Sábado, 1 de Octubre de 2016
14:00 CEST.
Encuesta

Lo mejor de tu año (XXI. Final)

Archivado en

Robert Arellano: Meek’s Cutoff (2010), de Kelly Reichardt

Una cálida tarde de verano me refugié en el aire acondicionado del Varsity Theater de East Main Street de Ashland, Oregon, solo para sentir el aire del Alto Desierto soplándome en la nuca. 

Meek’s Cutoff (2010) es un western histórico en el que ningún indio es asesinado y ningún arma de fuego es disparada por causas violentas —lo contrario a cualquier western de Sam Peckinpah—, pero en el que, durante 102 minutos, la directora Kelly Reichardt (Old Joy, Wendy and Lucy) maneja el suspense como cuerdas de violín mientras nos guía a lo largo de la historia. Tres familias, llevadas por el guía Stephen Meek, pierden su camino en la ruta de Oregón, en 1845, y su condenado viaje se vuelve, a la vez, una prueba de resistencia y espíritu y una poderosa meditación sobre el exilio.

Se trata de un western atípico, centrado en el rol de las pioneras, esposas y madres que, tras la agonizante marcha de cada día, debían comenzar sus funciones de reparar el calzado, cocinar y hacer disparos de advertencia para alejar a los enemigos. En el papel de Emily Tetherow —con una intensidad no menos cautivante que la de sus actuaciones nominadas al Oscar en Brokeback Mountain y Blue Valentine— Michelle Williams se convierte en una joven y dura novia que busca comenzar una nueva vida en los territorios de Oregón. Bruce Greenwood, por su parte, es el brillantemente siniestro Stephen Meek. No confiamos en él más de lo que lo hacen los viajeros cuando proclama, "no estamos perdidos; solo estamos encontrando nuestro camino", pero se trata del único guía a través del terrible desierto.

La impresionante cinematografía hace que nos rindamos ante el ritmo lento y laborioso de la historia, y la banda sonora —una rueda de vagón chirría y chirría como un disco roto mientras una taza metálica choca contra un barril de agua cada vez más vacío— arroja un hechizo que nos mete en el centro mismo de la desolación de los emigrantes. Como en un reverso de El ángel exterminador, de Buñuel, nueve personas erran por el desierto sin poderse alejar entre sí, mientras la tensión entre Tetherow y Meek crece hacia el fascinante enfrentamiento final.

Cuando salí del teatro fui directamente a la heladería de enfrente. ¡Fresa y chocolate nunca me habían sabido tan bien!

Achy Obejas: Cocaine: An Unauthorized Biography de Dominique Streatfeild 

En 2011, he estado oyendo a Jorge Drexler (especialmente Armar la trama) y leyendo libros viejos: novelas de Herta Muller y Edwidge Danticat, entre otros, y el poemario de Michael Ondaatje, Handwriting. Pero con el que más me divertí fue con un librito de 2003: Cocaine: An Unauthorized Biography de Dominique Streatfeild, una historia/ investigación de la cocaína desde sus principios inca a su presente global. Tiene que ver con el crimen, el sicoanálisis, la colonización, el racismo, el dinero, el poder y mucho más. La información viene en cascadas pero esa no es la mejor parte. Streatfeild es un niño travieso que incluye sus propias aventuras en la historia de la droga —y estas son delirantes. Increíblemente, las aventuras no tienen nada que ver con intoxicarse, por lo menos con la droga, sino con todo el proceso de la investigación misma. Streatfield tiene un riquísimo sentido de humor e ironía y no juzga a ninguno de los actores en su melodrama, lo que hace del libro una lectura verdaderamente refrescante.

Jorge Ignacio Cortiñas: Inside Job (Sony Pictures Classics)

Las democracias de la alianza transatlántica están enfermas, pero aún no están muertas. Si logramos salvar nuestras repúblicas, será por películas como Inside Job (traducido al español como Trabajo confidencial o como Dinero sucio).

