Martes, 11 de Diciembre de 2018
Última actualización: 07:08 CET
Opinión

Repatriación: la tribuna de Johnny

Cuba, escrita en la arena. (DREAMSTIME)

Hace años, un chiste contaba que, llegada la democracia a Cuba, en la Plaza de la Revolución reunieron al pueblo. Desde la tribuna, el secretario del Partido Comunista invitó a un ejercicio de libre elección: los que quisieran el socialismo que se pusieran a la izquierda; quienes prefirieran el capitalismo, a la derecha.

Solo un individuo quedó en el medio de la plaza. El secretario comunista preguntó por qué, y el hombre dijo estar muy confundido. Hubiera querido irse al socialismo, porque tendría educación y salud gratuita, bajos alquileres y entrada casi regalada a actividades culturales y museos. Pero también le gustaba el capitalismo; allí tendría la libertad de tener un auto, viajar, comer y vestirse como quisiera. En fin, se sentía muy confundido. Entonces el compañero dijo que no, que él no tenía ninguna confusión: que subiera con ellos a la tribuna.

El proceso que ha sido llamado repatriación, mediante el cual quienes han emigrado pudieran regresar y dejan de ser "excubanos", pretende ser una especie de tribuna —no abierta— donde tendrían todas las lindezas de ambos sistemas políticos. El único problema es que se incluirían todas las fealdades del capitalismo y del socialismo, que también las hay. Las repatriaciones, a no dudarlo, son derechos humanos inalienables. Y necesarias: estimulan y engrandecen al país con la experiencia de diversas culturas; y como dijera Fernando Ortiz, son nuevas menestras que en el caso de la Isla añaden sabores al caldo llamado ajiaco, cocido al calor del trópico.    

Las cifras de repatriados cubanos o en trámites son inexactas. Un cálculo aproximado desde EEUU los cifran en casi dos decenas de miles por año. La repatriación desde suelo estadounidense es muy singular, por historia y por idiosincrasia. Para un norteamericano irse de su casa al cumplir la mayoría de edad, y no regresar nunca más, es lo habitual. De ese modo sus padres, tras el llamado "nido vacío", deberán reinventarse e ir pensando en un home, o asilo. A esa dinámica social no escapan los latinos y sus hijos, estos últimos muy enredados en trabajar hasta en dos empleos para sufragar los muchos gastos de su propia prole.

En tales situaciones, es normal que los ancianos y quienes no lo son tanto, piensen en el regreso a su tierra, donde el estilo de vida es distinto, apacible, y los viejitos suelen expirar en la misma cama donde arrullaron a sus niños. Pero sucede, y no solo con los hispanos, que después de vivir tantos años fuera del país, los reintegrados no encuentran el "hueco" donde van; no encajan en ninguna parte. Una película argentina como Volver (David Lipszyc, 1982) es un ejemplo de cómo cambian las cosas, la gente y uno mismo.

El régimen cubano ha usado la zanahoria de la repatriación de forma tentadora, tenaz. Quienes lo hagan, tendrán los mismos derechos de cualquier compatriota fiel al Partido, la Revolución y el Socialismo: carné de identidad, libreta de abastecimiento, posibilidad de heredar, comprar casas y carros y hasta poner un negocio privado. Hasta aquí, quien no sea cubano, podría alegrarse de semejante magnanimidad.

Pero el caso que nos ocupa tiene sus particularidades. El nativo de la Isla no se repatriaría a un país en plena reconstrucción, en camino a un cambio radical con un abanico de oportunidades. La soledad del extranjero puede ocasionar desconcierto, pérdidas de enfoque, luz corta en carreteras grandes.

Salvo que se escape de la ley estadounidense por delitos que no prescriben, o se haya llegado a un grado de abandono familiar insostenible, volver a cosas de las cuales se escapó podría provocar en el repatriado una especie de shock patrialáctico: un segundo y definitivo exilio exprés antes de recibir, incluso, el carnet de identidad multiusos —cuchara para sorber helados, comer congrí, cortar pizzas; abridor de cerraduras en puertas y ventanas; secador de sangre, sudor y lágrimas, y otras tareas innombrables—.

