Lunes, 20 de Noviembre de 2017
17:39 CET.
Política

Redistribuir o producir

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Enfatizar en la redistribución de las riquezas y y no en las formas en que estas se producen y son consumidas, es uno de los tantos errores de origen de las ideas comunistas. Los seres humanos no han cambiado mucho desde el descubrimiento del fuego a la fecha. Siempre motivados por intereses personales: dormir resguardado de la furia de los elementos, vestirse de acuerdo con el clima y los recursos a su disposición, calzarse para evitar lesionarse en las largas caminatas en busca de caza o en las veloces carreras para escapar, criar y cultivar los alimentos, cocinarlos, curarse con hierbas en lugar de saliva.

Y así ha sido hasta nuestros días. El hombre vive una sola vida en este mundo, escatologías aparte, y cada generación, a la vez que aprovecha el legado de las anteriores, aporta lo que le corresponde con el fin primitivo, ancestral y último, de sobrevivir él y los suyos en primer lugar. No hay que juzgarlo mal, pero el ser humano es por naturaleza egoísta, aunque el altruismo es una cualidad que lo adorna. Como diría un amigo, ¿a santo de qué entonces la utópica idea de convertir al hombre en un ser que trabaja desinteresadamente para los demás, sin aspiraciones personales, cual miembro de un gran enjambre, útil solo para alimentar y cuidar a la reina de la colmena, a sus descendientes zánganos, a otros obreros iguales que él y a futuras reinas? Ese es el comunismo, siempre habrá algunos que sacarán provecho del trabajo de otros.

En el mundo de las abejas eso está muy bien, funciona desde hace millones de años, pero en el mundo de los seres humanos con necesidades siempre variadas y crecientes y con ambiciones, actitudes y aptitudes diferentes, es un disparate.

Hay diferencias insoslayables entre los hombres, que no pueden someterse a la homogeneización comunista. Unos son más inteligentes que otros, otros más esforzados, otros muestran habilidades únicas, y todos desean cosas diferentes. Los deseos de los seres humanos pueden ser infinitos así como sus necesidades. En una colmena hay solo tres categorías: reina, zánganos y obreras, con funciones específicas e invariables al igual que sus necesidades. Reducir la raza humana a la condición de simple colmena es una pretensión injusta.

El sistema marxista-leninista no es humanista, ni siquiera puede considerarse humano cuando persigue como modelo ideal de sociedad la de las abejas. Pero tampoco es científico cuando al ser sometido a prueba (método utilizado por la ciencia), fracasa una y otra vez sin haber demostrado su viabilidad en los distintos escenarios ensayados (URSS, China, Europa del Este, Cuba, Vietnam, Corea del Norte y Venezuela). Al menos las abejas tienen a su favor que siempre que repitan su rutina van a producir miel. El comunismo en cambio, se repite y siempre produce miseria, corrupción y represión.

Las sociedades comunistas dedican ingentes recursos a defenderse de supuestos enemigos internos y externos, cuando deberían dedicar esos esfuerzos a producir bienes de consumo y servicios. De ahí que, lejos de crecer en bienestar, se endeuden con gastos destinados a batallas ideológicas, propaganda nacional e internacional, y gastos públicos exorbitantes en servicios vitrina pagados en realidad por los contribuyentes y no por el Estado, benefactor.

Todo lo que requieren los ciudadanos para ser creativos y productivos es la oportunidad de vivir sin tantos controles y regulaciones que coartar las capacidades individuales. Solo así serán creadas las ansiadas riquezas que los comunistas sueñan redistribuir.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de R Carlos

Hildebrando: Muy bueno su articulo. Muy pertinente puesto que nunca falta el intelectual o la persona ordinaria que piense que el socialismo falla porque todavia no se ha encontrado la formula mágica para hacerlo funcionar. Como dijo Trump hace poco: no son las implementaciones las que han fallado, es la idea misma del socialismo la que esta equivocada. Usted expone muy bien el disparate de creer que todos los seres humanos son exactamente iguales y que se puede esperar que la mayoría de las personas se esfuercen y trabajen para mejorar la calidad de vida del prójimo, como si fueran robots o abejas. Es algo completamente antinatural y absurdo. Sin embargo, a pesar de los fracasos, la idea del socialismo seguirá atrayendo mentes débiles eternamente por motivos bien naturales. Aunque la idea socialista parezca estar motivada por el deseo idealista de un mundo mas justo, en realidad la raíz que la alimenta, es la voluntad de las personas para controlar y someter a los demás a sus intereses particulares. Un socialista, un revolucionario, es alguien que desea reestructurar la sociedad para adaptarla a su conveniencia, despreciando total o parcialmente los intereses y motivaciones de los demás individuos que componen la sociedad. El socialista esta convencido de que todos los problemas se originan en el egoísmo y la estupidez de otras personas, y esta dispuesto a remover cielo y tierra para arreglar el mundo según su punto de vista particular. Por eso es que dijo que el gusto por el socialismo es algo muy natural. Un socialista es una criatura extremadamente normal, condicionada por siglos de evolución para verse a si misma como el centro del mundo, ignorando que ella misma es también parte del problema. La incapacidad para entender y aceptar a los demas individuos y comprender la complejidad de la sociedad, le permite a la criatura socialista defender con resolución sus intereses particulares a expensas de los demás. Es por eso que los socialistas mas influyentes han sido siempre en su vida personal, gente rapaces, egoístas, vagos y desprovistos cualquier escrúpulo: Marx, Lenin, Castro, Guevara, Stalin etc. Yo definiría al ideal socialista como la forma mas salvaje de gatopardismo: el individuo que aspira a cambiar el mundo de punta cabo, para permitirse a si mismo seguir siendo el pedazo de mierda que es. 

Imagen de Anónimo

Excelente! La abeja reina es la duena absoluta de la colmena y a eso aspiran los gobernantes comunistas. No quieren aceptar que las abejas lo hacen por intuicion y no piensan. Eso es lo que suenan los mandamases, que la poblacion no piense, solo obedezcan y sean capaces de morir para poseer el poder sea eterno..como el partido..jajaja.