Miércoles, 26 de Junio de 2019
Última actualización: 01:43 CEST
sucesos

Activistas pro derechos de los animales en Cuba denuncian a un violador y asesino de perros

Un cachorro torturado. (FACEBOOK/CEDA)

Una denuncia contra el habanero de 29 años Rubén Marrero Pernas, extrabajador del Polo Científico y quien habría practicado violencia extrema hacia varios perros, está sacudiendo las redes cubanas.

La nota con imágenes publicada en el grupo Cuba Contra el Maltrato Animal y reproducida por la plataforma CEDA-Cubanos en Defensa de los Animales, "con toda responsabilidad" y a partir de "pruebas suficientes", señalan a Marrero Pernas como un zoosadista que se ha filmado y fotografiado torturando, sodomizando y matando perros.

"No solo los viola, los mutila y mata, sino que postea lo que hace en fotos y vídeos que nos hicieron llegar amigos protectores del extranjero. Hoy acá solo publicamos su foto para que todos conozcan su cara, y una de las fotos terribles de la cachorrita infeliz que violó, mutiló y mató", señala la denuncia.

Los registros habrían aparecido en un foro digital de zoófilos llamado BeastForum. "Pernas también ha escrito relatos detallados de encuentros sexuales que ha tenido con animales, incluidos animales que no le pertenecen y cadáveres de animales", agregan los activistas.

De acuerdo con la denuncia, la "magnitud de la exposición y ostentación de Rubén Marrero Pernas" provocó que "algunos miembros de la red de zoosadismo comenzaron a filtrar información en otros sitios." Aparentemente entre lo más llamativo se encontraba su intercambio con Levi Dane Simmons (SnakeThing), quien hoy estaría detenido en el Estado de Oregon, Estados Unidos.

La plataforma CEDA-Cubanos en Defensa de los Animales dio a conocer que Marrero había adoptado a una cachorra a principios de abril. "Este individuo, luego de ofrecerse para su adopción, la torturó, mutiló, violó y mató días después de una forma que cuesta trabajo creer que un ser humano pueda hacerlo. CEDA cuenta con evidencias gráficas de que esta información es cierta".

El Centro de Neurociencias de Cuba ha publicado en su página de Facebook que Marrero fue despedido, sin precisar la fecha, y que la institución ha aportado información "a los órganos competentes para las ulteriores acciones que procedan”.

Mitchel Valdés, director de la institución, confirmó a OnCuba que verificaron la denuncia que recibieron de CEDA y tomaron la medida de expulsar a Marrero del centro. Valdés dijo que el caso está ahora en manos de las entidades policiales.

"Hemos encontrado a un individuo que aparentemente era un buen trabajador, una persona normal y corriente, que para nada podríamos imaginar pudiera cometer estos actos atroces, y resultó que era todo lo contrario", dijo Valdés.

La nota se refiere a los hechos como "actividades ilícitas"; sin embargo, tratándose de violencia contra animales en Cuba, no está claro cuáles son esos órganos ni cuáles los procedimientos a los que se someterá el caso, puesto que no existe Ley de Protección Animal ni el código penal tipifica en forma alguna este comportamiento como delito o crimen.

Por años, diversas organizaciones dentro de Cuba han buscado el reconocimiento de sus demandas, al tiempo que denuncian las prácticas de maltrato contra los animales, que abarcan desde las tradicionales lidias de gallos hasta las ilegales peleas de perros, pasando por la sobrexplotación de los caballos como bestias de tiro de carga (sobre todo de pasajeros), o la significativa población de perros y gatos que deambulan a su suerte por las ciudades cubanas.

El periodista Giordan Rodríguez Milanés recordó en su muro de Facebook el asesinato de un cachorro en plena Calle Ancha de Manzanillo. "Las autoridades esgrimieron que no podían procesarlos judicialmente por carecer de una ley para la protección animal", dijo.

El 20 de julio de 2018, un total de 22 animales, entre gatos y perros, aparecieron muertos con síntomas de envenenamiento cerca del hospital Hermanos Ameijeiras, en Centro Habana. Las fotografías de los cadáveres se viralizaron en las redes; sin embargo, no hubo ninguna respuesta institucional y las causas de muerte nunca se reconocieron o esclarecieron.

En el contexto de la reforma constitucional, los activistas acumulan registro de estos episodios para pedir con mayor insistencia una Ley de Protección Animal para Cuba.