17 de Mayo de 2012 - 12:17 pm

Economía

¿Quién es el padre del cuatrero?

Su voto: Ninguno (8 votos)

Con solo seis meses de fundada, la provincia de Artemisa ya reportó 700 robos de ganado. En Bahía de Malagueta, un refugio de la fauna, ya no se ven las reses silvestres.

El hurto y sacrificio de unas 700 reses en los primeros seis meses de 2011 estuvo en los debates de la Asamblea del Partido Comunista de la provincia Artemisa este mes.

Con solo el 3,64% de la superficie del país, Artemisa ocupa el décimo tercer lugar en extensión entre las provincias de Cuba, con una población de 502.312 habitantes.

"Si la policía informó de 700 denuncias de hurto y sacrificio de ganado, esa cifra usted la puede multiplicar por cinco para tener una idea de las reses robadas y sacrificadas en realidad", dijo un conocedor del tema en alusión a los animales faltantes en los rebaños cuya pérdida no es registradas como delito, pero que en realidad son reses robadas, sacrificadas, para abastecer el mercado negro.

"Cuando en fecha tan temprana como la primera mitad de la década de los años sesenta el gobierno prohibió el sacrificio del ganado vacuno y la comercialización de su carne por particulares hizo surgir la plaga más devastadora que el campo cubano ha sufrido: el matarife clandestino", dijo a DIARIO DE CUBA un sociólogo que durante años se ha dedicado al pesquisaje de la criminalidad.

Depredador, puede que armado de un silencioso rifle de calibre 22 o una escopeta de caza submarina, lazos, cuchillos, cizañas capaces de cortar cadenas o gatos neumáticos para levantar enrejados de establo, el matarife arrea con cuanto se le ponga delante, no importa si es una vaca lechera, una yunta de bueyes destinada a la labranza o el caballo de tiro con el que un cochero mantiene a su familia.

"Con todo, pocos resultan quienes no son cómplices de los cuatreros en Cuba, donde unos cuantos huevos, algunos gramos de pollo o pescado y una poco atractiva mezcla de piltrafas molidas con granos de soja constituye todo el abastecimiento de las carnicerías", dijo el sociólogo.

"Es preciso ser un niño pequeño, un anciano muy enfermo, padecer complicadas dolencias, encontrarse hospitalizado o pertenecer a ciertos grupos de poder para conseguir un pedazo de carne de vaca", señaló un hombre para justificar que cada vez que puede compra carne de res en el mercado negro.

"Esto es un problema político. No puede meterse presa a toda esa gente", dijeron del nivel central del Ministerio del Interior a la jefatura en Las Tunas, a finales de la década de los ochenta.

En el otrora central Elia, dos jóvenes de apenas 17 años se habían aficionado a matar vacas lecheras de aquel poblado y del cercano Guáimaro cuando, investigando un asesinato, los de Homicidios dieron con ellos y fotografiaron con las manos en la masa a más de un centenar de sus clientes, entre los que había militantes del partido y la juventud comunista.

"No creo que exista alguien en Cuba —desde el más humilde de los ciudadanos hasta altos dirigentes— que pueda negar que al menos una vez en su vida ha comido carne obtenida de forma ilegal, ya sea de una vaca robada o de un venado cazado con abuso de poder", afirmó el sociólogo, que pidió el anonimato.

Cuba cuenta con 253 áreas protegidas. Una de ellas, con 23.262 hectáreas dedicadas al refugio de fauna, es la Bahía de Malagueta, en Las Tunas. Allí los españoles fundaron un hato en 1595. En 1999, más de 400 años después, todavía podía verse ganado cimarrón pastando o abrevando en las aguadas del monte.