¿Cómo luciría "empatarse" otra vez con el jarrito y el cubito de agua? ¿Cómo hacer la cola de la bodega rodeado de chismes y diretes, de una oreja parada, y un ojo que siempre te ve? ¿Cómo "meterle el diente" de nuevo al "picadillo de soya", al "perro sin tripa" llamado fricandel, al vaso de cerelac que como el bario, baja lento como en una radiografía de esófago, estómago y duodeno con contraste?

¿Cuál sería el entretenimiento si no se quiere ver la Mesa Redonda, el NTV, oír la radio machacona, leer los periódicos con noticias y comentarios clonados? ¿Dónde el cable furtivo? ¿A dónde fueron a parar los buenos peloteros, las divas cubanas, el parte meteorológico impreciso? ¿Quién se acercará en el apagón a decirnos con quien sí y con quién no debemos hablar en la cuadra? ¿Qué "cariño" tan tierno el día que la tía, el primo o el hermano nos acompañaran a la CADECA para cambiar los dólares por chavitos?

No debería haber confusión para quien se acostumbró a ser llamado Johnny, y en su tierra fue y será por siempre Juanito. No hay confusión posible cuando, lo sabemos bien, no hay "tribuna" pa' tanta gente.             

12 comentarios

Imagen de Anónimo

La verdadera Repatriación sería repatriarse a Miami; que alberga lo que queda de las raíces Cubanas de antaño, y no incluyo para nada la oleada de descarados y vagos que ha llegado en los últimos tiempos. Volver a la isla? Regresar a donde, a Dios Gracias,pude salir? Regresar a la esclavitud, la miseria moral y material? En 1959 se acabó la Patria, así que la Repatriación es un término totalmente equivocado; la Patria sobrevive en cada uno de los Exiliados; no hay que buscar nada. Casualmente, este lunes 29 de enero, Dios Mediante, es otro aniversario de mi llegada a la Libertad, que lo celebro dando gracias y de rodillas; la isla y todo lo que tuve que pasar en ella, por suerte ya es un vago recuerdo. 

Imagen de Anónimo

Esto esta explicado por el autor de una manera muy parcial politizada. En la vida real los repatriados siguen viviendo en los Estados Unidos y solo se repatriaron por negocios o herencias en Cuba, alli  van a buscar chicas baratas y a mostrar su poderio economico en comparacion con los "patriados". La provocacion politica les impide a estos analistas hacer la valoracion real.

Imagen de Anónimo

Me repatrie por dos razones principales:  Poder ayudar a mi familia con mas facilidad y poder VOTAR contra el gobierno en las elecciones. Fijense si los Castros son malos que antes la repatriacion era cuestion de tres meses a lo sumo y ahora dicen 6 o mas. Vaya que ellos saben que muchos como yo vamos a bajar el por ciento de mentira en sus elecciones.

Imagen de Anónimo

Disculpen que no firme mi comentario anterior de las 17:40 .Alberto F Alvarez.siempre firmo mis comentarios en las redes sociales.

Imagen de Anónimo

Es muy simple.La repatriación es una opción para quienes buscan tener las ventajas de los dos lados.Digamos que es una fase superior del cubaneo, de aquellos que se convierten en el apolítico en persona.Se pone por encima de todo el interés individual. la máxima de todos los repatriados que he conversado - la mayoría hace el proceso, pero continúa viviendo en EEUU- es que lo hago porque me conviene y es bueno para mi.Ahora si que lo tengo todo, lo de aquí y lo de allá. Vaya se ve como una extensión del sueño americano, producida especialmente para los cubanos.Entonces le preguntas , pero y lo que ha pasado,la historia de la dictadura, el porqué estamos aquí, el dolor de la patria, la necesidad de ayudar para que hayan cambios en Cuba hacia el progreso y la libertad? Ustedes los que se repatrían olvidan todo eso?Entonces la respuesta unánime de todos los repatriados que le he preguntado sobre lo anterior es la siguiente:Tú estás poniendo en duda los derechos que me da la democracia.ESE ES MI DERECHO.

