Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
13:20 CET.
Teatro

Conozca Cuba primero y el extranjero después

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El grupo de teatro El Ciervo Encantado, dirigido por Nelda Castillo en su sede de 5ta y D (El Vedado), aprovecha el verano para irse de vacaciones. Queda solo en escena el monólogo de Mariela Brito, cuyo personaje La China Yara a su vez aprovecha el verano (y la lista de profesiones recién autorizadas por el gobierno a ejercerse por cuenta propia) para partir de vacaciones también. No a un campismo popular, ni a esa caricatura de carnavales que quedan en Ciudad de La Habana, por supuesto que no. Vacaciones de verdad, explaya su rufa de shopping La China: gozadera en CUC. Y para eso hay que recuperar la divisa empeñada en coger carretera cómoda en una Yutong de turismo, desde Viñales hasta Santiago de Cuba, Varadero y cayos de lujo incluidos. Recuperarse, parece ser la clave de este performance unipersonal.

Interactivo a matarse con el público, casi sin trabajo de luces ni de música ni escenografía, Mariela Brito monta una caracterización soberbia de un mujeronga luchadora con jerga de barrio, pero con alma y pericia de mini-empresaria volcada al capital foráneo, única fuente de legitimidad para triunfar o al menos hacernos la vida más llevadera. Con ropita morbosamente entallada (en primera fila dan ganas de pegarle un mordisco cuando perrea su reggaetón), con joyería dental, sobremaquillada, simpática al punto de lo político y hedonista del día de hoy, Yara La China es una optimista más allá de su ingenua incultura (estorbo superfluo para salir adelante), y eso no abunda mucho en el arte cubano actual. La tipa es una triunfadora y eso despeja cualquier conflicto de la dramaturgia. Su carisma de cubana común lo resuelve todo con una calculadorcita barata que es su ábaco y su talismán para no arruinarse en la próxima transacción (trapicheo).

Cubalandia Excursiones se llama el negocito propuesto por El Ciervo Encantado. Una síntesis de los nuevos tiempos de móviles con musiquita, paladares resucitadas y cambalaches en CUCs, a lo largo y estrecho del caimán dormido durante ya más de cincuenta años. Playas, campos, sitios arqueológicos, villas coloniales, lugares históricos, santuarios religiosos; a todos los puntos de nuestro Lonely Planet Cuba nos lleva este teatro de estación. En cada destino algo hay que pirañear, algún bisnecito por la izquierda del salario y por la derecha de la licencia a pagarle a la ONAT, algún contrabando casi legal, para ir tirando, para resolver, para recuperarnos después de tanta utopía al margen de la plusvalía.

En el telón Doble Moneda, del artista plástico Lázaro Saavedra, podría entreverse cierta crítica documental a la visión de la patria como una plaza sitiada, mientras su economía permanece partida en dos. Pero el texto avanza y avanza y no se detiene en simbolismos intelectuales. Esta mujer está llena de deseos, iluminada por ilusiones chinescas. Yara es mucho más que una simple colega de la ruta rota de nuestra Generación Y (en la obra se menciona a un tal Yoani, por cierto, y la sala se estremece un poco con la palabra puesta en público en voz alta). No es Yara, es La Luz de Yara. Es físicamente un impulso: masa (que a su cuerpo le sobran a la perfección) multiplicada por la velocidad (nuestra heroína es un cohete en cualquier acepción).

Nos quedamos con ganas de más a nivel de guión y de improvisación. Toda vez instaurado el tono (el personaje viene actuando desde la cola de acceso a la sala), Cubalandia Excursiones es un tiovivo que divierte sin marear. Esto podría ser con suerte una buena señal: la puesta en escena no aburre, sino que vuela sobre el proscenio como Mariela Brito (como el poster de Fidel y Raúl que ella pone y al rato remueve al ritmo del tam-tam de su cintura de temba en talla). Pero igual podría ser falta de mala intención: acaso es hora de que El Ciervo Encantado se asesore con alguien que sepa optimizar el cortocircuito imaginario entre todo arte del desastre y la peligrosa politicidad que es crear hoy en Cuba con libertad límite. Sin comentarios.

Como dice el flyer de Yara La China que sirve como programa o promocional: ¡aprovecha la ganga, el paquete a tu medida!

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