Se han realizado algunas películas narrativas sobre la crisis económica mundial de hoy en día y la avaricia, el delirio y la falta de responsabilidad cívica que lo causó. Margin Call, por ejemplo, es preciosa a la vista; cualquier persona cosmopolita no puede dejar de admirar el ingenio visual de la película. ¿Recuerdan la escena en la que el agente de bolsa desilusionado entierra a su perro muerto en el patio delantero de la casa que perdió ante su exesposa en el divorcio? Suena complicado, pero Margin Call lo lleva a cabo sin esfuerzo. Probablemente el guionista le dio el perro al agente de bolsas porque la ficción necesita personajes con los cuales podamos simpatizar y situaciones con diversos grados de matiz moral. El problema es que la sinvergüencería reciente de los banqueros y de los políticos que los sirven, unida a la magnitud del sufrimiento que han causado, excede lo que la mayoría de los espectadores consideran plausible en una película de ficción. Estamos en un momento en el que se requiere asombro ante la magnitud del crimen, pero también indignación. Y la generación de la indignación es algo que un documental como Inside Job logra con éxito.

Parte de las tácticas que los banqueros usan para ocultar sus crímenes y proteger a sus políticos aliados, es hacer el proceso del robo de tanta cantidad de dinero difícil de entender. Inside Job logra explicar la estafa de una forma que cualquier ciudadano puede entenderla. Uno siente que le abren los ojos. Tenemos que trabajar para que la mayor cantidad posible de personas vean esta película indispensable.

Roger Salas: Tierra inalcanzable (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores), antología poética de Czeslaw Milosz

Aún a riesgo de caer en los tópicos, no he dudado en colocar a la cabeza de mi lista personal un libro que ya aparece merecidamente en todos los elencos de éxitos: Tierra inalcanzable, antología poética de Czeslaw Milosz, con traducción y prólogo de Xavier Farré, primorosamente editado por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores: ¡las tapas duras se siguen agradeciendo tanto a la hora de saborear las páginas de un libro mayor! Y este es el caso.

Ya desde las notas iniciales se advierte que Milosz se vio obligado, por los acontecimientos históricos del siglo XX, a un "exilio continuo", un deambular ansioso que va del interior de la convulsa Polonia de aquellos años a Francia y por fin a Norteamérica. El exilio iba con él, referido más a una esencia que a un comportamiento, asumido desde esa tristeza báltica, como un esmalte donde no hay brillo sino la pátina de la decepción.

En la poesía de Milosz no hay respuestas sino la extensión de un trazo discontinuo de lápiz, se trata de la tentativa de bosquejo del horizonte de un paisaje propio y ajeno a la vez, donde siempre se habla descarnadamente de sí mismo y se describe (o se intenta descifrar) esa sombra cada vez más corta, proyectada sin calidez sobre suelo desconocido.

José Carlos Rosales: Némesis (Ed. Mondadori, 2011), de Philip Roth

¿Qué extraño maleficio acompaña inevitablemente la vida humana para que los más abnegados, los más fuertes o decididos sucumban sin piedad bajo el azar maldito de la enfermedad, la derrota o el desamparo? ¿Dónde está el error de cálculo para que un amor tan sutil como poderoso quede truncado en sus albores sin posibilidad alguna de restauración o rescate? ¿Por qué los seres humanos nos empeñamos una vez y otra vez en construir anhelos y sueños sabedores de que todo pende de un hilo, un hilo que antes o después se romperá ante la pasividad perniciosa del mundo?

Mientras una epidemia de polio siembra la ciudad de dolor y de miedo, un muchacho de 23 años, Bucky Cantor, en medio de un verano asfixiante, dedica sus mejores esfuerzos a educar y distraer a un grupo de niños en Newark (Nueva Jersey) a través de un programa de ejercicios físicos al aire libre. Otros como él están luchando en los distintos frentes de la Segunda Guerra Mundial y Cantor se siente inútil por no estar donde están sus amigos: su visión defectuosa no le ha permitido alistarse. El pesar, la desazón, ciertos sentimientos de culpa y una capacidad de sacrificio superior a la esperada, hacen de Cantor un héroe escondido, uno de esos que hacen funcionar la maquinaria del mundo sin que nadie lo sepa. La polio hará sus estragos, el amor dictará sus pautas y gravámenes, y un sucio desenlace hará que los protagonistas desemboquen en la ruina de la soledad y el aislamiento. De poco valdrá la entereza, el compromiso o la elegancia a la hora de lanzar una jabalina. Tampoco el respeto o el cariño de los discípulos agradecidos serán suficiente para sortear el mal: cuando el mal aparece, nadie está a salvo y Dios gasta su tiempo en mirar para otro sitio.