Alguna vez la ficción ha descrito cómo cazadores y tramperos bien equipados, gente encumbrada, da caza al ganado silvestre para, en camiones refrigerados, transportar la carne a La Habana. Más allá de la literatura, en una oportunidad fueron encontradas cinco reses atrapadas con delgadas pero resistentes cuerdas de acero en una aguada, en lo intricado del monte. Unas estaban ya moribundas; otras, en estado de putrefacción. Lo cierto es que hoy ya no se ve ganado silvestre en Malagueta.

Aunque el Partido Comunista y la Asamblea Nacional del Poder Popular en reiteradas ocasiones han debatido la gravedad del robo de ganado en Cuba, no han reflexionado sobre el origen del delito: la penalización de la relación comercial entre el criador, el carnicero y los clientes.

Actualmente se establecen penas de 4 a 10 años de cárcel por el sacrificio, de 3 a 8 años por la comercialización y de 3 meses a un año por la compra.

Un comunista, Oscar Pino Santos, quien fuera importante funcionario del gobierno cubano, publicó en su época de periodista en la revista Carteles el reportaje "La crisis ganadera cubana", en el que denunciaba cómo la especulación de los intermediarios en el negocio de la carne arruinaba a los criadores para, al final, perjudicar a los clientes.

"Los cintillos de los periódicos capitalinos lo anunciaron hace apenas dos meses: 'Paralizados los embarques de reses a La Habana. Durante varios días faltará la carne'", escribió entonces Pino Santos. Era 1 de agosto de 1954.

Y añadía el ya fallecido colaborador de Fidel Castro: "Aunque casi esperada, la noticia no dejó de causar indignación en nuestro pueblo, para quien la carne es un alimento imprescindible en la dieta diaria. La carne de res es para nosotros los cubanos el pan nuestro de cada día".

Huelgan los comentarios. Bastan las palabras de uno de los voceros de quienes transformaron al carnicero en ladrón, al criador en víctima y a los clientes en cómplice. En definitiva, en mendigos a todos.

Comentarios

Imagen de Anónimo1

Por supuesto que la culpa la tiene el sistema con sus medidas absurdas.Yo escuche muchos cuentos de los "inventos" de los campesinos para comer carne de su propia vaca, desde NO reportar un ternero recien nacido y matarlo justo cuando alcanzaba un tamano mas o menos comestible; pero aun siendo ternero hasta dejar la vaca suelta y esta tenia un "accidente" con un tractor o un camion en la carretera, claro!, que en esta variante habia que llamar a la policia y esta despues de hacer el informe y llevarse la mitad de la vaca para ellos, entonces le permitian al campesino comerse la otra mitad. Por todas esas razones el campesino solo tiene unas pocas vacas para consumo de su leche y traccion animal; pero no tiene ningun insentivo en incrementar el rebano, para que?

Imagen de campesino

Si de buscar culpables se trata, no es una tarea dificil,solo tienen que buscar a los dirigentes que llevan mas de medio siglo administrando el pais con una ineficiencia monumental. Cuando Cuba deje de ser un estado parasito y produzca, se acaban los matarifes clandestinos.

Imagen de Anónimo

Toda la miseria del pueblo cubano, nuestro lindo y sufrido pueblo, se debe a una revolucion liderada por Fidel Castro y los que le apoyaron el 1 de Enero de 1959. Creci en los campos cubanos, mi abuelo tenia vacas, nunca pudo comerse una, los cuatreros se las robaban y luego los degenerados policias del municipio le infligian a mi abuelo una multa por "descuido de ganado mayor." Cuando escribo esto todavia siento al indignacion...Contra los policias...gobierno...pues ellos son los principales cuatreros de la Isla. A lo cuatreros que se las llevaban, lo perdono, pues solo tenian hambre...como nosotros...

Imagen de Problema Político

 Por supuesto que eso es un problema político, en un país donde los políticos han impuesto su política en absolutamente todas las esferas de la vida, cualquier problema es un problema político.

 

Imagen de Beba Bolinaga

No hay que ir a Artemisa...

