Política
Reforma universitaria sin autonomía
Dimas Castellanos
|La Habana
| 16-01-2012 - 7:05 pm.Cómo fue ganada y cómo se perdió, bajo el régimen revolucionario, la Autonomía Universitaria.
En ocasión del 50 aniversario de la Reforma Universitaria promulgada en enero de 1962, el diario Granma publicó el lunes 9 de enero de 2012 un artículo de Armando Hart Dávalos titulado Universidad y Sociedad, en el cual se plantea que: "tras el triunfo de la Revolución era imprescindible la Reforma Universitaria para poder hacer realidad la articulación definitiva de la universidad con el pueblo y con la nueva realidad socioeconómica nacional...".
En el artículo se omite lo más significativo: la historia que condujo a la pérdida de la Autonomía Universitaria como nervio de la sociedad civil. Tal simplificación de los antecedentes le permite a Hart conferirle a la reforma de 1962 un carácter definitivo, tal como si los procesos sociales tuvieran un punto de remate.
José Ortega y Gasset, en Misión de la Universidad y otros ensayos afines, sentenció: "El hombre pertenece consustancialmente a una generación y toda generación se instala no en cualquier parte, sino muy precisamente sobre la anterior. Esto significa que es forzoso vivir a la altura de los tiempos y muy especialmente a la altura de las ideas del tiempo".
Entre el siglo XIX y principios del XX, el padre José Agustín Caballero, Tomás Romay Chacón, Félix Varela, José de la Luz y Caballero, José Martí y Enrique José Varona, entre muchos otros, realizaron ingentes esfuerzos por situarse a la educación a la altura de sus tiempos. De ello se deduce que la reforma de la enseñanza es un proceso continuo que no admite "carácter definitivo" y que de esa continuidad emergió la Autonomía Universitaria como necesidad ineludible de la modernidad.
En la República, Carlos de la Torre, en el discurso de toma de posesión del cargo de Rector de la Universidad de La Habana en 1921, esbozó un programa para reformar la universidad y lograr la Autonomía Universitaria, que para él consistía: "en autorizar a la Universidad a manejarse en todos sus asuntos con absoluta independencia, menos en lo relativo al manejo de sus fondos". Al año siguiente, el Rector de la Universidad de Buenos Aires, José Arces, impartió una conferencia acerca de "la evolución de las universidades argentinas", en la cual explicó el proceso iniciado con el Manifiesto de Córdoba de 1918, que dio lugar a una reforma universitaria cuyo eje central era la autonomía y la intervención del estudiantado en el gobierno universitario.
En ese contexto un grupo de estudiantes cubanos publicaron un manifiesto en el que llamaban a constituir una asociación estudiantil, la que fue fundada en diciembre de 1922 con el nombre de Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). Seguidamente, el 10 de enero de 1923, la naciente federación publicó el Documento Programa de la Reforma Universitaria en Cuba, en el que se solicitaba "La personalidad jurídica de la Universidad y su autonomía en asuntos económicos y docentes". Para solucionar la situación, Enrique José Varona propuso crear una comisión integrada por profesores y alumnos para estudiar el proyecto, lo que al ser aceptado condujo a la constitución de la Comisión Mixta, integrada por el Rector, profesores y miembros de la FEU y reconocida por decreto Presidencial.
Analizado el proyecto por la Comisión Mixta, el Rector, el Directorio, profesores y alumnos, se dirigieron hasta el Palacio Presidencial y entregaron al presidente, Alfredo Zayas, las bases del proyecto de ley para la Autonomía Universitaria. Zayas, ante la fuerza del movimiento reformista, reconoció legalmente a la FEU y autorizó la creación de la Asamblea Universitaria, compuesta por profesores, graduados y estudiantes. El avance reformista desembocó, en octubre de 1923, en el Primer Congreso Nacional de Estudiantes, que exigió la derogación de la Enmienda Platt y acordó crear la Universidad Popular José Martí, para abrir las puertas del alto centro docente a los obreros.
Durante el gobierno de Gerardo Machado se disolvió la Asamblea Universitaria y se ilegalizó a la FEU, pero la lucha continuó. Finalmente, el 10 de septiembre de 1933, después de la caída de Machado, el Gobierno de los Cien Días encabezado por Ramón Grau San Martín emitió el Decreto Ley 2.059 de octubre de 1933, que puso en vigor la Autonomía Universitaria. Posteriormente, al fracasar la huelga de marzo de 1935, la Universidad fue tomada militarmente y el gobierno dejó sin efecto la autonomía.
