Sábado, 22 de Septiembre de 2018
Última actualización: 00:03 CEST
Economía

Los 'jiperos', una opción privada en auge en Mayarí

Salto del río Guayabo. Mayarí, Holguín. (DDC)

En Mayarí, Holguín, existe un gran potencial para el turismo de playa y de naturaleza, tanto ecológico como de de caza.

La modalidad de playa, que tiene la primacía en el país, aún es incipiente. Solo se explota en Cayo Saetía, donde también existe un coto de caza con instalaciones hoteleras. Esta es un área cerrada, con un puente custodiado donde se exige un permiso para el acceso.

Por eso, las iniciativas privadas se han concentrado en las montañas de Pinares de Mayarí, en el salto del río Guayabo. Allí existen una villa hotelera dentro del área protegida, un mirador rústico y el acceso a la Cueva del Seboruco, un sitio de gran valor arqueológico.

La afluencia de turistas extranjeros no es alta, pero la belleza natural es un atractivo que también comparten los compatriotas residentes en el exterior que visitan la Isla. Algunas casas de renta de habitaciones están dirigidas especialmente a los mochileros y promueven por internet paquetes de estadía y transporte hacia los sitios de interés.

Varios propietarios de viejos todoterrenos americanos marca Jeep han visto mejorar sus ingresos gracias a estas oportunidades. Cobran entre 40 y 100 CUC por un tour, en dependencia de la distancia y la cantidad de turistas.

"Al principio fue por casualidad. Algunos turistas mostraban interés y el dueño del alquiler les hacía el favor de localizar a alguien", comenta un "jipero", como les dicen por aquí a los que conducen estos Jeep particulares.

"Con el tiempo lo convirtieron en una oferta, porque es muy solicitado", añade. "Pagamos comisiones por el contacto y ya no solo prestamos servicios a los que se alojan en Mayarí, vienen de otras partes y nos contratan".

"Hemos hecho contactos que nos piden recoger a los turistas en la entrada de la ciudad. Somos muy solicitados, principalmente en temporada alta", celebra este conductor.

"En verano los cubanos que vienen de visita son los que más nos alquilan para toda la familia, a veces hasta dos 'jipes' a la vez, y pasan el día en un lugar lindo. Lo mismo para el salto, que para el Motel (Villa Pinares de Mayarí), la Cueva de Seboruco o la playa virgen de Corintia", explica.

Según este chofer, los gerentes de las instalaciones hoteleras estatales reciben con agrado los servicios de los "jiperos", pues contribuyen al aumento de sus clientes.

"Nos reciben amigablemente. No competimos con nadie ni afectamos a nadie, más bien ayudamos y mejoramos nuestros ingresos. Pero prefiero que no publiques mi nombre, aquí todo es complicado y es probable que me afecte", pide no obstante.

En una visita reciente al Salto del Guayabo, el administrador William Peniché comentó: "Recibimos a muchos turistas cubanos y extranjeros. Los extranjeros son enviados desde las diferentes agencias asociadas a nuestra empresa, pero principalmente en temporada alta".

"Pero cada vez se hace más importante la entrada de visitantes por medio de los 'jiperos'. Este es un lugar muy bello, pero es difícil acceder por cuenta propia. Está alejado y la carretera es peligrosa", señaló. "Ellos realizan una función muy importante y mucha gente puede venir gracias a ellos, tanto cubanos como extranjeros. A nosotros nos beneficia mucho como empresa".

Este ejemplo es solo una muestra de la importancia de la iniciativa privada en el desarrollo económico local y nacional. Son reservas de eficiencia que existen en la sociedad, con motivaciones propias y legítimas, prestos a buscar un espacio de realización que en este caso ha encontrado un nicho de mercado y la posibilidad de cubrirlo.

Por eso es vital eliminar las trabas legales y burocráticas que frenan el desarrollo del sector privado, llamado a potenciar la economía, que se halla sumergida en una profunda crisis.