Jueves, 23 de Noviembre de 2017
18:48 CET.
Vivienda

El retorno triunfal del bohío

En los últimos años se nota en Cuba una progresiva asimilación de la vivienda al bohío. Es un ejercicio lento para el que el Estado cubano cuenta con ayuda de la prensa oficial. El paso de ciclones moderados como Matthews, en octubre de 2016, o de gran intensidad como Irma, el pasado mes de septiembre, son momentos propicios para conseguir que nos habituemos a la vivienda de paredes de tablas y techo de guano, luego de que por décadas fuera un signo del atraso que heredó la revolución y que estaba destinado a desaparecer por su obra regeneradora.

Eufemismos para la precariedad

El 19 de octubre de 2016 el diario Juventud Rebelde publicó una noticia con el título "De vuelta a los hogares en Maisí". Aquel texto notificaba el retorno a sus casas de personas que habían sido albergadas durante el paso del huracán Matthews por la región oriental de nuestro país. Ilustraba la noticia una foto en que se podía ver a un grupo de hombres que clavaban tablas viejas a modo de pared y, sobre ellos, un techo metálico oxidado exponía lo que sería la cubierta de aquello que el titular noticioso definía como vivienda.

El paso del huracán Irma ha renovado esta tendencia. El pasado domingo 23 de septiembre de 2017 el diario Granma describía, en "De palmas, solidaridad y gente agradecida", la construcción en la comunidad camagüeyana de Esmeralda de una serie de bohíos a los que el periodista Miguel Febles Hernández se cuidó de llamar como tales denominándolos "viviendas rústicas", además de considerar "módulos" al conjunto de tablas necesarias para su construcción.

Pero si las dos noticias citadas tienen carácter de notificación, es en el artículo "La luz diferente y el mañana" que a la precariedad se le pretende dar una dimensión trascendente. Se habla allí de colores que volverán, de "la humedad pegajosa del desastre" y se augura una restauración incomprensible "para aquel que ignore nuestras entrañas alegres hechas para la utopía y para la cotidianidad extraordinaria".

El artículo de la periodista Yeilén Delgado Calvo cubrió un tercio de la primera plana de la edición de Juventud Rebelde del viernes 22 de septiembre de 2017. Los otros dos tercios los ocupaba la imagen de una vivienda de madera y techo de zinc a cuyo costado ondea una bandera cubana y se mueve descalzo y ensimismado un niño.

Retórica para encubrir el fracaso

Si en el pasado el castrismo sostuvo un discurso social impetuoso que asociaba fenómenos como la unidad de los revolucionarios, la solidaridad y el valor, a resultados equivalente en beneficios para todos, los artículos antes citados desajustan la balanza, acomodando la retórica de marras a la consecución de un puñado de viviendas miserables. Quizás no esté lejos el día en que veamos en la primera plana de alguno de nuestros escasos periódicos un titular que anuncie triunfal: "Inaugura la Revolución 100.000 bohíos".

El problema de la vivienda tuvo un valor simbólico para el castrismo. En La Historia me absolverá Fidel Castro lo denunció como uno de los grandes males de la nación y aseguraba que "Un gobierno revolucionario resolvería el problema de la vivienda… demoliendo las infernales cuarterías para levantar en su lugar edificios modernos de muchas plantas y financiando la construcción de viviendas en toda la Isla en escala nunca vista".

En 1959 se crearon dos instituciones encaminadas a cumplir tal compromiso. El Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda (INAV) y el Departamento de Viviendas Campesinas, y se concluyeron cerca de 90.000 viviendas entre 1959 y 1963, año en que su número comenzó a declinar.

A la propaganda correspondería encubrir el fracaso bajo la lógica de que si las cuarterías, que eran un conjunto de viviendas pequeñas contenidas en una sola construcción, no conseguían asumir su rol de cimientos, no merecían siquiera ser vistas.

