Martes, 27 de Septiembre de 2016
11:12 CEST.
Teatro

Una pared de La Habana en Nueva York

Archivado en

La cuarta pared, la obra que intranquilizó a La Habana, una de las puestas más controversiales del teatro cubano de los últimos años, se presenta el sábado 7 de abril, en Nueva York. Estrenada en la sala de la casa de su autor y director, Víctor Varela, en 1988, La cuarta pared, una obra sin palabras, fue ganando admiradores y enemigos como una leyenda urbana. Los pocos que la habían visto en casa de Varela, hablaban de ella con la reverencia y el misterio de los iniciados en una secta secreta.

Nadie que no haya vivido en la hirviente Habana de esos años puede imaginar la resonancia que tuvo La cuarta pared para una generación que vivía meciéndose entre el horror y la esperanza, en un país que una vez más se perdería la fiesta que tantos celebraban. Una obra que desde sus orígenes en la sala de su autor, hasta los actores desnudos en algunas puestas en escena, en la Isla, llenó el imaginario de los que entonces pensaron que la imaginación podía realmente llegar al poder.

Raquel Revuelta, movida por el misterio que rodeaba la obra, se decidió a apadrinarla. Cuatro años más tarde, después de presentarse en Moscú y en Ciudad México, el Teatro Nacional de La Habana desbordado, hizo preguntarse a más de uno: ¿Cómo una obra de teatro de vanguardia, donde no se dice una sola palabra, se convierte en un éxito?

Originalmente concebida para cinco actores, La cuarta pared comenzó a presentarse como espectáculo unipersonal con Bárbara María Barrientos, una de las actrices del elenco original. Síntesis, escencia de sí misma, la obra queda a expresión pura, sin escenografía y por toda utilería una muñeca, una maleta y una bolsa de basura. Varela explica que su intención, era poner de cabeza a Pirandello: en lugar de seis personajes que buscan a un autor, en La cuarta pared los "personajes no buscan al autor, más bien lo aborrecen".

Jerzy Grotowski y Tadeusz Kantor, Andrei Tarkovsky y Heiner Müller, afirma Varela, eran sus dioses cuando escribió La cuarta pared. El espectador quizás adivine, por ejemplo, la huella de La clase muerta de Kantor en el uso de la muñeca, o descubra que la "manipulación" de actores como objetos de utilería remite a la Akropolis de Grotowski. Pero esas fuentes están asimiladas. Varela se apropió de ellas, las hizo suyas y las despojó de la palabra para crear ese gruñido desesperado que tanto irrita a los dramatugos, por temor a quedarse sin trabajo.

No es casual que los cuatro nombres que menciona Varela como influencias sean de directores teatrales (o de cine, en el caso de Tarkovsky) que lucharon contra esa cuarta pared que es la censura. La pieza se puede entender como un replanteo de la función del actor, el dramaturgo y el teatro mismo en un mundo dominado por la gloria y la banalización de medios como el cine.

La obra es también una sugerente metáfora de la relación entre el creador y su criatura; una metáfora que permite tantas lecturas como espectadores quepan en la sala. Apunta Varela: "Mi obra expresa la angustia territorial que puede experimentar un hombre en un país cerrado, marcado por una barrera ideológica: lo demás es dramaturgia y poesía".

Tersites Domilo, autor del blog Tersites, fue espectador de puesta original en La Habana de hace veinte años, en una logia masónica de la calle Ayestarán que tenía el sugerente nombre de "Hijos de la Patria", y corrió a ver, lleno de aprensiones, la actual versión unipersonal. Pero al final de la función, Bárbara María Barrientos lo había convencido. Escribió Tersites: "La actriz hace que el espectador salga de la sala sabiendo que ha presenciado un milagro, que ya es parte de la secta secreta".

Pues el milagro sucederá otra vez, bajo los auspicios del Centro Cultural Cubano de Nueva York, este sábado 7 de abril, a las 8.00 de la noche, en la sala Leonard Nimoy Thalia del Symphony Space (Broadway, esq. 95th St.). El público podrá conversar con la actriz y el director al finalizar la obra. Pueden adquirir sus entradas en: www.cubanculturalcenter.org