienes comparten espacio en este libro. Los nombres en el índice reproducen una lista que cualquiera de nosotros puede mencionar de memoria: "los que han escrito algo en la última década que valga la pena recordar", como diría uno de estos autores.

Entonces, el primer criterio es filológico, si se quiere, ya que se ha hecho una selección de nuevos autores (poetas poco conocidos, nombres que están disfrutando ahora ese terreno medio entre ser escritores noveles y haber publicado ya un par de libros) aparecidos en un período de tiempo específico (2000-2010).

El segundo criterio es meramente anímico: recoger en un volumen a la red contemporánea de los apasionados por la literatura y sus preocupaciones más frescas.

¿Cómo esta cercanía con lo que está ocurriendo en el resto del mundo crees que repercute en la obra de estos poetas? ¿Cuáles serían sus búsquedas y preocupaciones más constantes?

Creo que esta cercanía, como la llamas, constituye una suerte de catalizador que nos ayuda a ubicarnos como entidades (y en este caso, como entidades autorales) en un contexto que no se halla circunscrito a la Isla y sus fronteras. Estas fronteras, las reales y las simbólicas, ocuparon a generaciones anteriores, y se erigieron en gran medida como el sino de su producción poética. Para nosotros ya no es así.

Las fronteras, que no han desaparecido, no suelen verse representadas en nuestra obra en tanto muros infranqueables, sino más bien como ruinas sobre las que es necesario comenzar a debatir en su condición de presente perfecto; o sea, un presente que va siendo cada vez más desplazado hacia el pasado.

Dentro de la Isla, hemos jugado a ser "100 % cubanos", y hemos contemplado la paradoja de ver las acciones de "los cubanos de Miami" traducidas como "campañas anti-cubanas". Nos toca comenzar la conversación sobre estas ruinas quizás, a un tiempo que hacer notar aquello que va surgiendo y conviviendo con ellas. Los conflictos dicotómicos que giran sobre grandes semas nacionalistas no son ya el centro de la discusión.

La ideología tampoco lo es. Incluso los actores políticos de estos días están a la búsqueda de soluciones prácticas para problemas puntuales: libertad de movimiento, libertad de recibir información y diseminarla por cualquier medio, acceso a internet libre y para todos, libertad de reunión y asociación, la independencia de los tribunales y su sometimiento solo a la ley, la posibilidad de inversión de cualquier cubano aunque viva en el extranjero, entre otros.

La preocupación más constante de estos poetas quizás sea la crónica de esta transición simbólica y pragmática, y la exploración de sus implicaciones; todo ello, desde el lenguaje mismo de la transición.     

Por otra parte, la historia de la poesía cubana está llena de generaciones dominadas por el deseo —generalmente incumplido— de "estar al día", de actualizar su visión poética con la ansiedad correspondiente. ¿Existe dicha "ansiedad" en esta generación? De existir, ¿cómo lidia con ella?

Podríamos empezar preguntándonos qué sería "estar al día" en poesía hoy. La poesía es un género literario en decadencia, que ha perdido mucha de la vitalidad de antaño. ¿Quiénes son los lectores de poesía, dentro y fuera del país? ¿Cuáles son las mejores editoriales de poesía?

Desde el siglo pasado, la poesía es un género de perdedores los cuales llevan a cabo una suerte de soliloquio que nadie parece tener interés en escuchar. Roberto Bolaño, cuando se le interrogaba sobre poesía, trasladaba su respuesta a la narrativa, diciendo que las mejores páginas de poesía del siglo XX eran del Ulises de Joyce, de Proust o de Faulkner. Era tal vez ésta una manera de trasladar la pregunta hacia un territorio donde todavía la literatura está en comunicación con el lector: la novela, que sabemos que es el camino que Bolaño eligió a la larga, frente a la poesía.

Él llegó incluso a decir en una entrevista que el camino de la poesía es el camino de Rimbaud y Lautréamont, "los más grandes poetas". Sin embargo, los caminos de Rimbaud y Lautréamont son desviaciones con respecto a la poesía. Tanto el uno como el otro terminaron saliendo de la poesía. Es este quizás el derrotero estético de la poesía del siglo XXI: desarrollar las posibilidades de esa salida.

Los poetas de esta antología, por tanto, no solo están nadando en las aguas de un país cuyo sistema simbólico se halla en crisis; están además confrontando la crisis de una forma de expresión. Entonces, la respuesta sería que no, no hay tal ansiedad por "estar al día" por parte de autores que son conscientes de que trabajan desde la retaguardia, pero cuyo reto es precisamente encontrar, desde esa posición de desventaja, un sitio desde donde sea posible reestablecer el diálogo con el lector.

Este sitio, repito, necesita de la reinvención de los códigos y las dinámicas del género. Cada uno de los autores de Distintos modos... experimenta esa posible salida a su manera.

Una de las novedades que nos trae este cambio de siglo en el caso cubano es que ahora, a diferencia de los cuarenta años anteriores, los viajes pueden ser de ida y vuelta. Cuéntanos del regreso, en qué sentido viajar (y regresar) te ha ayudado a afinar tu perspectiva sobre lo que ocurre en Cuba.

Viajar es una experiencia enriquecedora, pero regresar lo es en mayor medida. Uno sabe que el sitio que deja no es el sitio al que regresará, porque la experiencia del viaje cambia la perspectiva. El desplazarse conlleva la creación de un nuevo paisaje perceptivo, el cual se contrapone al paisaje que dejamos detrás. Ambos paisajes son fijados en el tiempo y el espacio como estables imaginarios. Al regresar, esta ecuación se complejiza. Los dos sitios inician un diálogo; su cualidad principal pasa a ser la movilidad, no la fijeza. Esta distancia y a la vez cercanía ayudan a que los eventos no pasen desapercibidos. Es por ello que considero que la libertad de movimiento es fundamental para cualquier cubano, no solo para los artistas.

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