Imagen de Anónimo

A mi me enseñaron que con el diablo no se hacían negocios, por lo tanto a Cuba se la regalo con dictadura (diablo) incluida al q la quiera. Pero además está el factor moral coincidiendo con 14:17, además la verdad es que no extraño nada de la pobre isla maldita y es porque la carcel no se extraña. Le sumo a todo eso los muchos casos de estupidos equivocados prepotentes que invirtieron dinero en la isla maldita y los resultados fueron terribles, pues no solo perdieron la plata si no tuvieron que enfrentar guerras familiares, familiares presos y otros horrores, ahí es cuando me acuerdo de mis mayores y me digo: cuanta razón tenían, no se debe negociar con el demonio. 

Imagen de Anónimo

Dar la apariencia de que algo cambia, un "regalo" ...??...!! del "objeto" robado deliberadamente para dar de la pócima envenenada una parte y reservar el resto para otro mejunje... , otro invento...¿Cual mejor o digerible... por diferencia otra intoxicacion "menos mala" aunque se siga atragantando como ponzoña de 5ta reedicion. El juego de la "gallinita ciega" .. a la que sacaron los ojos o el "rabo al burro", donde el burro se deja creer que lo es aunque ya no tenga rabo y no pueda siquiera esconderlo entre las piernas. El maquiavelismo de la Dictadura no conoce límites buscando a toda costa "su" vellocino de oro.. , el que  no había o robaron por "la cara"..., Ahora papistas y trompetistas celestiales recibiendo a los hijos expulsados y vueltos a regresar cubriendoles la cabeza con corona de espino, evitando exponerles y mostrarles la lanza para parecerse a algo menos que insipido o rutilante para el que tienen asegurado el salfuman para mostrar su  "lustre"  selectivo..., predilecto, ese que ademas huele rancio igual que siempre pero que crea un. "Edipo" de proporciones insospechadas. No vienen solo de Estocolmo pero saben de que se trata y aún con esa terca pena del cautivos regresan pensando que esta vez... pueda ser una estacion diferente...sin necesidad de volver a empezar.. .sin trasbordos.. !!  Ser cubano y haber padecido como tal genera sentimientos encontrados de frustracion y rabia, pero regresar.... regresar... "estar" sin engañarse es como la alucinacion del pais de nunca jamás, con la diferencia que Alicia no cree en los regalos o dadivas de los mismos cuenta cuentos, sus carceleros de siempre,  incapaces de crear una edicion o version diferente con atractivos y arraigos que entusiasmen. Regresar para no ser y ni siquiera evocar la congoja de Hamlet y terminar comiendo hierba, pues seguro que no.   

Imagen de Anónimo

Entonces mocopegao y su piquete son repatriados? Porque toditos ellos tienen ciudadanias italianas, francesas, españolas, el copon divino

Imagen de Juan

Bueno, sospecho que hay muchos por aqui que llegaron en los 80 para arriba que añoran repatriarse y lo hacen. Esa es una decisión que tienes que ver con el carácter, en el caso cubano, de la persona. Para mi regresar a un lugar donde me dieron patadas, golpe y me hicieron pasar bochorno está vetado por vida, hasta que los abusadores se mueran o lo desaparezcan de la tierra cubana. Es una ironía que los nacido aqui se retiren para un lugar como Costa Rica para vivir una vida de esplendor que no lo pueden tener aquí con su cheque al retirarse y cubano americanos regresan a pasar trabajo en su retiro con ese mismo cheque.

Imagen de Anónimo

Los que se repatrian no comerán picadillo de soya, tienen cisterna propia y motor para darse una buena ducha, dinero para pagarse el almendrón, y si hace falta traen las medicinas cada vez que salen. Por otro lado están los que se repatrian y no viven en Cuba.

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