Jueves, 14 de Diciembre de 2017
18:19 CET.
Cultura

'Al pan, pan, y a la dictadura, dictadura'

En la noche del martes 29 de junio, en la ciudad de Pinar del Río, hicimos entrega, como parte del jurado, del premio que convoca la revista independiente Convivencia.

Al entrar en casa de Karina Gálvez, una de las colaboradoras más fervientes con que cuenta Dagoberto Valdés para su proyecto editorial, nos daba la bienvenida en el tramo de vivienda que le dejaron, pues al brindarla de oficina y aulas de encuentro ciudadano, le valió que una mañana varios funcionarios del Estado, escoltados con policías, invadieran su propiedad y destrozaran el muro del fondo, partiendo la casa en dos.

Desde la calle puede verse el doble muro que divide ahora el hogar: uno de concreto y otro de planchas metálicas, que sirven, cómo no, de pizarra para plasmar los dibujos y libres pensamientos de sus visitantes.

En última instancia, los funcionarios no son culpables al desempeñar su desagradable papel. Sabemos que después, como en el juicio de Nuremberg, dirán que cumplían órdenes y que si se negaban perderían sus trabajos y en definitiva, los sustituirían otros. Estos verdugos no son conscientes —como tampoco lo es la jerarquía política del país, que ordenó con esa acción la violación de varios de los más elementales derechos del ser humano—, que su proceder, más que ira, nos provoca lástima, que resulten, a nuestros ojos, tan infelices y miserables. Sin embargo, como le expresé públicamente a Karina, siento tanto orgullo por ella y su familia, que por no estar en su lugar, siento envidia. Y temo no estar a su altura, pues a pesar de todo, no ha perdido la constante sonrisa.

La historia ha demostrado que los "muros" son derribados. Ese murallón es un símbolo de que el sacrificio de Dagoberto Valdés, del equipo de redacción de Convivencia, y de los participantes en los talleres de educación cívica, es necesario.

Una señora de 70 años, a la que recuerdo desde mis primeros apoyos a la revista Vitral, nos daba la bienvenida también, y al acercármele le dije: usted no renuncia. Ella me dio un beso, y me dijo la frase que escogí como título para este escrito.

El Patio de Karina, sin techo, salvo la mata de mango que acogía a varias palomas, y sin la extensión inicial con que comenzó el proyecto, sirvió igual para realizar la premiación. Pudimos percibir el calor humano de los que precisan la luz de libertad. Aquel pedacito de patio que dejaron, quedó bendecido por Monseñor José Siro González Bacallao, Obispo Emérito de Pinar del Río, el día que bendijo la imagen de la Virgen de la Caridad que nos acompañaba como la gran madre guardiana de la patria cubana, sabiamente llamada por Juan Gualberto Gómez como "emblema patrio".

Aquella noche tuvimos la certeza de que bastaría una loza del patio para lograr la premiación y poder escuchar las palabras de los que asistieron, al agradecer el espacio de libertad de pensamiento que tanto necesita la nación.

Era medianoche y regresábamos a La Habana. A Yoani Sánchez le urgía terminar un libro en proceso de elaboración. Reinaldo Escobar tenía unos trabajos pendientes de enviar por internet. En la mañana, a Orlando Luis Pardo lo esperaba su trabajo de fotografía. La fatiga por la lectura y visualización de las obras concursantes, el viaje de ida al amanecer, la discusión, ya en Pinar del Río, para escoger las obras premiadas, la premiación en la noche y el viaje de regreso, asomaba en nuestros rostros.

El chofer, en broma, preguntó que si llamaban reclamando nuestro regreso, qué hacía. Todos nos miramos, la misma emoción que nos despertó aquella mañana apareció en cada uno: "por supuesto: regresar", dijimos.

----

Ganadores del concurso Convivencia:

Premio al mejor libro de cuentos para Francis Sánchez Rodríguez, por La salida.

Premio al mejor ensayo para Dimas Castellanos Martí, por Utopía, retos y dificultades en la Cuba de hoy.

Premio al mejor cuaderno de poesía para Pedro Lázaro Martínez Martínez, por Esto no es un arte poética….

Premio al mejor guión audiovisual para Henry Constantin Ferreiro, por Cuando termina el otro mundo.

Premio al mejor tríptico fotográfico para Ángel Martínez Capote, por Impotencia.

------

Ángel Santiesteban tiene un blog: www.loshijosquenadiequiso.blogspot.com

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.