El documental No tenemos derecho a esperar, realizado en 1972 por Rogelio París con guion de Julio García Espinosa, ilustra el alcance de la propaganda en este proceso. Realizado en uno de esos repuntes constructivos que conocería esas décadas, en un fragmento se afirma: "Ya en los primeros años de la revolución se había superado ampliamente la herencia que dejaban 56 años de seudorrepública. En 1958… en una población de algo más de seis millones de habitantes más de la mitad vivían en bohíos, solares, barrios de indigentes. La distribución de espacio por habitantes era de menos de dos metros cuadrados por persona en barrios populares y más de 100 metros cuadrados por persona en barrios de lujo".

La situación de 1958, se desprende de este fragmento, no solo era deplorable sino sumamente fácil de superar puesto que ello se había logrado en los primeros años de revolución de manera "amplia".

Castrismo, propaganda y mentira

Propaganda y mentira han sido compañeros inseparables del castrismo. El viernes 2 de septiembre de 2005 un titular del diario Granma aseguraba en su portada: "No menos de 100.000 viviendas por año a partir de 2006". El texto, escrito por la periodista María Julia Mayoral, se refería a un informe presentado por Carlos Lage Dávila que afirmaba que comenzaría en "el país el mayor programa de vivienda de su historia".

Las estadísticas oficiales aseguran que en 2006 se cumplió la meta propuesta. Lo que parece una manipulación estadística en favor de la promesa hecha por el Estado cubano si se observan los pobres números de los años 2005 y 2007. Haya sido o no una manipulación, las cifras anuales de viviendas terminadas han decrecido desde entonces hasta mostrar en 2015 el tercer peor resultado de los últimos veinticinco años con 23.003 viviendas terminadas.

La invisibilidad de los bohíos y cuarterías, no obstante, tuvo éxito. En la mente de muchos, la revolución y el castrismo aparecían asociados a un lugar donde vivir. En estas décadas, sin embargo, al bohío y la cuartería se sumaron los albergues, residencias temporales para quienes esperaban la asignación de una vivienda y que devinieron hogares permanentes sin las condiciones más elementales.

Se sumó también la ocupación familiar de viejas naves industriales, almacenes y mataderos abandonados por la desidia estatal. Lo que antes se consideraba una casa ha sido por estos años cercenada, tanto perpendicular como horizontalmente, para generar nuevos espacios para vivir. Se cierran balcones, portales, se ocupa el espacio de los parqueos, sótanos, baños, azoteas, para crear lugares donde caer dormidos, muchos de ellos sin condiciones para otra cosa.

De modo semejante describe la pervivencia del bohío y la proliferación de "reconversiones" el arquitecto Mario Coyula en su artículo "El derecho a la vivienda: una meta elusiva", publicado en el número 58 de la revista Temas, en 2009. Allí puede leerse: "El último censo, realizado en 2002, publicó tras una larga demora algunos datos, entre ellos que la ciudad de La Habana tenía poco más de 670.000 viviendas. Esa cifra incluye una cantidad no precisada de reconversiones, desgloses y añadidos que a duras penas cumplen las condiciones mínimas de habitabilidad. El censo también recogía el hecho de que, sin contar a la capital, existían en el país 138.035 casas con paredes de madera, pero más perturbador resulta que 35.944 tenían paredes de yagua o tabla de palma; 61.146 piso de tierra y 76.716 cubierta de hojas de palma. En otras palabras, se trataba de bohíos, no muy diferentes a los de los aborígenes que encontraron los conquistadores a principios del siglo XVI".

Frente a muchas de esas "reconversiones", el antiguo bohío y la antigua cuartería son mejores. Quizás sea esa una de las razones por la que los periodistas oficiales los muestran sin ningún pudor, porque en los días que corren es tanta la miseria que un bohío al pie de una montaña o a la orilla del mar, resultan imágenes bucólicas y reconfortantes. Es muy importante, sin embargo, que sepan que cuando la sociedad cubana se planteó muchas décadas atrás la eliminación del bohío o la cuartería, estos eran la expresión de la miseria y el abandono. No el fruto de la solidaridad, la recuperación épica, el éxito de la nación, ni las tonterías metafísicas, por llamarles de algún modo, con que pretenden sublimar hoy la proliferación de la indigencia nuestros periodistas oficiales.