En 1939, bajo la presidencia de Federico Laredo Bru, se restableció la Autonomía Universitaria y se convocó a la Asamblea Constituyente que aprobó y redactó la Carta Magna de 1940, la cual, en su artículo 53, refrendó el carácter constitucional de la Autonomía Universitaria de la siguiente forma: "La Universidad de La Habana es autónoma y estará gobernada de acuerdo con sus Estatutos y con la Ley a que los mismos deban atemperarse". Gracias a ella, en el recinto docente se pudieron formar las fuerzas que enfrentarían el Golpe Militar de 1952, a pesar de que Fulgencio Batista echó por tierra la peligrosa Autonomía Universitaria con la derogación de la Constitución del 40.
En enero de 1959, en lugar de la promesa de restablecer la Constitución de 1940, como rezaba en La Historia me absolverá, ésta fue reformada, sin consulta popular, para conferir al Primer Ministro las facultades de Jefe de Gobierno y al Consejo de Ministros las funciones del Congreso; una modificación similar a la que había hecho Batista con los Estatutos que sustituyeron la Constitución después del Golpe de Estado de 1952. Acto seguido, se procedió al desmontaje de la sociedad civil y de todos sus instrumentos, incluyendo la Autonomía Universitaria.
Para ello se creó el Consejo Superior de Universidades, formado por profesores y estudiantes de los tres centros universitarios del país y representantes del Gobierno. Dicho Consejo elaboró el proyecto de Reforma Universitaria presentada el 10 de enero de 1962. Ese mismo año, el dirigente comunista cubano, Carlos Rafael Rodríguez, en un artículo publicado en la prensa, planteó que la nueva Universidad sería regida conjuntamente por profesores y alumnos, pero aclaró: "en la medida en que la revolución universitaria es obra de una verdadera revolución y que el socialismo preside las transformaciones, no es posible pensar en los profesores y los estudiantes como dos grupos antagónicos… Un profesor de conciencia revolucionaria, orientado por el marxismo leninismo y militante de esa ideología durante años [se refería a Juan Marinello], no necesitará de la presencia vigilante de los estudiantes junto a él en el gobierno de la Universidad, porque tendrá la madurez suficiente para enfocar los problemas de la educación superior con un criterio certero".
De esa forma, la Autonomía Universitaria, sin haber sido derogada legalmente, de hecho dejó de existir. Desde ese momento la Universidad, una de las fuentes más importantes de cambios sociales en nuestra historia, quedó inutilizada para esos fines. Una de sus peores consecuencias radicó en que bajo ese control, el Estado enarboló la consigna de la Universidad para los revolucionarios, que se materializó en la separación de cientos de estudiantes y profesores que no compartían la ideología del sistema.
El resultado no podía ser otro. Ante la intención de darle carácter definitivo a un proceso cambiante, la Universidad, con la pérdida de la Autonomía, dejó de ser nervio de la sociedad civil. Por ello, los cambios que se están efectuando en la economía tienen que ser complementados con cambios en la libertades y los derechos, entre los cuales la Autonomía Universitaria es una necesidad insoslayable para poner la Universidad a la altura de los tiempos.




Comentarios
madre mia cuanto desproposito, gracias por la publicacion he aprendido datos muy importantes que desconocia,yo he estudiado un univercidad privada actualmente estudio en una autonomica,,, he viajado por varias univercidades,,,, me he quedado sorprendida no del articulo sino de los comentarios sobre todo de la tal yenet me parece muy fuerte en fin suerte para este curso a todos
La pregunta que se debe hacer el columnista no es “cómo fue ganada y cómo se perdió” la autonomía universitaria, sino preguntarse sobre su legitimidad, si realmente a una institución estatal se le puede otorgar una “absoluta independencia” en todos los asuntos, o al menos indagar qué fue lo que sucedió durante el período de la autonomía universitaria.
Si decide hacer lo último sólo encontrará los múltiples abusos que una ley tan absurda produjo. Es natural que la universidad se haya convertido, gracias a ese privilegio, en el ring de los “bonchistas” y en la guarida de los facinerosos del MRR y de la UIR. Y aun después de la supuesta “derogación”, bastante simbólica por demás, seguía siendo el estado mayor de los terroristas del Directorio. Si trata de contestar la primera pregunta llegará a la conclusión de que no es más que un engendro jurídico, pues ningún estado de derecho puede existir si permite que una institución estatal, ni aún una privada, pueda situarse al margen de la ley. Es muy posible que, durante el período 1940-1952, e incluso hasta 1958, en el recinto universitario, hubiera más armas que libros, y es muy posible incluso que una cantidad considerable del presupuesto universitario fuera a parar a manos de los “revolucionarios”. Según nos dice su descuidada hija en su muy natural defensa, Aureliano Sánchez Arango seguía recibiendo su salario de la universidad a pesar de que estaba exiliado en Miami y seguía conspirando en contra de Batista.
