Jueves, 14 de Diciembre de 2017
19:37 CET.
Música

«Lloré cuando me suspendieron el concierto en La Habana»

'Más cerca de ti', tu nuevo disco, fue grabado en vivo en un pequeño bar en Monterrey. ¿Te sientes más cómodo en el estudio o  en el directo más íntimo?

Para mí, las dos cosas tienen su magia. Aparentemente son diferentes, pero tienen muchos puntos de contacto, ya que el estudio también genera un testimonio. El vivo es una forma de realizarme, el Pancho que necesita estar delante de un público, en directo.

Me gustan las dos situaciones. Cuando estoy en un estudio no llego con todo concebido. El estudio es un tamiz de creación donde surgen muchas propuestas.

Cuba ha 'exportado' excelentes boleristas, salseros y jazzistas, entre otros, pero los baladistas han tenido mucha menos repercusión, dentro y fuera. ¿Es un problema de autores, arreglos o de producción discográfica?

Es un problema múltiple. Primero, la mano de Dios, del Dios que está dentro de nosotros, porque yo no creo en el Dios del cielo. Depende mucho del talento que te da Dios al nacer, de tu esfuerzo y del camino que puedes recorrer para proponer tu obra. El objetivo es el público, pero además están el cómo, el qué, los medios, la industria.

Trato de proponer mis verdades en mis canciones. Eso es lo único que puedo decir. Hago lo que mi Dios me manda, y después no sé cómo suceden lo demás para que la música llegue al corazón de la gente.

Yo he llegado a más países que quizás cualquier salsero, pero no tengo por qué ser el único. A lo mejor es que los otros no se han esforzado tanto, no han buscado su verdadero camino.

Pronto serás el primer compositor no mexicano de nacimiento en recibir la Medalla Agustín Lara.

Sí, soy el primer compositor no mexicano en recibir esta categoría, y de verdad que me siento muy orgulloso. Realmente la propuesta viene del gobierno de México, porque me he portado bien. Lo único que he hecho es componer canciones con el alma. México es un lugar donde he podido sentirme un hombre digno, con toda la suerte del mundo por poder trabajar en lo que me apasiona: la música.

En Cuba hice algunos intentos. Pero no le echo la culpa a nadie. Recuerdo que en Cuba yo no tenía la actitud para defender mis canciones, por algunas decepciones. Decidí no tener una presencia, no luchar por tener un lugar como cantante o cantautor. En México sucedió todo lo que yo deseaba en mi vida. Soy cubano-mexicano, de corazón. Sin quitarle lugar a España, que fue donde sucedió mi primer éxito.

México te premia, pero en Cuba sigues prohibido en la radio. ¿Esto no suena demasiado raro en una Isla que hizo primero una estatua a Lennon y a Lady D que a Matamoros?

Es un buen ejemplo lo de la estatua de Matamoros. La de Lennon está bien puesta, dondequiera que sea, pero así sucede. Se dice que no somos profetas en nuestra tierra. Yo realmente tengo mucha dicha, porque las cosas ya no se pueden prohibir, aunque he estado mucho tiempo fuera de la radio y la televisión en nuestra tierra.

Pero pudiste viajar a La Habana…

Una vez, con Pablo Milanés, y mediante una estrategia extraña. No quiero hablar mucho de eso, pero Pablo me presentó en el Café Cantante del Teatro Nacional, se fue a su casa y yo hice el recital completo.

Después pensé que podía hacerlo solo y empecé a preparar un concierto en La Cecilia, adonde tuve que llevarlo yo todo. Horas antes me apagaron la luz y me dijeron que no podía cantar en mi país. Eso fue hace cinco años. De ahí me fui a llorar, solito, a la casa donde estaba rentado, porque estaba ilusionado con hacer un concierto en Cuba. Tengo todo esto filmado, pero no quiero usarlo para vengarme de lo que me hicieron. Algún día se sabrá, estoy preparando un documental sobre mi vida.

¿Ves cerca el momento en que Willy Chirino y Gloria Estefan se presenten en la Isla, incluso antes del cambio definitivo?

No sé Willy Chirino y Gloria Estefan, pero yo estoy visualizando mi concierto. Y, si se logra eso, es que algo empieza a cambiar. A lo mejor no totalmente, como uno quisiera, pero en la vida hay que ir acercando las cosas. Ya los años te van diciendo esto también. No sé ellos, pero yo estoy concentrado y hay cosas que están muy ajenas a mi. Las actitudes pertenecen a cada uno. Ojalá que todos pudiéramos cantar allá.

A Miami, por ejemplo, están viniendo muchas orquestas de Cuba. Muchos aquí lo critican, pero yo me alegro de que puedan venir, porque alguna vez estuve en la Isla y tenía muchas ganas de venir a Miami a cantar, o a hacer cualquier cosa.

Uno sabe cómo es ese gobierno. Si tú lo retas, se van a cerrar más. Es mejor, creo yo, ir poco a poco, con una estrategia inteligente. Que vaya uno, que vaya otro, y algún día se establezca el intercambio. Esto es necesario para los pueblos, para enriquecerse. Y haría más feliz al pueblo nuestro.

Acabas de grabar con Armando Manzanero. ¿Es ese álbum un clímax en tu carrera?

Yo había grabado un disco anterior (Te acuerdas), e incluí una canción del maestro Manzanero. Él la escuchó y le interesó. En México coincidimos mucho en algunas presentaciones, y de ahí surgió mi propuesta: hacer un disco en el que yo cantaba sus canciones y él cantaba las mías. Y aceptó. Este disco saldrá en octubre o noviembre. Después de grabarlo, si quedaban algunos humos en mi, se disiparon. Todos los días, cuando me despierto, le doy gracias a mis santos, a mi Dios y a la vida por todo lo que me ha sucedido.

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