Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
20:48 CET.
Exilio

Se busca: filántropos para el Museo Cubano

Archivado en

El Museo Cubano, radicado en Miami, busca filántropos —mecenas, contribuyentes, donantes, amigos, pilares— que estén dispuestos a contribuir financieramente a la preservación y documentación de la cultura, el arte, la historia y los logros del exilio; el exilio cubano en Estados Unidos, Francia, España, México, y hasta Australia… Porque, al decir de mi colega y amigo, el curador y escritor Jesús Rosado, la cultura cubana se ha "desbordado" de sus límites insulares desde 1959. Los cubanos, desde un exilio largo pero fértil, innovador y productivo, hemos inundado el planeta por más de medio siglo.

El Museo Cubano se fundó en 1996 y ha existido como "museo sin paredes", lo que se llama "museum without walls" desde entonces. En 2007, el Condado Miami-Dade le otorgó a la entidad $10 millones de dólares para la compra y adaptación de una sede permanente. Con el 40%, emitido como primera fase del contrato, se hizo la compra de un edificio y los preparativos iniciales (consultores, arquitectos, obligatorios estudios de mercado y museológicos).

Hace dos años —desde que comenzó la actual crisis económica— el Condado Miami-Dade tiene retenido el otro 60% necesario para la re-construcción, remodelación y adaptación del mismo, aunque en estos mismos momentos, la Comisión del Condado está seriamente considerando desembolsar los fondos restantes para que pueda iniciarse la fase definitiva. De ser así, estaremos inaugurando el Museo Cubano en Miami —el Museo Cubano de todos los cubanos de la diáspora— en la primavera del 2014.

Esta ha sido una espera demoledora, en lo físico (el inmueble se deteriora) y en lo espiritual (la promesa se pospone).

Entre tanto, la Fundación John S. and James L. Knight, con plena fe, confianza y optimismo, le otorgó al Museo Cubano una dotación —un grant— de $100.000 para una serie cultural que lleva por título "Sweet Home, Museo Cubano". Hacer del Museo un hogar para la cultura cubana errante y que además se desarrolla fuera de Miami, es un emocionante reto. Traer a la capital del exilio a sus artistas, escritores, músicos y teatristas que triunfan en otras ciudades de EE UU y en las metrópolis de Europa le pareció a la poderosa y prestigiosa fundación norteamericana una idea excitante y brillante. El grant tiene un requisito: la recaudación de otros $100.000 del sector privado para la serie: diecisiete —¡17!— eventos que incluyen teatro, cine, conciertos de piano y de música de cámara, danza y música afro-cubana, descargas de música popular, literatura, y artes plásticas.

De ahí que el Museo Cubano ande en búsqueda de filántropos en estos tiempos difíciles.

De 'las señoras de La Habana' a Jorge M. Pérez: mecenazgo cubano

La filantropía como tal no abunda en el mundo hispano —sí la caridad—, al menos no a los niveles que se da entre angloamericanos y en la comunidad hebrea, donde nombres como Rockefeller, Ford, Getty, Carnegie y Guggenheim despuntan en el mundo entero por su filantropía en múltiples campos, especialmente el cultural.

Pero "nosotros los cubanos" (parafraseando a la cantante Marisela Verena) practicamos la generosidad financiera, vocación que iniciaron desde el siglo XVIII individuos y familias que merecen nuestro respeto por su mecenazgo.

En el XVIII, las damas pudientes de La Habana donaron sus joyas para financiar al ejército de George Washington, y con ello garantizaron la victoria de las Trece Colonias contra el Imperio Británico. Un siglo después, Marta Abreu y Emilia Casanova —entre muchos— donaron fortunas a la causa de la independencia de Cuba; Abreu sería una importante mecenas en la Cuba republicana.

En los años 40 y 50, las artes cubanas tuvieron en María Luisa Gómez Mena un apoyo incondicional. En parte, ella hizo posible en 1944 la primera gran exposición de arte cubano en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y puso en el mapa a docenas de plásticos: Amelia Peláez, Fidelio Ponce, Mariano Rodríguez, entre otros. En los años 50, Martha Fernández Miranda de Batista encabezó la campaña de crear una galería nacional de arte, lo que es hoy el Museo Nacional de Bellas Artes.

Otro ilustre cubano siguió los pasos de la Gómez Mena. Oscar B. Cintas (1887-1957), magnate azucarero y ferroviario, diplomático y coleccionista, dejaría un fondo millonario para apoyar a artistas, escritores y compositores cubanos que se profesionalizaran en el exterior. Al morir apenas dos años antes del advenimiento del comunismo en Cuba, Cintas y su fondo de becas han sido sinónimo de estímulo para cientos de creadores exiliados durante 50 años.

El ejemplo de Gómez Mena y de Cintas aún vive. CIFO —la Fundación para las Artes Cisneros-Fontanals—, fundada en 2002 en Miami, apoya a artistas y al desarrollo de las artes y la cultura gracias a su fundadora, Ella Fontanals-Cisneros. Víctor Batista Falla, que hoy reside en Madrid, financió en Nueva York la revista literaria Exilio entre 1965 y 1975, y desde 1998 es el motor de la Editorial Colibrí, dedicada enteramente a la promoción del ensayo cubano.

