Sábado, 18 de Noviembre de 2017
13:03 CET.
Artes Plásticas

Carlos Abad fotografía la noche

Carlos Abad, artista radicado en España, nació en Camagüey en 1969. Estudió Dramaturgia en el Instituto Superior de Arte de La Habana. La galería Begoña Malone, de Madrid, acaba de exponer una muestra de sus fotos bajo el título Nunca se sabe. Son fotos llenas de pasión, pero también de nostalgia, en las que se acerca de manera passoliniana a toda un sector de seres marginales que pueblan la noche.

Con él hablamos para los lectores de DIARIO DE CUBA.

En esta muestra, ¿qué importancia tiene el mundo de la noche?

Importancia, toda. Este trabajo retrata precisamente un mundo que vive cuando se esconde el sol y la oscuridad permite, no solo su existencia, sino la de muchos que amparados en la sombra se atreven a salir en busca de satisfacer deseos que a pleno día ocultan o se reprimen. Algunas de estas fotografías forman parte de un proyecto más extenso con un título polémico Transexualidad. Inmigración. Prostitución. Pero en este caso hemos incluido también imágenes del mundo del travestismo, y la espectacularidad de los drag queens.

¿Buscas fotografiar personas o personajes?

Retratar personajes es algo fácil; es la máscara que, conveniente o no, a nuestro pesar u orgullo, todos llevamos a cuesta en nuestra convivencia diaria. Lo difícil es llegar a las personas que habitan debajo de esas construcciones sociales que son los "personajes", que por lo general intentan ocultar aquéllo que no queremos que los demás sepan de nosotros y que el fotógrafo puede ser capaz de desvelar. La vulnerabilidad por ejemplo, que tenemos casi todos.

¿Sientes que estás fijando en tus fotos algo parecido a un carnaval?

Shakespeare nos enseñó que el mundo era un teatro, y su contemporáneo Calderón de la Barca que la vida es un sueño. El carnaval es esta vida, donde los límites son cada vez más imprecisos y nunca queda muy claro si lloramos o reímos, o hacemos una cosa por la otra. Yo solo soy el que hago la foto.

¿Cómo descubriste que tu vocación era la fotografía?

Por imposibilidad y decantación. Vengo de una formación muy académica, donde hay una edad para cada cosa, que potenciaba el desarrollo de la creatividad y las distintas manifestaciones artísticas eran solo una vía para expresarlas. Y ahí estaba el problema: si cuando te ibas desarrollando intelectualmente no tenías la técnica, sicológicamente te jodías.

Todo esto es para decirte que pienso que yo habría podido ser un buen pintor o músico pero que, en su momento no me llevaron a esas escuelas y tuve que aprender a inventarme por mí mismo cómo sacaba todo lo que tenía adentro.

Un artista no lo es porque quiere sino porque no puede ser ni hacer otra cosa. Además, perdemos demasiado tiempo en regodearnos en los imposibles, lo que no podemos hacer, antes de centrarnos en hacer lo que sea que podemos hacer. Porque al final lo único importante es precisamente eso: hacer.

Estudié lo que estuvo a mi alcance, que fue una cosa maravillosa, en el Instituto Superior de Arte (ISA) a finales de los ochenta, cuando era el centro de pensamiento y creatividad más importante de Cuba. Estudié escritura dramática. En algún momento pensé en el cine, pero era demasiado complicado.

Mi obsesión es la imagen. Y aunque me tomé mi tiempo (el apuro no es siempre una virtud), el encuentro con la fotografía era inevitable. No hay arte que consiga expresar ni contar más con menos recursos. Por eso es tan difícil y maravillosa.

¿Has expuesto en Cuba?

Sí, en varias colectivas, como una que bajo el título de Diversidad organizó el Consejo Nacional de las Artes Plásticas en el Pabellón Cuba. Personales, hice una el año pasado en la Galería de Arte Alejo Carpentier de Camagüey, mi ciudad.

¿Y dónde en España?

