Martes, 23 de Abril de 2019
Última actualización: 16:03 CEST
Opinión

Resurge en Cuba la sociedad civil

(ALEN LAUZÁN)

La sociedad civil cubana emergió en la época colonial y se expandió durante la República, pero la madurez alcanzada fue insuficiente para evitar su desmantelamiento después de 1959. De forma paralela los medios de producción se concentraron en el Estado y el poder político en una persona: la revolución quedó herida de muerte.

El 30 de junio de 1961, en el discurso conocido como "Palabras a los intelectuales", Fidel Castro sintetizó el objetivo con las siguientes palabras: "Dentro de la Revolución: todo; contra la Revolución ningún derecho". Y esto, añadió, no sería ninguna ley de excepción para los artistas y para los escritores. Era un principio general para todos los ciudadanos.

El unipartidismo, la estatización y la planificación centralizada han sumido al país en la más profunda crisis de su historia. La profundidad, dirección y velocidad de las reformas de 2008, introducidas desde el mismo poder y la misma ideología, demostraron que la eficacia para conservar el poder no era transferible al desarrollo.

En 2019 asistimos a un entierro de algo que ya estaba muerto: el sexagésimo aniversario del 1 de enero se celebró simbólicamente en un cementerio. La tesis de Hannah Arendt se confirmó: "Una revolución que se proponga liberar a los hombres, negando los espacios públicos que permitan el ejercicio de la libertad solo puede llevar a la liberación de los individuos de una dependencia para conducirlos a otra, quizás más férrea que la anterior".

A pesar de la muerte se insiste en mantener el poder mediante una nueva Constitución, en la que se conservan, precisamente, los mecanismos de freno que condujeron al resultado necrológico. En ese nuevo escenario en que Cuba entra al año 2019, con pueblo excluido de la participación política, resulta válido recordar las palabras de la mencionada Arendt: "en situaciones de crisis el pueblo entra de nuevo a la escena pública y recupera la iniciativa política".

Aunque las seis décadas de poder revolucionario han ocasionado un incalculable daño social, que abarca de la producción material hasta la espiritualidad de los cubanos, desde la indiferencia y la apatía hasta la ilegalidad, y desde la oposición hasta el éxodo, no todo ha muerto.

Las disímiles manifestaciones aisladas de inconformidad y protesta, que en diferentes lugares y sectores tuvieron lugar de forma espontánea desde décadas anteriores, comienzan a producirse de forma simultánea. Entre las últimas destacan: la huelga de los transportistas privados; la oposición al Decreto 349; la presión del cuentapropismo que obligó al Gobierno a modificar algunas medidas; los criterios emitidos por miles de cubanos durante el debate del proyecto de Constitución, como el reclamo de elegir directamente al presidente o poder ser empresario en su país; el elevado número de médicos que desobedecieron la orden de regreso de Brasil y las opiniones críticas de la población que se producen en cualquier lugar y a cualquier hora, indican que la sociedad civil cubana está resurgiendo.

Cuando la ideología revolucionaria, dirigida a transformar la situación existente deviene poder, en lugar de enfrentar los cambios permanentes que ocurren en la sociedad, se centra en su propia defensa y termina por ser superada por la realidad, cambiante, como ocurrió con la revolución rusa de 1917 y con la cubana de 1959. Esas revoluciones, aunque lograron detener la historia por un tiempo prolongado, fueron rebasadas por el desarrollo social. La enseñanza consiste en que el papel del ciudadano resulta imprescindible, mientras los derechos y libertades constituyen una condición necesaria para su desempeño.

El escenario descrito nos introduce en un 2019 complejo, caracterizado por el malestar acumulado y ante el peligro potencial de una salida violenta, que en esas condiciones no se puede descartar. Sin resultados económicos, ante la inminente pérdida de los subsidios venezolanos, la incapacidad gubernamental para cumplir con los créditos recibidos y un pueblo que comienza a despertar, la lucha entre la continuidad y el cambio tendrá lugar en un contexto nacional, regional y mundial desfavorable para el continuismo, pero con una desventaja: la ausencia del ciudadano.

Se impone, por ello, la recuperación de esa condición, sin la cual pueden producirse nuevos cambios de hombres, pero no los cambios estructurales que Cuba necesita. El desconocimiento del papel de la política en los fenómenos sociales y el rechazo que le hacen de ella la mayoría de los cubanos —debido a los malos manejos de la misma—, constituye un obstáculo para los cambios, que son inexorables.