Veinticinco años más tarde, uno de los alumnos de Cantor, Arnold Mesnikoff, se tropieza con él en una calle de Nueva Jersey: la historia completa su círculo y Philip Roth cierra las páginas de su relato con una mirada lúcida y realista, amable y descarnada: lo que parecía invencible fue vencido, lo que parecía perenne solo duró un verano. Así es esta novela: la cruda condición humana se cruza con las circunstancias históricas de una época donde la vulnerabilidad ante los zarpazos de una estúpida enfermedad era una estación obligatoria; una novela donde los sueños de una generación nacen y se desarrollan en los estrechos límites de una sociedad que no quiere saber que los naufragios acechan. Poderosa novela, novela inolvidable, valdrá la pena leerla dos o tres veces, seguro.

 


 

Otras selecciones:

(I) Daína Chaviano, Jorge Camacho, Armando López, Dolan Mor y Joaquín Badajoz

(II) Francisco Morán, Lourdes Gil, Camilo Venegas, Lolita Bosch y Fausto Canel

(III) José Kozer, Enrique Collazo, Reinaldo García Ramos, Odette Casamayor y Miñuca Villaverde

(IV) Magali Alabau, Luis Alberto de Cuenca, Isis Wirth, Pablo de Cuba Soria y Yoss

(V) Regina Coyula, Abilio Estévez, Ladislao Aguado, Olvido García Valdés y Jesús Rosado

(VI) Isel Rivero, Jorge Enrique Lage, Alejandro Ríos, Irma Alfonso Rubio y Ernesto Gutiérrez Tamargo

(VII) Jorge Ignacio Pérez, José Prats Sariol, Alicia Mariño, Manuel Santayana y Alberto Lauro

(VIII) Fernando Villaverde, Andrés Reynaldo, Juan Villoro, Teresa Dovalpage y Orlando Jiménez Leal

(IX) Manuel Zayas, Reina María Rodríguez, Gerardo Muñoz, Juan Antonio García Borrero y Jorge Luis Arcos

(X) Tanya Huntington, Carlos Pintado, Amir Valle, Enrico Mario Santí y Orlando Luis Pardo Lazo

(XI) Juana Rosa Pita, Carlos Alberto Montaner, Octavio Armand, Idalia Morejón Arnaiz y Radamés Molina

(XII) Javier Cercas, Ernesto Menéndez-Conde, Edgardo Dobry, Romy Sánchez y Lorenzo García Vega

(XIII) María Elena Hernández Caballero, Heriberto Hernández Medina, Mirta Ojito, Antonio G. Rodiles y Roberto González Echevarría

(XIV) Wilfredo Cancio Isla, Enrique del Risco, Gerardo Fernández Fe y Orestes Hurtado

(XV) Mirta Suquet, Juan Cueto-Roig, Carlos A. Aguilera, Francisco Hinojosa y Vicente Echerri

(XVI) Alejandro de la Fuente, Jorge Ferrer, Germán Guerra, Iván de la Nuez y Margarita Pintado Burgos

(XVII) William Navarrete, Magaly Espinosa, Joaquín Gálvez y Orlando González Esteva

(XVIII) Armando de Armas, Alfredo Triff, Walfrido Dorta, Heriberto Mora y Armando Valdés Zamora

(XIX) Rosie Inguanzo, Alina Sánchez, Juan Antonio Blanco, Uva de Aragón y Arturo G. Dorado

(XX) Mabel Cuesta, Milena Rodríguez, Nivia Montenegro, Emilio García Montiel y Vïctor Batista