En el año 84 un grupo de estudiantes de la Universidad de la Habana, protestamos (por escrito y sin ningun trasfondo politico) por problemas organizativos de la universidad, y como ningun lacayo intermedio logro convencernos de cayarnos y no molestar mas, su majestad el rector fernando de rojas (un mal bicho que creo que todavia esta haciendo daño por ahi) se digno a recibirnos.
El rector uso toda su berborrea para justificar los problemas creados por funcionarios incompetentes, pero politicamente confiables, pero como nosotros teniamos dos dedos de frente no nos pudo confundir y le demostramos que nos estaba engañando deliberadamente.
Cuando se vio ridiculizado por cuatro vejigos, le hecho mano al recurso supremo, darle al asunto un matiz politico, ya no protestabamos contra la desicion de un inepto, sino contra la revolucion y bla bla bla... por poco hacen una hogera en la plaza cadenas para purificarnos...
Como se imaginaran, a los que eran militantes los molieron los huesos en el comite de base, y a todos nos mandaron a botar de la universidad, usando la clausula de que una sola ausencia injustificada a clases era motivo de expulsion inmediata.
La cosa no termino peor, porque uno de los dirigentes del partido en la facultad, que a pesar de eso era una persona honrada, se la jugo por nosotros y no dejo que nos expulsaran. Cuando se reunio con nosotros en privado nos dijo que lo que el rector habia mandado que nos hicieran era una mariconá, asi, con acento en la a como se dice en buen cubano.
Leyendo en este articulo el parrafo donde Carlos Rafael (que tanbien tenia su cola de paja) dice que:
"Un profesor de conciencia revolucionaria, no necesitará de la presencia vigilante de los estudiantes junto a él en el gobierno de la Universidad, porque tendrá la madurez suficiente para enfocar los problemas de la educación superior con un criterio certero".
No puedo mas que recordar como ese rector, persona de evidente conciencia revolucionaria (porque si no no lo hubieran puesto ene se cargo, o no?) descargo su impotencia tratando de destruirle la vida a un grupo de muchachos de veinte años, y a sus familias con ellos, por supuesto.
PD
La caceria de brujas no acabo ahi, un año despues un estudiante del grupo, que no habia participado del suceso anterior (como el pobre de Alonso Alvarez de la Campa) se le ocurrio plantear en la asamblea de balance de la FEU que no entendia por que en el comedor de la universidad habian dejado de dar tenedores y nos obligaban a comerlo todo con cucharas. Ahi mismo se revolvieron los inquisidores y volvieron a pedir analisis y sanciones, porque los problemas ideologicos de aquel grupo seguian manifestandose..........
Muy buen articulo, es bueno que se publiquen estas cosas para los troles castristas que se creen que la historia de Cuba empezó en 1959 y no tienen ni idea de los logros en materias civiles que tenían los jóvenes antes que los Castro secuestraran el país.
eso se llama socialmente "cortarle los co..j..nes a la nacion" y lo lograron, por eso desde entonces estamos que nuestras mujeres no paren mas que maricas que solo saben llorar y escaparse de la isla.
Se llama CORTAR POR LO SANO.....en las UNIVERSIDADES....esta el PENSAMIENTO PROGRESISTA DE LA NACION...y ellos lo saben....la REFORMA...fue la mejor manera de SOMETERLOS al AMO Y SEÑOR DE LA NACION....
No hay otra historia....bastante se respira el ANTI SOCIALISMO CASTRISTA por la COLINA UNIVERSITARIA....
Desde el CLAUSTRO hasta el ESTUDIANTADO....se preguntan hasta cuando
La universidad cubana se ha convertido en en las peores del continente si en una cuna de acólitos del régimen. Esta llena de rectores, decanos..etc que son lacayos del régimen, que obligan a los estudiantes a participar en actividades inútiles pero que realzan al sistema; un ejemplo de ellos es la Dra. Yanet Rodriguez Sanabria, decana de la Facultad de Matemáticas, Física y Computación de la Universidad Central de las Villas, tan vil es su dictadura en esa Facultad que le han llegado a poner carteles de "Abajo Yanet" y es conocidad entre los estudiates por los sobrenombres de la "Perra Comunista" y "La Nazi"
Una de las más importantes razones por las que la Universidad en Cuba no es autónoma es porque precisamente de ahí surgió el germen revolucionario de 1959, y el gobierno que se formó en esa misma Universidad ha cercenado el derecho a esa autonomía para impedir que se vuelva en su contra.
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