Lunes, 22 de Enero de 2018
08:54 CET.
Opinión

¿Felipe VI en Cuba? Lo más tarde posible

Lamento, una vez más, ser políticamente incorrecto. Parece inminente el anuncio de la fecha de la visita del rey Felipe VI a Cuba. Ya sé que el lobby de hoteleros, financieros y empresarios, con intereses en la Cuba castrista, los diplomáticos (no todos), muchos medios de comunicación españoles, debidamente aleccionados, y una opinión pública desinformada, ven con buenos ojos que el rey visite La Habana "lo más pronto posible".

Para un observador neutral, la visita de S. M. Felipe VI a Cuba, comprometida "lo más pronto posible", antes de la retirada formal de Raúl Castro en febrero de 2018, no solo es un error monumental, es una legitimación de España y de S. M. de la larga y penosa dictadura que el pueblo de Cuba ha padecido desde 1959. Por ello, en mi modesta opinión y con todo el respeto, don Felipe no debe ir "lo más pronto posible", sino lo más tarde posible, en el momento conveniente para Cuba y para España, en que La Habana tenga un nuevo mandatario que mire hacia un futuro de libertad y reconciliación.

Desde el inicio de 2017, ante el giro y freno que podían tomar las relaciones de la nueva Administración Trump con Cuba, dada la parálisis reformista de Castro, el Gobierno cubano se ha dedicado a cortejar las cancillerías de todo el mundo, sobre todo a la española. Cortejo que es un cambio radical respecto a los últimos años. En la visita de Margallo a Cuba en 2014, el Gobierno de Cuba humilló al responsable de Exteriores español, que no fue recibido por Raúl Castro. Cuba limitó la dimensión del viaje a La Habana del ministro a una visita turística por La Habana Vieja con un guía supuestamente ilustrado, el Historiador de la Ciudad.

En el Ministerio de Asuntos Exteriores de España parece que desconocen el principio de reciprocidad, básico en relaciones internacionales. Lo normal habría sido pagar al ministro cubano de Asuntos Exteriores con la misma moneda: haber limitado el viaje del canciller Bruno Rodríguez a España, el 17 de abril de 2017, a una visita por el Madrid de los Austrias, de la mano de un funcionario de protocolo del Ministerio. En lugar de ello el ministro Dastis orquestó una entrevista con el presidente del Gobierno y una audiencia con el rey en el Palacio de La Zarzuela.

El canciller cubano regresó a Cuba con la promesa de una visita a La Habana para despedir a un dictador, a Raúl Castro, antes de su retirada del gobierno. ¿No es más conveniente para los intereses de España que el rey visite Cuba con un nuevo mandatario? A un nuevo mandatario se le puede ofrecer apoyo siempre que inicie un camino de libertad, de reformas. ¿Qué tiene que ofrecer Raúl Castro al rey antes de febrero de 2018, cuando el dictador se retire a los cuarteles de invierno desde los que va a intentar vigilar que nada cambie?

Todo el mundo en Cuba y en el exilio sabe que Raúl Castro procurará dirigir la política del Gobierno desde su nueva "posición de retiro" y que dificultará cualquier cambio político pues representa a un grupo inmovilista de poder gerontocrático decidido a perdurar lo más posible. Los dictadores comunistas son todopoderosos salvo en una cosa: la fecha de su muerte. La fecha y la hora la decide el Comité Central del Partido, como ocurrió con el cadáver nunca visto de Fidel Castro.

Resulta llamativo el cúmulo de errores de los dirigentes de la diplomacia española en relación a Cuba. Errores que se remontan a 1990 con los afectuosos abrazos de Fidel a Felipe González en el cabaret Tropicana de La Habana; el tiempo perdido por el ministro Solchaga tratando de explicarles cómo hacer productiva una economía cerrada solo con abrirla; ZapateroMoratinos haciendo lobby en Europa, durante ocho años, para levantar la Posición Común Europea (lobby que continuan de modo privado y productivo); el papelón que Margallo sufrió en su primera visita a Cuba compensada en su segundo viaje con ocasión del fallecimiento del hermano de Raúl, Fidel. Un Margallo eufórico por haber sido recibido, por fin, por el dictador se comprometió a obtener una fecha de visita del rey a Cuba; la obligada comparecencia de S.M. el rey Juan Carlos en las exequias del dictador Fidel Castro, rodeado de maleantes como Maduro, Kirchner, Ortega y otros del mismo jaez, mientras que la Administración norteamericana solo envió a un funcionario de tercera.

En abril y mayo de este año, el Gobierno español persiste en el error. Además de comprometer la visita de S. M. a La Habana, lo lógico y normal es que España, ante un nuevo gobierno democrático cubano, hubiera procedido, en ese momento, a la condonación de la deuda de 3.000 millones de euros. En su mayoría créditos a la exportación, fallidos, a las empresas españolas que han invertido o comerciado con Cuba y que los contribuyentes españoles hemos tenido que pagar.

En lugar de ello, el Gobierno español ha liderado una condonación internacional de casi 8.000 millones de euros, de modo que la dictadura cubana está en condiciones de obtener nuevos créditos para mantener el mismo sistema improductivo y dictatorial. A España le ha costado 1.500 millones de euros de los contribuyentes y un aplazamiento de una cantidad similar en 18 años. Suma y sigue.

