Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
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Artes Plásticas

Entre el agua y el fuego

Humberto Calzada (La Habana, 1944) abandonó la Isla junto a su familia poco después de la revolución, en octubre de 1960. Tras graduarse como ingeniero industrial en la Universidad de Miami, a mediados de los años setenta decidió dedicarse exclusivamente a la pintura. En el 2006, el Lowe Art Museum de la Universidad de Miami presentó una Retrospectiva de treinta años de su obra y, ahora, el Patricia & Phillip Frost Art Museum inaugura la muestra Humberto Calzada: The Fire Next Time, que se exhibirá desde hoy hasta el próximo 8 de enero dentro de la serie "Artistas de la Florida".

Hasta ahora, la obra más conocida de Calzada eran unas arquitecturas cubanas vacías que, a pesar de la inquietud que pudieran provocar, resultaban apacibles. Luego vino un ciclo de arquitecturas ruinosas y, ahora, fuegos y desastres.

Preguntado por DIARIO DE CUBA acerca de a qué se debe este cambio, Calzada explica: "Desde los años 90, cuando trabajaba mis espacios inundados, me sentí tentado a incorporar en el futuro el tema del fuego. La razón es que en ambos elementos, agua y fuego, encuentro referencias simbólicas alusivas a la catástrofe y la muerte, pero también a la purificación y el renacimiento. Creo que la idea quedó ahí hibernando, indecisa, hasta que las imágenes incendiarias de la primavera árabe en la televisión y la prensa me motivaron definitivamente a hacerlo".

En algunas de las nuevas pinturas de Calzada puede identificarse La Habana como la ciudad donde tienen lugar las nuevas explosiones y fuegos.

"La Habana está ahí presente en algún momento", explica el pintor. "Y la Cuba total, aunque muy sutilmente. La idea era conciliar mis motivaciones con la posibilidad de una primavera cubana. Es el sueño inflamable de cubanos de dentro y fuera".

Las viejas casonas con mediopuntos aparecen también, aunque con protagonismo muy atenuado, en estas pinturas nuevas. Sobresalen, sin embargo, torres de telecomunicaciones.

"La casona colonial en este caso es el elemento de conexión con el contexto cubano y con las etapas anteriores de mi trabajo" —aclara Calzada en sus declaraciones a DIARIO DE CUBA—, "pero el protagonismo estriba en la presencia de fuego con la carga simbólica que ya mencioné. Es una alegoría contra un estado de opresión. Las torres de telecomunicaciones ya me venían atrayendo visualmente, y no me era difícil asociarlas como icono de la vigilancia del poder. En el mundo libre son torres que facilitan la comunicación cotidiana, pero en los países con gobiernos totalitarios se usan para controlar, vigilar y espiar al ciudadano común".

El pintor aún no sabe precisar el camino que tomará su obra en el futuro, ni cuánto tiempo tratará la nueva temática: "Cuando me involucro en un tema para una muestra se van quedando montones de bocetos pendientes que no dan tiempo de llevarlos al lienzo", dice. "Generalmente sigo trabajando la temática hasta que me satura o me asalta una nueva idea y entonces cambio el rumbo. Pero aún así, ocasionalmente me gusta revisitar viejas motivaciones o regresar al boceto engavetado".

 

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