Sábado, 1 de Octubre de 2016
20:32 CEST.
Artes escénicas

En la piel de Agustín Lara

Pareciera que Jorge Hernández es el único actor-cantante que hay en Miami. No le bastó con ser Bartolo en La visita de la vieja dama, o el Quijote, en El Señor de la Mancha. Este multifacético actor-pianista-cantante se mete ahora en la piel de Agustín Lara, el poeta de la canción.

Y es que de casta le viene al Jorge: sobrino de Guillermo y de Eloísa Álvarez Guedes, nacido al pie de Varadero, de padre poeta y madre maestra, a sus ocho años ya tocaba el acordeón, a los doce el piano y la guitarra, y a los veinte descargaba canciones en El Gato Tuerto habanero. Fue entonces cuando le picó el bichito de la actuación.

De allá a acá no descansa: el bautismo teatral en el Grupo Buscón, cantar en escenarios internacionales con Miriam Ramos y Rosita Fornés, siete años con su grupo en el Mamá Rumba de México, una inolvidable Habana en el fondo del mar con Maggie Carlés, ser, de lunes a viernes, Estalisnao, en la telenovela de Telemundo, y a partir del sábado, el Flaco de Oro, en Lara, palabras de mujer, en el Dade County Auditorium de Miami. Y para colmo, esta entrevista: 

De todas los personajes que has interpretado, ¿cuál te ha quitado el sueño? 

Don Quijote de la Mancha. No por difícil, sino por conmovedor. Desde los ensayos, fue un proceso de comunión. El Quijote me caló los huesos. Gonzalo Rodríguez, el director, me decía "no quiero que hagas esa pausa tan larga", y era que no podía hablar de la emoción. Don Quijote marcó todos mis trabajos futuros.

¿Te sientes más músico que actor?

Disfruto ensayar con la orquesta, tocar el piano. Pero yo no soy un gran pianista. Quizá canto bien, hasta doy clases de canto en el college, pero me siento más actor. Este personaje de Agustín Lara, no sabes cómo lo disfruto. 

Muchos actores cubanos me resultan recitativos, poco naturales. ¿Pudiera ser que tanta escuela riña con la espontaneidad de un Reinaldo Miravalles, un Guillermo Álvarez Guedes?

Siempre oriento a mis alumnos que al actuar se pregunten "cómo le dirían esto [cada parlamento] a su hermano, a su padre, a su tío" y que lleven esa naturalidad al escenario… Acepto todas las corrientes teatrales contemporáneas, pero defiendo a capa y espada lo que acá llaman el delivery natural y orgánico del actor.

¿Cómo caracterizaste a Lara? ¿Alguien te ayudó a montar al Flaco de Oro, o lo fabricaste a tu medida?

Cuando llegué a México, Alicia Figueroa, la legendaria modelo de Tropicana, me presentó a Gigi Gasca, la viuda de Agustín Lara. Entre Gigi y yo creció una gran amistad. Qué no me habrá contado del músico poeta, en la casa que compartieron en el Cerro del Ajusco, a 3.900 metros sobre el nivel del mar. Gigi hasta me mostró sus cartas de amor.  Cuando Meme me llama y me dice que él y Félix van a producir un musical con las canciones de Lara y me proponen el personaje, fui feliz. Estudié las películas de Lara con María Félix y Ninón Sevilla, sus gestos, su manera de hablar, de cantar. Me metí en la piel de Agustín Lara.

Al veracruzano le picó la cara una prostituta cuando tocaba en un tugurio del puerto. Le quedó una cicatriz fea, en una cara angulosa. ¿Qué tiempo te lleva maquillarte?

Paso tres horas maquillándome antes de la función. Marcos Meré hace un trabajo extraordinario, me convierte en Lara, como antes me convirtió en el Quijote y en José Martí.

El músico poeta, como le decían en México, declaró una vez que todo el mundo tiene derecho a ser cursi. ¿Crees que en sus canciones hay cursilería, como esa que dice: 'te quiero, aunque te llamen, pervertida'?

