Viernes, 22 de Marzo de 2019
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12 piensan los 60

De Miranda: 'Un país que no progresa difícilmente pueda ser revolucionario'

Mauricio de Miranda. (Cortesía del economista)

¿Se puede hablar aún de Revolución en Cuba?

Las revoluciones cuando se institucionalizan dejan de ser revoluciones y hace muchos años que la cubana dejó de ser una revolución.

Una revolución es un cambio social que produce rupturas en el sistema político, el sistema económico y/o en la sociedad. La Revolución cubana de 1959 claramente produjo rupturas en el orden político, económico y social. Sin embargo, no debe perderse de vista que el origen de la Revolución cubana no es el de una "revolución comunista", ni siquiera socialista. Fue una revolución democrática y nacionalista y como tal recibió un inmenso apoyo social.

Sin embargo, la geopolítica y su propia supervivencia llevaron a los dirigentes de esa revolución a cambiar su naturaleza y quebrar el consenso mayoritario que sustentaba el contrato social de aquel entonces.

Varias generaciones de cubanos participaron en ese proceso con la esperanza de que sus descendientes vivieran en un país próspero en el que rigiera la justicia social. Pero, en la medida en la que el sistema se institucionalizaba y el país se alineaba con otros regímenes comunistas, se iba perdiendo la esencia revolucionaria del mismo, dando paso a un sistema burocrático, conservador y excluyente.

Es difícil decir hasta cuándo existió la Revolución. En mi opinión, desde el momento en el que predominaron los dogmas ideológicos por encima de las realidades de la vida, Cuba dejó de ser un país revolucionario.

La revolución debe identificarse con el progreso, y difícilmente un país que no progresa puede ser revolucionario, sobre todo si las medidas que conducen a ese progreso no son adoptadas por consideraciones ideológicas.

Desde que Cuba se convirtió en un país cuyo sistema político se caracterizó por el socialismo burocrático, dejó de ser un país revolucionario.

¿Qué habría que salvar del período revolucionario?

Claramente, Cuba no debería prescindir del carácter universal de su sistema educativo y de su sistema de salud pública. Sin embargo, en las condiciones actuales, ambos sistemas están amenazados por la escasez de recursos que conspira con la calidad de los mismos.

En los primeros años de la Revolución predominaba un espíritu de solidaridad y cooperación y ayuda mutua que ha ido cediendo al egoísmo que caracteriza le escasez. La sostenibilidad de los principales logros de la revolución está comprometida por el persistente estancamiento económico.

¿Cómo clasificaría el momento actual que vive Cuba?

Cuba vive un momento crucial de su historia. El proyecto revolucionario ya no está en el imaginario de la mayor parte de la población y muy especialmente en las generaciones jóvenes, pero tampoco se han revelado las contradicciones sociales que suelen conducir a cambios radicales en el orden social y político.

La economía está estancada y no existen elementos visibles de cambio. Las reformas económicas esenciales siguen pendientes y no existen indicios de que vayan a ser llevadas a cabo.

Cuba está anclada en el pasado y no hay esperanza de que se mueva hacia el futuro.