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Comentarios [ 18 ]

Imagen de Anónimo

https://www.youtube.com/watch?v=8AVXRmHHXgs

Imagen de Anónimo

Boris, tu confundiste las casuchas de barrios marginales, con el bohío cubano, esas casuchas eran construida con materiales de desechos, los bohíos cubanos generalmente eran de guano y tablas de palmas, construidos por verdaderos artesanos y carpinteros, recuérdate del son del dúo de los Compadres que dice “vengan guanos caballeros que estamos en el caballete y que hay que terminar temprano” describiendo una junta para una cobija de se tipo de vivienda. Los bohíos de forma general estaban constituidos por la sala en el centro y dos cuartos laterales, piso de tierra  apisonada revestido con ceniza o piso de cemento, cocina en el fondo constituida por una casa menor con la misma estructura, podían ser los más precarios con paredes de yaguas y los más sofisticados  de madera aserrada, se acostumbraba a hacer la cocina aislada por ser el guano muy combustible para evitar que si hubiera algún incendio, provocado por el fogón, generalmente, de leña, no se arrastrara para la vivienda, Boris deberías documentarte mejor  porque además de informativos deberíamos de ser educativos, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

Además del Renacimiento del bohio esta la opción de vivir en cuevas 

Imagen de Sr

Es lastimoso lo que se ve ahora en cuba, digo ahora, porque todos sabemos que la robolucio era la que desarrollaria al pais.. Pero hay algo aqui que no es relidad. Eso no es un bohio, los bohios eran de yagua y cujes, eso mal que bien es uancasita de madera. Claro, madera verde y a los 6 bmeses se  atravez de las junas todo el patio de la casa. Pobrecitos.

Imagen de Anónimo

Durante años el régimen castrista prohibió cortar la PALMA REAL y otros árboles  maderables para que los campos se vieran lindos a los ojos de los turistas…La palma real da unas tablas con una cobertura durísima…pero se necesitan horcones (maderos fuertes) para levantar la ca… Un techo de zinc es más duradero pero para un país con un clima tan caliente,  el techo de guano es más fresco… Si aparece el techos de zinc es caro.  El guano también hay que cortarlo, transportarlo o pagarlo… No todo el mundo sabe construir un bohío por lo que la mano de obra también se paga… ¿Y el piso? Un piso de cemento lleva varios sacos de cemento,  piedra y arena…Los mosaicos o baldosas son caros…Con los SALARIOS DE MISERIA que hay en Cuba construir un bohío es un LUJO… Esas tejas de cerámica que usaban los españoles en Cuba para los techos daban un ambiente fresco pero casi no existen porque los hornos consumen mucha electricidad, carbón o madera…

Imagen de Anónimo

Recuerden que en el socialismo y el comunismo existe la burguesía comunista bajo el amparo ,de cada cual según su trabajo,a cada cual según sus nesecidades,los burgueses necesitan disfrutar una vida pletórica llena de lujos y prebendas para cuando un extranjero los visita vean las bondades del sistema,el pueblo puede vivir en cavernas que es camino donde conduce el comunismo /// el bovbo alipio*+

Imagen de Balsero

En Atabey, donde viven los jerarcas de la Nomenklatura, las casas parecen palacios al lado de esos ranchos que no soportan ni la brisa del mar. A veces, parece que el gobieno cubano se le ríe a la gente en la mismísima cara.

Imagen de Balsero

Las casas de Tony y Mariela Castro, Aleida Guevara, Machado Ventura, Díaz - Canel, los hijos y sobrinos del Che, etc. distan mucho de esas viviendas precarias que muestran en la foto, más parecidas a las taperas de la Rozinha, en Río de Janeiro. Si los ladrones están libres, seguirán robando. Y estos ya se han acostumbrado al dinero fácil.

Imagen de Anónimo

 Con prisa y sin pausa ya Cuba está llegando a los estándares del siglo XVII. 

Imagen de Anónimo

¡¡¡Qué pena!!! tanto la noticia como la realidad. Han pasado 60 años de Robolución para que la aspiración sea tener un bohío. Como hemos dicho varias veces aquí, "pero siguen desfilando el 1ro de mayo, van a las asambleas de Rendición de Cuentos y a todo lo demás.