El reto y la responsabilidad de todos los cubanos consiste en ocupar y hacer uso de la cuota política que le corresponde a cada uno o, en su lugar, continuar siendo objeto de los políticos profesionales. Seamos ciudadanos o seguiremos siendo súbditos.

6 comentarios

Imagen de Anonim

El autor dice que hay un conflicto interno, que hacen falta cambios estructurales y exhorta a los cubanos a participar para conseguirlos. En una sociedad totalitaria eso no es suficiente; el Estado es más fuerte que la población y además cuenta con colaboradores capitalistas internacionales que dan apoyo material, jurídico, moral y legitimidad al Estado mientras que la población no recibe solidaridad necesaria. Nunca un pueblo se ha liberado por sí solo del totalitarismo. Para comenzar a resolver un conflicto en que una parte es mucho más fuerte que la otra, primero hay que frenar la violencia del Estado, reducir la disparidad de poder entre ambas partes y situar a un mediador.                                        Soren Triff, Bristol, Rhode Island

Imagen de Ricardo E. Trelles

// La cultura cívica en los ciudadanos hay que provocarla y desarrollarla // - - - - - A mi juicio su falta es originada por enormes defectos del sistema educacional y deficiencias **en los medios de comunicación masiva**. Estos últimos son muy deficientes hasta en el uso de las modernas tenologías. - - - - - ¿Se promueve la difusión de materiales como el siguiente? Nooo. Aspiraciones sociales cubanas, ¿sí o no?  (  Ver mhecnet.org?AspiracionesSIoNO  ) - - - - - ¿Tenemos foros de discusión con la funcionalidad y efectividad que pudieran tener? Nooo. (Afortunadamente ya da los primeros pasos para funcionar el gran foro GranFLNC.net )

Imagen de Amadeus

@ Ana Julia––– El castrismo ha pervertido hasta la historia de Cuba. Ha borrado todo lo que se hizo antes y no único que cuenta es el "presente", el de ellos. Cuba con todos los problemas que pudiera tener un país subdesarrollado en los años 50's, era mucho, pero mucho más próspero que lo que ha dejado 60 años de régimen. Qué hubise sido de esa Isla de no haber llegado el castrismo, siempre será una adivinanza, pero seguro que hubiera sido mucho mejor de lo que es hoy.

Imagen de Ana Julia Faya

Antes del 59, incluso durante el golpe de Estado de Fulgencio Batista, pienso que la sociedad civil cubana era poderosa, nada débil o de "madurez insuficiente", como señala el autor. Pruebas de ello hay muchas que se hicieron evidentes en el clima insurreccional urbano de las "clases vivas" del país, y en los inicios del año 58: Como muestra, los colegios de abogados, arquitectos, de maestros, las mujeres martianas, el movimiento alrededor de la figura de Cosme de la Torriente, los partidos políticos, todo ello y más, amén de las organizaciones contestarias. Porque no todo fue el M-26-7, el DR-13 de Marzo o el PSP. Tuvo el poder revolucionario que desmantelar la sociedad civil cubana por completo y PROHIBIR la libre organización de ciudadanos, situación que dura hasta hoy. Sin una prensa libre, sin la posibilidad de organizarse legalmente y sin un Parlamento, cualquier protesta, incluso medianamente organizada como la del decreto 349 o la de los boteros, tiene un difícil trabajo cuesta arriba, así se apoyen en el uso de las redes sociales, que es hoy su principal herramienta de convocatoria. No por gusto el Dictador en Jefe prohibió Internet en la isla. Mi deseo es que no fuera así, esté equivocada y la grieta que el propio régimen ha abierto con Twitter o Facebook se revierta para enterrarlos.

Imagen de Amadeus

La caricatura de Lauzán es una de la más bella e inteligente que ha hecho. Lauzán Akhbar!!

Imagen de Balsero

Pienso que algunas iniciativas libertarias puedan seguir viniendo de la intelectualidad independiente, mejor preparada para causar efectos mediáticos favorables. El problema es que aún muchos artistas protegen al sistema dictatorial porque les permiten viajar y traer divisas, sin cobrarles peaje, a cambio de propagandizarlo. Aquí creo que falta un debate para definir el papel del intelectual paradigmático, en tiempos de dictadura.

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