Domingo, 16 de Diciembre de 2018
Última actualización: 13:15 CET
Sociedad

San Germán, con acueducto pero sin agua

Una de las pipas para la distribución del agua. (E. PALMA PUPO)

A solo siete años de una costosa inversión para lograr llevar el agua a los pobladores del municipio San Germán, en Holguín, el suministro va de mal en peor por motivos que nada tienen que ver con la disponibilidad del recurso.

Las constantes roturas de las electrobombas sumergibles instaladas en el río Cauto, a ocho kilómetros de la cabecera municipal, están entre las principales causas, comentó un trabajador de la Empresa Municipal de Acueducto y Alcantarillado consultado por DIARIO DE CUBA.

Añadió que a esto contribuyen la falta de mantenimiento y el régimen de trabajo a que están sometidas las electrobombas, además de la falta de piezas.

La situación se agravó hace unos meses con el robo de uno de los motores eléctricos de la potabilizadora, apuntó.

"Ahora se pasa más trabajo con el agua que cuando no existía el acueducto", dijo Enrique Rodríguez, uno de los vecinos afectados.

"Cuando se llevaba a cabo la inversión, dijeron que el acueducto estaba diseñado para garantizar agua 24 horas; hoy el ciclo es mensual, pero hace más de dos meses que no llega una gota de agua a mi casa, ni a los vecinos de mi cuadra", se quejó Ramírez, quien achacó la situación "a mala ejecución del proyecto".

"Nos hemos quejados en todas las instituciones que tienen que ver con el agua y la solución sigue sin aparecer", criticó.

La única alternativa de las autoridades ha sido utilizar pipas transportadas con tractores y que el delegado del Poder Popular decida cómo distribuir el agua entre tantos necesitados.

La escasez ha propiciado un negocio de venta ilegal que ronda entre 150 y 200 pesos (moneda nacional) por cada viaje de la pipa y para una cantidad 4.000 litros de agua.

Otras de las denuncias que realizan los pobladores es la mala calidad del agua que se reparte, pues llega con lodo, como si no hubiese pasado por una potabilizadora.

Además, la dosis de hipoclorito de sodio para purificar el agua casi siempre llega adulterada; "no se sabe qué puede hacer más daño", dijo Ramírez.

El objetivo del proyecto era supuestamente eliminar el consumo del agua que antiguamente se bombeaba desde tres pozos naturales, cargada de fosfatos, magnesio y sodio, y considerada no apta para el consumo. Sin embargo, esa es el agua que más se consume ahora y funcionarios de Salud Pública que pidieron mantenerse en el anonimato temen un aumento de enfermedades.

Para intentar aliviar la situación, el Gobierno ha alquilado más de 25 tractores del sector privado, con un alto consumo de combustible debido a la distancia que tienen que recorrer para poder llegar a los diferentes barrios de la zona rural, algunos de los cuales están ubicados a entre 30 y 40 kilómetros de la cabecera municipal. Aun así no resuelve el déficit de agua y persisten las quejas.