Miércoles, 19 de Diciembre de 2018
Última actualización: 23:51 CET
SUCESOS

Este es el destino que ha tenido el cadáver de un cubano muerto en Brasil hace tres meses

Taxi accidentado. (O GLOBO)

El cadáver del cubano Reynaldo Delgado Díaz, de 45 años, que murió hace 90 días en un accidente de tránsito en Brasil continúa insepulto en el Departamento Médico Legal de Río Grande por un error en la emisión del certificado de defunción, informa la cadena Globo.

La familia de Delgado autorizó enterrar su cuerpo en Brasil porque no disponen de los 30.000 reales (unos 10.000 dólares) para repatriarlo.

Sin embargo, problemas en la emisión de la documentación han impedido que el cubano sea enterrado incluso en suelo brasileño.

Para que pudiera ser sepultado en Brasil, la hija del fallecido autorizó el entierro en Río Grande, pero en el certificado de defunción emitido por la Justicia reza que sería enterrado en Cuba y que estaría casado (otro dato incorrecto).

La Alcaldía local alegó que no tiene cómo pagar el funeral. El Comité Municipal de Atención a Migrantes (Comirat) hizo una solicitud a la Oficina de Registro Civil de Santa Victoria del Palmar para que las informaciones fueran enmendadas, pero el pedido fue denegado.

El Comirat recurrió entonces a la Justicia para que se hiciera el cambio de los errores en el certificado.

"Solo un juez puede ordenar hacer estas enmiendas, y con su sentencia modificar el certificado de defunción. Entonces, el funeral se podrá realizar en Río Grande", explicó el integrante del Comirat, Chendler Siqueira.

Estos procedimientos con la Justicia se están realizando esta semana.

Los cuerpos de los otros dos cubanos muertos en el mismo accidente (Niurka García Roque, de 46 años, y de Osmani Hidalgo Leyva, de 21) regresaron a Cuba a principios de febrero.

El único sobreviviente del accidente fue Armando Sosa González, que regresó a la Isla el mes pasado. Una de las víctimas, Jonathan Ferreira, de 21 años, murió en el hospital días después del accidente.

En su testimonio prestado a la policía a finales de enero, Sosa González dijo que viajaban a gran velocidad él y los otros tres compatriotas en un taxi que cogieron en el aeropuerto Salgado Filho, en Porto Alegre, con destino a Chuí, en el sur del estado, donde seguirían viaje hasta Uruguay.

En el camino se produjo la colisión frontal con un vehículo que venía en sentido contrario. Murieron los tres cubanos, el conductor del taxi (un brasileño) y otras cuatro personas también de origen brasileño que estaban en el otro carro.

La autopsia reveló que el brasileño que manejaba el taxi había consumido drogas, pero no era posible determinar si estaba bajo el efecto de algún estupefaciente en el momento en que ocurrió la colisión.

"Ningún testigo es concluyente en cuanto a la responsabilidad por el accidente, incluso podría pensarse que el responsable es el conductor que manejaba el vehículo Cobalt (taxi), debido a que estaba en la senda contraria, pero de todos modos, ambos conductores murieron, entonces, se extingue la culpabilidad de ellos por algún eventual homicidio de tránsito", explicó el delegado Roberto Sahagoff.

Pero la investigación aún está en marcha y la Policía todavía hace averiguaciones para concluir las investigaciones.

Sahagoff afirmó que pretende aclarar si un segundo taxi, que viajaba por delante, y que no se involucró en el accidente, pudo haber cometido delito de omisión y no haber prestado ayuda al taxi accidentado.

En el segundo taxi viajaban cubanos que hacían el mismo trayecto hasta Chuí y que, según testigos, decidieron seguir viaje incluso después del accidente.

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