También en varias colectivas, una de las cuales se realizó en el Círculo de Bellas Artes, de Madrid. Y personales he hecho varias. Recuerdo mucho la que hice en la emblemática galería Spectrum de Zaragoza, uno de los referentes históricos de la fotografía en España desde hace más de treinta y cinco años. En Finestra Estudio de Zaragoza. En el centro cultural Artépolis, y ahora en la Begoña Malone.

Como creador, ¿qué importancia tiene España en tu obra?

Es una pregunta complicada porque, por mucho que uno se distancie, los referentes culturales e históricos de tu país siguen marcando el ritmo interior de tu cabeza. Pero España me ha dado un nuevo escenario de confrontación conmigo mismo y mis obsesiones. Le ha dado nuevas ideas a los mismos temas que, una y otra vez, sacuden mi trabajo.

Los seres humanos, en esencia, somos lo mismo en casi cualquier parte del mundo, y para un cubano educado en el chovinismo de creerse tan distinto, descubrir eso es algo que nunca deja de sorprenderte.

Te acercas a un mundo que se considera marginal. ¿Qué descubriste en él y qué te atrae de él?

No creo que me atraiga mucho más que otros mundos o zonas de la realidad. Lo que ocurre es que, por determinadas circunstancias y coyunturas laborales y personales, me he visto inmerso en lo que me gusta llamar "la alternancia de los márgenes". Porque al mismo tiempo he convivido con casi todas las franjas de la realidad.

Hacía fotos para portales donde se anunciaban profesionales del sexo, la mayoría transexuales. Era el fotógrafo de la revista social más importante de la ciudad donde vivía, por lo que acudía a todos los saraos y eventos que había. Y por la noche hacía fotos en discotecas a los artistas, drag y bailarines, como modo de ganarme un sobresueldo.

Respondiendo a la otra parte de tu pregunta, lo que me atrae, no solo de los universos marginales sino de todos, es la condición humana, siempre tan frágil y vulnerable, no importa en qué sitio de la escala social te encuentres y, sobre todo, tan necesitada de recibir atención.

Hay tanto vacío y abandono en el trato cotidiano de las personas que no te puedo contar cuánto se aceptaba y agradecía la presencia de un fotógrafo, cuyo objetivo era precisamente mostrarlos al mundo, darles visibilidad aunque fuera la ilusoria que da una posible buena foto.

¿Tu origen cubano hace que el público y la crítica busque alguna conexión con ello?

Es increíble el nivel de asociaciones a las que se puede llegar, y creo que lo de ser cubano termina siendo determinante. La explicación que des es lo de menos, el personal ve lo que quiere y si es necesario te lo discuten. Y no solo me refiero al tema político.

En la exposición de la galería Spectrum había una foto de un hombre asomado a una ventana, y una señora se empeñó en que el paisaje podía ser de Zaragoza pero el cielo era el cubano, que yo de alguna manera había conseguido el milagro (entonces no se hablaba tanto del Photoshop) de conseguir aquel cielo "tropical" encima del Ebro.

Tu muestra tiene un lema de un poema de Marilyn Monroe. ¿A quién fotografiarías, a la Monroe o a Norma Jeane?

El camino es siempre el mismo. Tocaría la puerta de la Monroe y en cuanto abriera me lanzaría escaleras adentro hasta encontrar (porque sé que la encontraría) debajo de la misma cama sobre la que luego moriría, a Norma Jeane.

¿Has trabajado esta misma temática en Cuba? Si es así, ¿cuándo veremos esas fotos?

Una parte se ha hecho, pero el problema es siempre el mismo, yo y mis circunstancias. La manera en que enfrento mis proyectos tienen mucho que ver con la intensidad, para poder llegar a esas zonas de la realidad a las que solo se llega luego de mucho andar. Y lo que ocurre es que no he podido enfrentar esta temática con el rigor y la profundidad que le reconozco. Por eso es un trabajo pendiente, y lo hecho es solo un breve boceto. Eso sí, un boceto en buena medida interesante y tentador. ¿Que cuándo se podrán ver? Quiero creer que la oportunidad surgirá muy pronto.

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