Sugiero, respetuosamente, que a la retirada de Raúl Castro en febrero de 2018, acuda el ministro Dastis, que irá encantado. Se puede argumentar que el viaje de S. M. es positivo porque a la vez que se despide a Raúl Castro se da la bienvenida a un nuevo mandatario designado por Castro. Cierto, pero la noticia relevante internacional será la despedida del dictador, con quien nada nos une.

Si se quiere una nueva relación con Cuba, lo más prudente y positivo es girar una vista a Cuba unas semanas más tarde de la retirada de Raúl Castro, transmitiendo un mensaje de renovación y futuro. Por ello lo mejor es retrasar el viaje de Felipe VI a La Habana "lo más tarde posible", cuando de verdad se abra al menos una leve ventana de libertad en Cuba y se produzca un feliz reencuentro entre españoles y cubanos libres de ambos hemisferios.


Este artículo apareció en El Español. Se reproduce con autorización del autor.

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Comentarios [ 6 ]

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Muy buen artículo, aunque discrepo de su planteamiento, pero celebro que me gusta como está escrito, la claridad y la manera en que expone el autor sus criterios, bien fundados, pero equivoca el enfoque. Muy respetuosamente, discrepo del autor en lo siguiente: España no aplicará la reciprocidad ni va a plantar al gobierno, porque España -muy atinadamente para ellos-, como toda potencia que fue y ya no es, necesita de algún modo reforzar su vínculo con Latinoamérica, arrebatada por las potencias vigentes en cada momento: Inglaterra, Estados Unidos y ahora por China. Hay que entender a la clase política española, es difícil digerir la pérdida de toda una región del mundo que comparte no solo la cultura, la religión, sino incluso -y los españoles lo saben bien-, un sentido de nostalgia, de pertenecer a lo que en su momento fue un imperio, cierto que dejó mucho sufrimiento y sangre, pero una vez cerradas las heridas de las guerras de independencia, el pueblo latinoamericano no es rencoroso, deja pasar agua bajo el puente y no guarda rencor ni remordimiento a los españoles, todo lo contrario -y especialmente en Cuba-, los españoles siempre han sido y serán muy bien recibidos, se acoplan muy bien a nuestra visión de vida, encajan bien en Cuba, a pesar de los pesares.Los españoles viven -y me parece legítimo para ellos-, bajo la esperanza de conformar una especie de mancomunidad hispánica de naciones, una especie de segunda oportunidad para hacer bien las cosas con las colonias, las cuales perdieron por su necedad sin límites de aferrarse a un imposible. De algún modo, Latinoamérica sigue siendo española. Había que ver de qué manera en La Habana se vivía el festival La Huella de España, como mero ejemplo, pero más que eso, más importante aún, la manera cariñosa y jovial con la que siempre el pueblo acepta a los españoles: gallego, gaito, cuando fue justo en Cuba donde murió el imperio y fue la isla, probablemente, la que más hijos perdió en esa guerra. Una guerra que se pudo haber evitado, pero la falta de visión de la clase política española, provocó la desaparición de su imperio colonial.No podemos culparlos de querer recuperar, si no su estatus de metrópoli, al menos su ascendencia sobre Latinoamérica. De hecho, ya la tienen, en la academia, en la cultura y en algunos -muy pocos- sectores económicos. AHORA, SI QUIEREN LOGRAR LO QUE TIENE REINO UNIDO, NO ES DIFÍCIL, PARA LOGRAR ESA MANCOMUNIDAD CON EL REINO DE ESPAÑA COMO CENTRO, LA RESPUESTA ES SENCILLA, PERO DIFÍCIL DE LOGRAR: MUCHO DINERO. Tendrán que acordar un pacto de Estado entre todas las fuerzas políticas -cosa imposible ahora mismo- para dedicar millones de euros a financiar la integración iberoamericana.Es mi criterio. Por lo demás, me parece entendible la visita de S.M., desde esta perspectiva.Les pido por favor, a los que usualmente comentan con rencor y odio. Hagan como que no leyeron esto. Gracias.

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Que buen artículo, felicidades. Estas son las grandes redacciones que no se pierden en eternos párrafos de anonadamiento. Así debe publicar Diario de Cuba. 

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Y qué esperan incautos!?Acaso no saben qué corre por las venas de todos estos reyezuelos?Acaso no es la continuidad de la nueva esclavitud y el eterno, nosotros no somos como ustedes, ustedes jamás podrán ser como nosotros......

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Gortazar es tonto o se hace. Y que es la magnificas relaciones de España con Saudi Arabia, Marruecos y hasta con Guinea Ecuatorial?????

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Pero a que viene tanta hipocresia. El padre de este muchachon ha ido en multiples ocasiones y se dice hasta amigo personal del rey de Saudi Arabia, maximo violador de derechos humanos. Es que no hay verguenza en la cara???

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Buen artículo, solo aclarar q el Rey Felipon ya le lavo la cara a la dictadura cuando asistió a los funerales de sátrapa creador del Castrismo, Fidel Castro3