Domingo, 19 de Noviembre de 2017
12:32 CET.
Música

Escape: la hora del metal contestatario

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Casi todos los cubanos en la Isla tienen una historia personal y familiar marcada por el éxodo de familiares más o menos cercanos. Es el resultado de la simultánea maldición del agua por todas partes y la bestia de mil cabezas del castrismo. El escape resulta una forma paradójica y suicida de evadirse de la muerte en vida, retando a la muerte en una peligrosa e impredecible encrucijada marina. La macabra ruleta de las noventa millas.

En este país se hace rock desde hace más de cinco décadas. El gusto por este género se ha mantenido latente en varias generaciones de cubanos aunque algunos críticos afirman que el público seguidor de esta sonoridad es aparentemente minoritario. Sin embargo, las apariencias engañan.

La vida de los músicos y seguidores del rock y el metal en Cuba ha estado marcada por la represión, el éxodo masivo, los intentos más o menos logrados de manipulación desde el poder y una relativa tolerancia en la actualidad.

A comienzos de la década pasada, un grupo de jóvenes músicos decidió aventurarse en otra peligrosa encrucijada, en este caso, creativa. Hacer rock duro o metal en el entorno musical cubano, equivale a montarse en una balsa y atravesar un mar de prejuicios y censura. Sin embargo aquellos chicos maduraron su propuesta musical y lograron sostenerla seguidos por un público fiel, incondicional y siempre renovado.

En estos momentos, Escape es una agrupación que se mantiene muy activa en la escena del metal hecho en cuba, una escena casi desconocida fuera de los límites de la Isla. Su música es definida en los terrenos del denominado hardcore con elementos del metal industrial. Es un sonido enérgico y direccional, con letras caracterizadas por un fuerte contenido de crítica social y cuestionamientos del orden político impuesto.

La banda está formada por Alejandro Padrón (batería y dirección), Yando Coy (voz), Yanio Lee (guitarra líder), Justo Valdez (guitarra acompañante), Alejandro de La Torre (bajo) y Jezabel Sigler (teclados). Esta última sustituyo hace algún tiempo a la tecladista fundadora, Jennifer Hernández, quien emigró a EE UU para reunirse con su padre, el muy respetado baterista de jazz Horacio "El Negro" Hernández.

Este 26 de julio la agrupación protagoniza un asalto al entorno internacional, con el lanzamiento de su disco La Hora De La Verdad, producido por el francés residente en Cuba David Chapet, quien realizó la edición del disco a través de su sello discográfico independiente Brutal Beatdown Records. A partir de hoy quienes accedan al sitio web Brutal Beatdown tendrán la posibilidad de descargar gratuitamente el disco.

El carácter evidentemente contestatario de la propuesta es apreciable desde la portada, y no deja lugar a dudas una vez que se abre el librito que acompaña al disco. Las fotos de una Cuba oscura y dura acompañan a las letras de canciones cuyos títulos hablan por sí solos: "Símbolo de Libertad", "Crisis de Fe", "Rompiendo el Silencio" y la infaltable "Cuba en Rebelión". Esta última ya tuvo una primera versión, grabada en 2005 para su inclusión como parte de la banda sonora del filme Havana Blues, del realizador español Benito Zambrano.

Por todo lo anterior, no deja de sorprender que este disco haya sido nominado y luego premiado en la más reciente edición del evento Cubadisco, correspondiente al presente año. Porque no es precisamente "disidencia light" lo que destila este disco. El cuestionamiento a la decadencia del sistema y la necesidad de un cambio real y profundo que saque al país del callejón sin salida en que se encuentra, aparecen en él claramente. No hay medias tintas ni giros poéticos para suavizar el tono, a la manera de un Carlos Varela o del dúo Buena Fe. Y sus referentes liricos están más cercanos a un corrosivo Adrián Morales, y se unen al discurso directo y sin cortapisas de Los Aldeanos o Escuadrón Patriota.

A estas alturas vale preguntarse si por fin llegó la hora de la verdad para el rock y el metal en la Isla. Razones hay de sobra para gritarle de frente a una dictadura que solo se escucha a sí misma en el eco envilecido de quienes le sirven. En esta hora terrible, de un año que parece ser el "del principio del fin", vale el intento resuelto de "crecer para cambiar todo lo que nos han obligado a ser". El metal duro y contestatario de Escape es, en este sentido, toda una declaración de principios.

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