Miércoles, 24 de Abril de 2019
Última actualización: 15:36 CEST
Economía

Cuba apuesta por sus antiguos aliados exsoviéticos

El embajador cubano en Rusia, Gerardo Peñalver Portal, junto al Presidente de la Comisión Económica Euroasiática, Tigran Surenovich Sarkisian. (MINREX)

El régimen de Nicolás Maduro se tambalea, y los gobernantes cubanos se apresuran en buscar nuevos socios  que vayan supliendo el elevado intercambio comercial que la Isla ha mantenido con Venezuela en estos años de revolución chavista.

En ese contexto, en el mes de mayo del pasado 2018 Cuba firmó un memorando de entendimiento con la Unión Económica Euroasiática (UEE), con vistas a fomentar el comercio con ese mecanismo de integración. Un mecanismo surgido el 1 de enero de 2015, con Rusia como cabeza visible, e integrado además por las repúblicas exsoviéticas de Bielorrusia, Kazajistán, Armenia y  Kirguistán.

A ello le siguió, en el marco de la celebración de la Feria Internacional de La Habana en noviembre pasado, una nueva sesión de la Comisión Intergubernamental Ruso-Cubana para la Cooperación Comercial, Económica, Científica y Técnica.

Y ahora, en este mes de febrero, ha visitado La Habana el señor Tigrán Sarkisián, jefe de la Comisión Económica Euroasiática. El objetivo de la visita, obviamente, está relacionado con la puesta en marcha de los acuerdos sobre comercio e inversiones contenidos  en el contacto inicial de mayo de 2018, y que la parte cubana estima muy importantes en su Programa de Desarrollo Económico y Social hasta el año 2030.

A primera vista, el establecimiento de un mecanismo comercial de envergadura entre Cuba y la UEE presenta un obstáculo: el bajo intercambio de la Isla con los países que forman ese grupo integracionista durante los últimos años.

De acuerdo con cifras emitidas por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), durante el sexenio 2012-2017 —aún no se han publicado las cifras del 2018—, Rusia fue solo el sexto socio comercial de Cuba en Europa, superado por España, Alemania, Holanda, Francia e Italia. Mientras tanto, Bielorrusia se ubicó en el lugar décimotercero. Los intercambios con Kazajistán, Armenia y Kirguistán fueron tan bajos que no aparecen especificados por la ONEI.

Y como sucede con casi todos los países, Cuba arrastra un déficit en el intercambio comercial con Rusia y Bielorrusia. En el lapso antes mencionado el déficit con Moscú se eleva a los 393 millones de pesos; mientras que con Minsk alcanza los 12 millones de pesos.

Quizás debido a lo anterior, y al tanto además de que los rubros tradicionales de exportación cubanos no marchan por muy buen camino, los emisarios de la UEE que estuvieron en La Habana recalcaron que el interés de ellos se centra en los productos biofarmacéuticos de la Isla.

Todo hace indicar que, si bien para Cuba estos contactos con la UEE adquieren el sesgo de prioritarios, no parece ser así para el ente euroasiático. Antes de la firma del memorando de entendimiento con La Habana, la UEE ya había afianzado su posición en América Latina. Había firmado acuerdos con el Mercosur, la Comunidad Andina y la Alianza del Pacífico.

En el plano bilateral, la UEE ha prestado especial atención a sus relaciones con Chile y Perú. Con respecto al primero, ya se exploran las vías para el establecimiento de un tratado de libre comercio. Y acerca de Perú, destaca la inauguración de un centro expositor en Moscú donde se exhibe una amplia gama de rubros exportables de la nación sudamericana, como el cacao, las frutas tropicales y las hortalizas.

Al parecer, la UEE concibe unas relaciones económicas con Cuba en un marco de reciprocidad, y no cargar con esa especie de "hijo bobo" que arrastró Moscú durante más de una década. Si así fuera, Cuba tiene que "afinar la puntería" con los productos farmacéuticos que demanda su contraparte si aspira al petróleo y las inversiones de sus socios euroasiáticos.