Jueves, 22 de Febrero de 2018
12:40 CET.
Política

Morir sin cadenas es vivir

El fallecimiento reciente de Armando Hart Dávalos es un aldabonazo más en la puerta de ese Hades insular que va dando más preferencia a las cenizas de la cremación que a la inhumación de todo el cuerpo, tal vez por miedo a un futuro festín de revancha, huesos mediante. La muerte de quien durante más de medio siglo ocupara altas posiciones en el Partido y el Gobierno cubanos, podría indicarnos la proximidad física del relevo, no por voluntad política, sino porque como el agua, el deceso humano limpia, y debe purificar la vida de quienes sobreviven.

En el caso del finado Hart, a quienes le conocieron bien —y no tuvieron que adularle— les dejó una estela de malos recuerdos; quienes no lo sufrieron, varios y discordantes ensayos. De ellos no es rescatable una sola idea original, ni siquiera esa de machacar la probable relación intemporal del pensamiento martiano y el castrista. En su obra, como en la de muchos otros, hay cañonas para unir el pensamiento de los dos cubanos más universales, aquel que murió en combate en Dos Ríos, y el que falleció en Punto Cero languideciendo de oscuras patologías.

La labor del extinto ex ministro de cultura, y hasta su fallecimiento director de la Oficina del Programa Martiano —una suerte de botella para controlar lo que se puede y lo que no se puede decir sobre José Martí—, fue fiscalizar toda la producción intelectual y artística en los "peligrosos" años 80 y 90. Entonces, y como en un segundo aire, los pensadores del defenestrado Departamento de Filosofía y la revista Pensamiento Crítico comenzaban a resurgir en el Centro de Estudios de América, y algunas cátedras universitarias.

Lo paradójico del hecho es que Hart, como antes otros, tuvo bajo su mando a verdaderos intelectuales. Aunque no visible, Cuba ha sido una incesante fábrica de ideas políticas, económicas, sociales y filosóficas. Pero la mayoría de estos pensadores y su producción ha sido ahogada a conveniencia del régimen. Tuvimos cientos de institutos y cátedras con miles de investigadores con acceso a información controvertida y avanzada; los profesionales de las ciencias sociales y económicas han viajado por el mundo; han pasado maestrías y doctorados en las mejores universidades; la presencia de científicos sociales cubanos en congresos internacionales es bienvenida, apreciada su participación.

Este último deceso también nos acerca, simbólicamente, al fin de lo que pudiéramos llamar "ideología revolucionaria cubana primaria"; un menjunje de ideas inconexas e impracticables que como una montaña rusa del pensamiento, de caídas libres y subidas lentas, es más una filosofía de la sobrevivencia que un aporte teórico y práctico a la llamada construcción del socialismo. El principio básico que ha regido hasta ahora, y del cual el mentado difunto era genuino representante, es que el control político está y estará siempre por encima del bienestar de la sociedad toda: el Partido, no la gente; el CDR más necesario que la bodega; el Gramma primero, la internet en el contén, si acaso.

Aún quedan en Cuba profesionales de las ciencias sociales muy capaces; y cuando la mordaza afloja, y sus pantalones aguantan, dicen lo que piensan —poco pueden escribir. La mayoría ve como la Isla-nave avanza sin rumbo, al pairo, con un nivel de improvisación que ya no es posible entrando en la tercera década del siglo XXI. Que el socialismo de corte leninista-estalinista es impracticable, es una verdad tan grande como un catedral. Pero también es cierto que por simple biología los controladores del pensamiento son cada día menos originales, tuvieron menos "cuna" y carecen de capital político-histórico.

Poco a poco esa Isla-nave comienza a hacer aguas ¿teórico-prácticas?. O acaso siempre hubo filtraciones, taponadas eficaz y rápidamente. En parte porque los controladores van desapareciendo, en parte porque es insostenible el discurso de barricada sin frijoles —¿cañones para qué?—, van aflorando proyectos, ideas, consensos en la sociedad civil y la intelectualidad cubanas que ponen contra la pared el tradicional discurso de David contra Goliat, de víctima-victimario.

Los nuevos rancheadores del pensamiento libre e independiente, para su muy mala suerte, carecen de un poder de persuasión que asusta. Asusta porque la única manera de sostener una mentira es con represión y odio inducido. Los novísimos controladores no solo carecen del juicio sencillo, sino de las evidencias: el pueblo cubano de hoy está más hambriento, más mal vestido y peor informado que nunca. Y también con mayores deseos de irse hasta Tombuctú. Pero quizás sea un pueblo cada día más libre de corazón: por cada eslabón de la cadena que se suelta, y se pierde en la eternidad, el yugo afloja; de esa manera hay nuevas motivaciones para sobrevivir (les).

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Comentarios [ 10 ]

Imagen de Anónimo

Un hdp menos que bueno..van desfilando uno a uno el ultimo que apague el.consejo de eztado.jajja

Imagen de Anónimo

A seguir a Hart en fila india. Hasta que no quede uno.

Imagen de Kurt_Turing

Ja, ja, ja, ja, la Cagalicracia cubana acaba de perder a otro de sus componentes...los que quedan solo sirven para despedir el duelo de los que se van...la solucion biológica es irreversible.

Imagen de Anónimo

Que manera de escribir tan subyugante...tiene hasta ritmo. Que lastima que tengamos que esperar que la biologia se encargue de los secuestradores de la isla cubana y su pueblo y no la LEY de los hombres...se nos escapan...

Imagen de Anónimo

Almagro, tu artículo es como un oasis en medio del desierto, a pesar que ya me acostumbre a deambular por desiertos sin una cantimplora de agua para mitigar la sed, sin turbante para evitar el golpe de las arenas en el rosto, sin caballo para avanzar más rápido y a pie solo acompañado con mi fiel escudero invisible Esopo que me hace resistir en desiertos, selvas tropicales y hasta ríos de lavas de volcanes en erupción, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

En Cuba hace mas falta gente que produzca que gente dedicada a dar ideas porque de ideas no se vive sean de derecha o de izquierda. Dediquemonos a producir y dejemos "la muela" a un lado.

Imagen de Anónimo

Desiderio se fue rápido detrás de Hart, para seguir asesorándolo. Ahora falta Retamar.

Imagen de Anónimo

 En la foto Machado Ventura está mirando a Raúl como preguntándole: ¿Quién sigue ahora, tú o yo?

Imagen de Alfredo Espinosa Gonzalez

Mucho mal le hizo a la cultura y a muchas personas, sobre todo a los intelectuales,que  sufrieron bajo su mandato como ministro de cultura,deseo y espero,no solo el eslabon,toda la cadena se revienta.

Imagen de Anónimo

YA nadie en en el mundo..... ni en la Isla..... se acuerda de ese dinosaurio....fin del asunto!!!!!....y asi sera con los que aun quedan vivos...fin del asunto!!!!.... y a bailar regueton!!!!....jajaja!!!