Roberto Goizueta, ex presidente de la Coca-Cola, fue en vida un mecenas y legó una fundación filantrópica que lleva su nombre. La impresionante sede del Cuban Heritage Collection en la biblioteca Richter de la Universidad de Miami le hace honores al apellido Goizueta. Allí también se reconoce a la Familia Bacardí en la sede del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos (ICCAS, por sus siglas en inglés), la bien llamada "Casa Bacardí" y a Carlos y Olga Saladrigas, que posibilitaron el aula magna de dicho Instituto —que lleva su nombre—, emporio de la intelectualidad cubana extramuros. El Pino Center for Global Entrepreneurship de la Universidad Internacional de la Florida (FIU, por sus siglas en inglés) hace que los estudios empresariales no se queden atrás gracias al mecenazgo de Sergio Pino, quien también apoya a la Liga contra el Cáncer.

También merecen conocerse en calidad de mecenas a la Familia Mas-Canosa-Santos; Carlos Manuel y Rosa de la Cruz; Leopoldo Fernández Pujals; el fallecido ingeniero Ysrael Seinuk; Emilio y Gloria Estefan; Armando Codina; Aida Levitán; la fallecida Elena Díaz-Versón Amos; la Familia Fanjul, entre otros.  

El pasado mes de diciembre, el cubanoamericano Jorge M. Pérez, coleccionista de arte y acaudalado empresario, donó $20 millones de dólares, y otro tanto en arte, al Miami Art Museum, que cuando se inaugure, llevará su nombre. No es inusual honrar de esa forma el nombre de un mega-donante que posibilita la creación de una entidad cultural, un hospital, una escuela. En Miami se han dado esos casos: en 2008, el Centro Carnival para las Artes Escénicas se convirtió en el Adrienne Arsht Center, y hace poco renombraron el Museo de Ciencias a partir de una donación de la Familia Frost. Pronto le tocará al Museo de Arte de Miami, a ritmo cubano. De MAM a PAM: el Jorge M. Pérez Art Museum.

El bien común

Cabe señalar que los Rockefeller —John D., Padre, John D.,Hijo, y David—, los Medici americanos según su biógrafa, Suzanne Loebl, contribuyeron a causas sociales, a las artes y a diversos museos —entre ellos el Museo de Arte Moderno en Nueva York—, un total de $540, $537 y $900 millones de dólares respectivamente, a cambio de la satisfacción de ser benefactores del bien común —ética protestante por excelencia—, que es lo que define la filantropía histórica.

No obstante, es menester señalar que en Estados Unidos, las donaciones filantrópicas se descuentan de la declaración de impuestos. No estamos ante decisiones totalmente desinteresadas ni tampoco exentas de una saludable vanidad. Se contribuye al bien común que se escoge —un museo, un hospital, una cátedra— o se "contribuye" con los impuestos al bien común obligatorio e impersonal, el Tío Sam. Optar por la vía privada —le doy mi dinero a quien me dé la gana— es la base del espíritu filantrópico.

En vez de renegar de una filantropía con nombre y apellido, algo que abunda y por qué no, ésta debía celebrarse y alentarse. ¿Qué el MAM debía quedarse MAM en honor a los contribuyentes del Condado Miami-Dade cuyos impuestos constituyen la mayor donación?  Quizás. Pero no por ello es menos bienvenido Jorge M. Pérez al seno de la filantropía cubana y norteamericana. ¡Bienvenido y enhorabuena! A partir del PAM, nadie en EE UU será "un Pérez cualquiera".

Repito: el sueño de un Museo Cubano, radicado en Miami, se hará realidad sólo si los mecenas cubanos del exilio dan un paso al frente y lo apoyan. Ahora mismo se necesitan $100.000 que aparejen los $100.000 de la Fundación Knight. "Sweet Home, Museo Cubano" lo necesita, lo requiere. El Museo tiene un endowment account —una cuenta receptora de contribuciones— con el Miami Foundation. El Miami Foundation es la principal fomentadora y canalizadora de donaciones privadas fuertes para el sector no-lucrativo y comunitario del sur de la Florida. ¡Ah! Y toda contribución (al Museo directamente, o a través del Miami Foundation) es descontable de los impuestos a la hora de preparar la declaración de ingresos al fisco, ya que el Museo Cubano es una entidad exenta de impuestos bajo el código 501(c)(3) del IRS.

Hacen falta muchos filántropos para las artes y la cultura cubanas. El ejemplo de Cintas, Goizueta, Batista-Falla, Estefan, Seinuk, Fontanals-Cisneros, Bacardí, Pino y ahora Pérez, debe contagiar a otros cubanos de la diáspora a donar. Siempre hemos sido un pueblo generoso. La historia da fe de ello. ¡Arriba, entonces: a respaldar el Museo Cubano!

 


Para más información, contáctenos:

Ileana Fuentes culturaifuentes@yahoo.es  y Museo Cubano cubanmuseum@bellsouth.net

Pueden hacerse donaciones directamente a través de la página web del Museo: www.cubanmuseum.org Para contactar con el Miami Foundation, ir a su página web: www.miamifoundation.org

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.