Frente al reparto San Agustín, colindante con los estudios del ICAIC, un amigo conserva una finquita mochada (le han ido quitando pedazos). Primero para construir la unidad militar Barbosa, luego para una cantera... por último para los almacenes de la central termonuclear que nunca fue... 

En el pedacito de finca que le dejaron, vivía con su mujer en una casita remendada, rodeada de aguacates y 3 vacas, que dan leche para la familia y el trapicheo. Pues una madrugada, lo despertó una vaca que mugía como si la estuvieran matando.

Mi amigo saltó de la cama. ¡No podía creerlo! Los ladrones le habían cortado una pata a la vaca que, desplomada, se se desangraba. Tuvo que sacrificarla.Y vender la carne, al fin era su vaca. ¡Infeliz! Cumplió tres años de cárcel por vender su propia vaca. A los mutiladores del animal nunca los cogieron.

Imagen de ANTICOMUNISTA

la culpa la tienen los castrosss,,,,,a k ellos si comen carne cuando kieren,,,a la mierda con esta dictadura, hasta la comida nos la controlan,,,,y los k matan reses no son ladrones, pork gracias a ellos se puede comer en cuba de la roja....

viva cuba libre de bichos

 

Imagen de familiardecuatrero

Me dedico a vender carne ilegal, de eso vivo hace años. A mi me la dan y yo veo donde venderla, de lo ùnico que me tengo que cuidar cuando voy a La Habana es de darle una buena tajada a los inspectores de carretera. Una vez, bajando del tren en la terminal se me acercò a registrarme y le dije: "Mira, dame un chance, que ahì viene mi hermana" Y cuando mirò para donde le indicaba me echè a correr. ¡Què susto! Pero lo seguì haciendo porque es mi ùnico oficio con el que me gano la vida honradamente, porque robar, de eso nada.

Imagen de Elemental

En realidad, el guajiro sí puede matar una vaca... cada cinco años. Cumple un quinquenio gris en el tanque y luego puede matar la novilla que dejó creciendo, ya hecha una vaca adulta. Cumple otros cinco y mata a la ternera nieta. Así me lo decía, poco más o menos, un campesino camagüeyano, ya hace un corojal de años.

Imagen de Carlos Manuel

Recuerdo una vez, en pleno período especial, que un guajiro de Cárdenas mató a dos caballos importados (padrillos), para comer y vender. Los habían traido de Canadá, a un costo de USD 25.000 cada uno y el hombre, en su total desconocimiento, carecía de esa información.

Imagen de Anónimo

El problema es de fácil solución. El articulista casi la plantea cuando habla de la obsesión del régimen castrista, incluso ya antes de instalarse en el poder, con los intermediarios. Ese elemento fundamental de la distribución que asegura que el producto llegue a manos del cliente consumidor, ha sido penalizado, castigado, anulado, expropiado, destruido y desprestigiado socialmente por el régimen castrista, que ahora se encuentra con el monstruo que tanta ideología política trasnochada ha producido: corrupción, cuatreros, escasez, miseria. La solución a muchos, casi todos, los problemas de la economía castrista pasa por generar libertad económica, competencia, mercado y propiedad privada en todas las actividades productivas. La carne puede ser un buen ejemplo. Nadie duda que las praderas cubanas son ideales para el desarrollo de la ganadería. Lo fue antes de la revolución y lo puede volver a ser. Para ello, hay que trasladar al cliente consumidor el producto en tiempo y calidad suficientes. ¿Cree alguien que Acopio puede hacer esta labor después de medio siglo de fracasos? Hay que plantearse un giro de 180º. Esos mismos cuatreros, que arriesgan su vida para dar de comer a la gente, pueden convertirse en futuros empresarios de la distribución comercial. Démosle libertad y vamos a ver qué pasa.

Enviar un comentario nuevo

CAPTCHA
Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
Imagen CAPTCHA
Introduzca los caracteres que aparecen en la imagen.