Jueves, 14 de Diciembre de 2017
14:04 CET.
Sociedad

Basura y escombros: un problema y un negocio

En la intercepción de las calles Gervasio y Salud, consejo popular Los Sitios, dos vecinos discuten ante una montaña de escombros que ya bloquea la mitad de la vía pública.

"Y quién va a recoger toda esa escombrera, porque eso no puede quedarse ahí y, además, te pueden multar", dice uno de los vecinos, quien habla, asegura, "en nombre de todo el barrio".

"Es que después la gente aprovecha y empieza a echar basura de todo tipo y esto se convierte en un foco maloliente", argumenta.

El otro se encoge de hombros y zanja la controversia: "Yo no tengo culpa de que el delegado no gestione un día y un lugar para la recogida de escombros, como hemos planteado en varias reuniones; no puedo esperar por las calendas griegas. Y la multa que se la pongan a él por incumplir sus obligaciones".

La recogida de desechos sólidos, escombros y el saneamiento de solares yermos o áreas comunes, están entre los problemas sin aparente solución de los habitantes de La Habana. El Poder Popular de cada territorio justifica la permanente insalubridad, que llega a afectar barriadas enteras, responsabilizando por un lado al embargo económico de Estados Unidos y por otro al vandalismo y las indisciplinas sociales.

"Mientras tanto, lo que no sirve ¿dónde lo botamos?", pregunta Lorenzo Fariñas, vecino del consejo popular Cerro, mientras vierte carretillas de escombros en la intercepción de las calles Domínguez y Falgueras.

"Antiguamente, los CDR y la empresa de Materia Prima organizaban el 'plan tareco'. Era un fin de semana, dos veces al año, donde la gente botaba toda su tarequera y después venían camiones que la recogían. Eso ya no existe y la gente tiene necesidad no solo de botar la basura cotidiana, sino también de reparar sus casas o tirar cosas inservibles".

A pesar de la existencia de carteles como "Prohibido botar escombros", firmados por la PNR, cualquier esquina de cualquier barriada exhibe improvisados vertederos de escombros, a los que suelen unirse desechos sólidos y orgánicos. La empresa de Comunales, encargada de la recogida, tarda un promedio de 15 días, contribuyendo a la acumulación.

"Una cosa es la basura y otra cosa es el escombro", aclara un jefe de brigada de la empresa de Comunales en el municipio Diez de Octubre.

"Comunales garantiza la recogida de basura tres veces a la semana, pero los escombros no tienen ese ciclo de planificación, porque no solo hacen falta recursos para su recogida, sino que además no tienen el mismo destino que la basura común", explica. "Por otro lado, los contenedores no están diseñados para acumular escombros, y cuando se dañan la población bota la basura fuera de estos, dificultando su recogida".

El escombro: un negocio más

La multa por arrojar escombros en zonas y días no indicados, así como por dañar los contenedores, asciende a 1.500 pesos. No obstante, ni la amenaza de castigo evita la aparición y acumulación de escombros.

"La gente también es muy indisciplinada, no solo el Estado es responsable de que existan estos panoramas que se ven por doquier en cualquier barrio, desde los desfavorecidos hasta los de gente con más dinero", cuestiona Hilario Bermúdez, residente en Santo Suárez, quien dice no contribuir a la acumulación de escombros.

"Yo pago 10 pesos por cada saco de escombros. Las personas que cobran por estos servicios saben dónde se puede botar escombros. Nunca les pregunto, pero creo que tienen conecto con Comunales".

El alquiler de camiones para recoger escombros oscila entre 20 y 30 CUC, según la distancia entre el barrio y los vertederos establecidos por el Estado. Los vecinos de una manzana, que generalmente agrupa a cuatro CDR, suelen ponerse de acuerdo para contratar el servicio y botar sus escombros.

"Pero no en todos los lugares la gente tiene dinero para alquilar un camión", ataja Lourdes Quesada, del consejo popular Armada.

"Además, esos camiones no son particulares, pertenecen a Comunales. Por qué pagarle al Estado por lo que es su obligación. Pagar por eso es perpetuar lo mal hecho, y así nunca este país se arreglará. Los delegados saben de este problema porque en todas las reuniones se plantea, pero o son sordos y ciegos, o son suecos".

Funcionarios de la empresa de Comunales en el municipio Cerro, alegaron no tener "noticias de que nuestros recursos se presten para hacer negocios ilegales, ni que exista acuerdo alguno entre nuestra empresa y los inescrupulosos que aprovechan la situación" para cobrar por el servicio de recoger escombros.

Orestes, delegado de una circunscripción en Centro Habana, asegura que ha remitido reiteradas quejas a la empresa Comunales de su territorio, en referencia "a este negocio, que sí existe".

"En una ocasión di pruebas concretas, pero me dijeron que eso lo hacen con el combustible que compran los trabajadores de su bolsillo y fuera del horario de trabajo. Es increíble el descaro, pues cómo un trabajador tiene dinero para, supuestamente, comprar combustible por su cuenta y el Estado no tiene para resolver el problema de la población".

"Además, ¿de quién es el camión, del Estado o del trabajador?".

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Pedro Benitez

Literalmente, una dictadura de basura.

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