Pervertida es una de sus primeras canciones, la compuso en una época juvenil en que tocaba en prostíbulos, etapa que él mismo calificaría como "la más negra e infame de mi vida". Pero esa poesía cantinera la depuraría, hasta las joyas de Noche de ronda, Granada o Solamente una vez. Lara escribió más de 500 canciones, muchas verdaderos poemas.

En escena eres Lara mientras Sonia Calero baila y Meme Solís es Meme, ¿es difícil, cuando solo tú y Gerardo Riverón están actuando?

Mi entrevista con el periodista que encarna Riverón es la trama que sirve de hilo conductor. En la primera parte del espectáculo me muevo entre Malena Burke, Xiomara Laugart, Sonia Corp y Ana María Perera, pero ni nos miramos, hay un distanciamiento, las canciones fluyen a mi alrededor.

¿Entonces… es 'Lara, palabras de mujer', teatro musical, o una revista?

El teatro musical es una historia que tiene un nudo, una trama, un desenlace. Lara, palabras de mujer es un recorrido contemporáneo por las canciones de Agustín, pero no hay un desarrollo dramatúrgico, un desenlace, y el espectáculo termina en un fin de fiesta y en ese sentido es más una revista musical.

Algunos actores cubanos en Miami se quejan de que no los contratan, que trabajan en lo que encuentran. ¿Tú que has hecho para ganarte la vida?

He podido vivir de la actuación, quizá porque canto, toco el piano y la guitarra. Cada vez que hay un invento, me llaman. Cuando Pedro Román dirigió el Sueño de Martí, ahí estaba yo tan caracterizado que me asusté de verme en el espejo. He podido meterme en cualquier papel. Y en Telemundo, en la telenovela Una maid en Manhattan, hago el Estanislao, un malísimo, con acento cómico. ¡Magia de la televisión! Me paran en la calle y me preguntan por qué soy un tipo tan cruel.

¿Qué opinas de la invasión de actores y actrices a Miami en los últimos años?

Cualquier invasión artística a cualquier lugar es buena, porque obliga a competir. Te encuentras actores, directores convirtiendo un cuartico en sala teatral. Están echando pa' lante. Aunque les sea difícil al principio. El derecho de suelo cuesta caro.

Pero los músicos se quejan de que los que vienen de la Isla han copado los cabarés de la calle 8 y hasta los teatros.

La población de Miami ha cambiado. Hay miles de cubanos llegados en los últimos años que prefieren a los cantantes y grupos que escuchaban antes de abandonar la Isla. Es una competencia que pone a los del patio a parir.

¿Y qué opinas de estos visitantes 'que no hablan de política'?

¡Qué tienen miedo! Saben que allá los están escuchando y nadie quiere poner el muerto. Desde la Isla viajé dos veces a México, una con Miriam Ramos con el espectáculo Mucho más que dos, con poemas de Benedetti, luego con Rosita Fornés, nos presentamos en el teatro de la Ciudad. Por suerte no me hicieron preguntas difíciles. Si no, hubiera tenido miedo igual.

¿Has pensado en el 'crossover' al inglés?

Pasé años esperando un personaje que tuviera acento. Hace dos meses me presenté, en Nueva York, a una audición para La Duodécima Noche de Shakespeare, y me escogieron para el papel de Seste, el clown, que es un personaje buenísimo.

¡Estoy contentísimo! En julio estaré en la Gran Manzana.

Actores tímidos, insignificantes, brillan en escena. ¿Será su necesidad de transformarse en algún personaje, insatisfacción de sí mismos?

Es como una defensa, una catarsis, la posibilidad de ser quienes realmente somos, en la piel de otros.

¿Te pasa con Agustín Lara?

Me hubiera encantado componer una sola de sus canciones.

 


Lara, palabras de mujer, a partir dek 14 de abril en el Dade County Auditorium de Miami.