Lunes, 26 de Septiembre de 2016
14:00 CEST.
Teatro

'Bodas de Sangre', un viaje

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Bodas de sangre de Federico García Lorca se escenifica en el Teatro Trail de Miami ante un público asombrado por su belleza. Raquel Carrió una vez más ha ido a la caza de un clásico y lo ha atrapado, devorado con todos los sentidos y, mejor aun, se ha apropiado de él, tal cual refiere David Mamet —y en alguna medida José Ortega y Gasset— "el hombre es un depredador".

Carrió respeta el espíritu de Lorca. El amor a la tierra, la obediencia generacional, aceptar o castigar, son elementos presentes en toda la obra lorquiana; pero en esta versión libre Raquel reestructura la obra. La tragedia ya se conoce desde el inicio, lo sorprendente será el final.

La dramaturga crea además a Silveria, simbiosis entre adivinadora, mendiga y luna, y le da importancia a la figura paterna que en Lorca es relegada a un plano secundario. Lo cual ayuda a entender la tesis de Carrió en esta versión vida-muerte-reconciliación, creando un paralelismo entre esta obra y las dos orillas, una disputa centenaria entre dos bandos, un pensamiento duro e intolerable de la Madre y una búsqueda reconciliadora del Padre. Ese proceso de humanismo, de esperanza en la comunión de las dos partes, es el más valedero aporte de Carrió a la obra de Lorca.

Un texto no se enriquece si no existe un director. Liliam Vega ha dirigido desde los noventa más de una decena de obras teatrales: desde Lila la mariposa hasta Se busca un DJ. En su viaje por el teatro, ha estado presente la influencia de su maestra Flora Lauten, así como su dualidad de madre y directora. Vega ha ido madurando en su quehacer y se ha destetado completamente, siendo por ella misma una referencia en la escena teatral de Miami.

La ritualidad en el teatro de Vega es uno de sus patrones creativos. Sin embargo, esta puesta en escena se comporta como una partitura musical matemáticamente sincronizada. La estética de la puesta se debate entre la efectividad de los claroscuros y las pinceladas de color entre azules y rojos propios de los postimpresionistas, especialmente Chagall.

Kant defendía el concepto de establecer una distancia para alcanzar una estética del placer; pero en este caso la estética se convierte en una experiencia completamente dependiente del aspecto dramático.

Podría definir esta puesta en escena como postmoderna. El postmodernismo define la cultura contemporánea como espectáculo, y sí, el teatro es un espectáculo sensorial. Sin embargo, podría establecerse una definición más exacta: teatro de inclusión. Porque Vega enriquece su imaginería con maestros como Artaud, Brook y el teatro antropológico de Barba, todo ello junto a una banda sonora original creada por Héctor Agüero, que marca cada estado anímico de sus personajes o sus secuencias per se cinematográficas. Vega incluye, no excluye, invita a discernir o a confluir.

Durante dos meses de intenso trabajo, Teatro del Ingenio ha reunido un equipo de elite, no solo por la calidad actoral de sus miembros, sino también por su calidad humana. Actores de escuelas, generaciones y países diferentes se han unido a la pasión de Liliam Vega para, jornada tras jornada, dibujar con un trazo común esta puesta en escena.

Marta Velasco es una actriz cerebral, maneja los hilos de su personaje en su contexto histórico, lo cuestiona y después nos regala una Madre repleta de matices, de dureza y de fragilidad. Este personaje representa todo el mundo lorquiano, el matriarcado, la tradición, el dolor, el encierro, y Marta nos entrega una interpretación exquisitamente dibujada.

Orlando Casín es un lobo del teatro, maneja su personaje con absoluta credibilidad y se desborda ante el dolor, sin miedo, en un Padre bautizado con sabiduría y sensibilidad, y el público se lo agradece.

Rosalinda Rodríguez con su Adela se abre un espacio en la escena de Miami, impregna su personaje de alegría y humor, vitaliza a Adela con una excelente gestualidad, voz y frescura.

Jorge Álvarez es un actor meticuloso, apoya su personaje no solo con la palabra, sino con una excelente plasticidad, y nos regala un memorable Novio.

Silveria es el hilo conductor en esta puesta en escena, Rocío Carmona le da vida a esta adivinadora-mendiga-luna con una corporalidad precisa, que la lleva por los caminos del miedo y el sueño, con un efectivo uso de la voz. Con este personaje Rocío muestra su adultez en el teatro.

Marisol Correa, con su Mujer, retrata el dolor con convicción y fiereza. Es una actriz que ha hecho mucho reír, pero que hoy también sabe hacer llorar. Se mueve con seguridad, y su escena con Leonardo está excelentemente resuelta, no solo con belleza sino con actuación.

Bodas de sangre es una de las obras más representadas de Lorca desde la década del 30 hasta la fecha y muchas actrices han sido Novia. Sin embargo, Sonya Smith, con fragilidad y preciosismo, le impregna al personaje un matiz diferente. Con elegancia y precisión en su gestualidad, apoyada en el uso de sus manos, borda un personaje creíble y sincero. Y sus escenas de amor con Leonardo se mueven en un plano que limita con lo real maravilloso.

"El talento no es estático, sino que fluye de acuerdo con muchas circunstancias", escribió Peter Brook. Y Gabriel Porras, con su entusiasmo y profesionalidad, impregna seguridad al equipo, teje a su Leonardo con dolor y amargura, y le da credibilidad ante un público expectante.

El apoyo de las Ninfas, Luis Nalerio, Carina Cortés, Gina Manjarrez y Naraai Ortiz es imprescindible para configurar el discurso onírico de la directora, guiados por la constancia y la maestría del coreógrafo Rubén Romeu.

Un efectivo y magistral diseño de luces de Ricardo Rodríguez secunda la visión de realidad- irrealidad en la puesta en escena, junto a la escenografía de Abel Rendón e Iván Galindo, que gráficamente ilustran el dilema de las familias. Los niños Alejandro y Leslie representan, no solo la posibilidad en la reconciliación futura, sino también la continuación de esta escuela que día a día construye Liliam Vega.

Esta puesta ha constituido no solo una fiesta visual para la escena de Miami, sino que también ha sido una rica experiencia colectiva para una compañía en proceso de crecimiento.

 

 


Bodas de sangre tiene su última función hoy, domingo 10 de junio, 5 pm, en el  Teatro Trial, 3715 SW 8th St, Coral Gables, Miami, FL 33134.