Domingo, 18 de Noviembre de 2018
Última actualización: 12:46 CET
Política

Ni popular ni consulta

La Habana. (TVN)

"¿Cuándo vendrán a consultarme para yo saber entonces si puedo consultar o no?", preguntó Pedro Estévez, jubilado de 63 años de edad, a quien la palabra "consulta" le causa recelos. El deterioro de su salud le obliga a acudir al médico no menos de tres veces al mes.

"En las consultas casi nunca hablo, los médicos me hacen las preguntas, pero ellos mismos se las responden antes de yo emitir palabra. Algo similar ha sucedido en Cuba en los últimos 60 años cuando de asuntos políticos se trata, es casi una tradición", dijo Estévez en referencia al actual proceso de "consulta popular" sobre la reforma constitucional.

El proceso, que se extenderá hasta el próximo 15 de noviembre, no es percibido entre los habaneros como un espacio en el que prime el reclamo de la sociedad civil y no la voluntad del Gobierno.

Conrado Recio tiene solamente noveno grado de escolaridad, pero su hábito de lectura, que incluye la prensa estatal, podría ser catalogado de compulsivo. Fue el único joven de su entorno en Cayo Hueso que leyó completo el Proyecto de Constitución y que "descubrió el agua fría". Es decir, la justificación para no participar de las "consultas populares", ni del referéndum convocado para el 24 de febrero de 2019.

"Para qué participar de una jugada que ya está cantada. Lo que tú digas, o creas que estás diciendo, es por gusto", dijo Recio, en referencia a los comentarios de José Luis Toledo, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos de la Asamblea Nacional, quien dejó claro durante la más reciente sesión del órgano legislativo cubano que el Partido Comunista está por encima del Estado y la Constitución, y que la Carta Magna no puede trazarle directrices.

De las matemáticas, la diáspora y la oposición

¿Sobre cuáles variables se obtendrá la contabilidad en el proceso de consulta? ¿Se contabilizará la cantidad de propuestas por cada artículo? ¿Se contabilizará cuántos cubanos en total expusieron sus opiniones o cuántos cubanos se expresaron sobre un artículo en particular?

Quienes se hacían estas preguntas desde el choteo eran estudiantes de duodécimo grado. En septiembre, la dirección del preuniversitario, además de informarles para cuáles materias no tendrían maestros, les advirtió que era probable que el centro escolar fuera seleccionado para llevar a cabo una jornada de "consulta popular" del Proyecto de Constitución.

"Aunque en Cuba es una redundancia, casi una ingenuidad, preguntar sobre la fiabilidad de las estadísticas oficiales, nada se pierde con volver a cuestionar la ausencia histórica de abstenciones o de votos en contra cuando el asunto implica refrendar todas las decisiones del Partido", dijo Roberto Céspedes, licenciado en Matemáticas y residente en Bélgica.

Aun desde esa certeza, Céspedes aseguró que sí participaría en la "consulta popular" desde Bruselas, y expresó esperanzas en que el Gobierno propicie la participación de la diáspora en el referéndum.

El Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) habilitó para los cubanos de la diáspora la sección #TuOpinionCuenta en su sitio www.nacionyemigracion.cu. Se estima que son más 1,4 millones los cubanos residentes en 120 países, la mayoría en Estados Unidos y España.

No obstante, el Gobierno ha dejado claro que aceptará de los emigrados solo las opiniones que considere "constructivas", es decir, que no cuestionen el sistema político impuesto a los cubanos.

Javier Gamboa Simón, que adquirió la ciudadanía alemana hace diez años, fue tajante ante la pregunta de si accedería al sitio web del MINREX para participar de la "consulta".

"No porque ni quiero meterme en problemas, ni quiero vincularme a nada de eso, ni soy ciudadano cubano con plenos derechos… y de todas formas tengo otra ciudadanía", declaró Gamboa Simón, quien coincidió en que no tendría sentido participar en la consulta si luego no puede votar en el referéndum sobre el proyecto de Constitución.

Suministrar datos personales junto a opiniones o sugerencias que pudiesen resultar incómodas para el Gobierno, y exponerse con ello a posibles represalias, son preocupaciones que comparten cubanos que ni siquiera tienen criterios políticos contrarios a los oficiales.

"¿Y los médicos que abandonaron sus misiones podrán participar en la consulta popular y en el referéndum?", preguntaron Alina y Alejandro, hijos de una de su misión y exiliarse en Brasil con la esperanza de reclamar a sus hijos más adelante.

La preocupación de Alina abarcó más allá de la participación en la "consulta popular" de cubanos que residen fuera de Cuba: los médicos que han escapado de las misiones son catalogados de traidores y el Proyecto de Constitución menciona explícitamente la "traición a la Patria" y pide los castigos más severos.

En ese sentido, su hermano recordó que en igual situación estarían los opositores dentro de la Isla.